mademoiselle Casal a relanzar su carrera en Paris. Segun los comensales del exclusivo restaurante Nevers, la pareja no actuaba en solitario. Una jovencita, supuestamente la corista comica de Le Chat Espiegle, Simone Fleurier, presuntamente podria haber ayudado a la pareja en su fuga. Han representado la version marsellesa de
Las risas estallaron por todo el auditorio. Senti un nudo en la garganta y no podria haber pronunciado palabra incluso aunque se me hubiera ocurrido algo que decir. ?La version marsellesa de
– ?Despida a Simone! -chillo Claire-. ?Antes de que arruine el resto del espectaculo!
– ?Ya era hora! -asintio Paulette-. ?No ha sido mas que un incordio desde el principio!
Monsieur Dargent fruncio el entrecejo.
– ?Despedirla? ?Estais locas? ?Esto es un ESCANDALO! ?Y sabeis lo que significa «escandalo»? ?PUBLICIDAD!
Capitulo 6
Una cosa es ver tu nombre en cartel porque te lo bayas ganado por tu talento y otra muy diferente es estar en el porque te hayas visto involucrada en un escandalo. Cada vez que veia mi nombre en la cartelera de Le Chat Espiegle me sentia avergonzada. Monsieur Dargent habia creado un nuevo papel para mi: representaba a la sirvienta que ayudaba a la hermana pequena de Sherezade a fugarse con el hermano pequeno del sah. Los personajes, encarnados por Fabienne y Gilies, arriesgaban sus vidas por amor ante la misoginia y la tirania a las que habia dado rienda suelta el sah en palacio y recurrian a la sirvienta para que les ayudara a escapar. «Igual que cuando ayudo a 'la version marsellesa de
Mi inmerecido cartel me convencio aun mas de que debia pedirle a monsieur Dargent un papel de cantante. Despues del primer ensayo de la escena de pantomima con Gilies y Fabienne, lo intercepte antes de que abandonara el auditorio.
– ?Puedo hablar con usted? -susurre, mirando a mis espaldas.
Fabienne y Gilies aun estaban sobre el escenario, discutiendo algunos cambios en las acotaciones de su escena. Paulette y Madeleine se encontraban cerca de los bastidores, con las cabezas juntas, cotilleando. No eran necesarias en aquella escena, pero se habian quedado merodeando por alli despues del ensayo del coro. Paulette levanto la vista y me fulmino con la mirada. Me volvi hacia monsieur Dargent.
Hubiera preferido esperar hasta que todo el mundo se marchara, pero el espectaculo iba a pasar a fase de produccion, por lo que tenia que hablar con el cuanto antes.
– ?Que sucede? -me pregunto.
– ?Ya ha encontrado a una Sherezade?
Se metio las notas bajo el brazo y jugueteo con su corbata.
– Voy a Niza manana para ver a alguien. ?Por que? ?Sabes algo de Camille?
Inspire hondo.
– No, me gustaria hacer una prueba para el papel.
Monsieur Dargent nego con la cabeza.
– No tengo suplentes para este espectaculo. No puedo permitirmelos. Y todo el mundo esta totalmente ocupado.
– Me refiero a que quiero hacer yo ese papel.
Monsieur Dargent fruncio el ceno y se rasco la nariz con el dedo. Confiaba en que por lo menos me concediera la oportunidad de hacer la prueba. No esperaba que me diera el papel de Sherezade, pero pretendia demostrarle lo que era capaz de hacer y quiza conseguir algun numero en el que pudiera cantar un solo. Esperaba que si le gustaba mi voz me cediera el papel de Fabienne y la dejara a ella ser Sherezade, pero me habia vuelto lo bastante astuta como para saber que si le pedia directamente el papel de Fabienne lo unico que conseguiria seria causar problemas.
Monsieur Dargent se metio la mano en el bolsillo y saco su reloj, al que le echo una mirada.
– Ve a buscar a madame Dauphin -me ordeno-. Elige un par de canciones y volvere a las cuatro para escucharlas.
Me seque el sudor de las manos en la tunica.
– ?Gracias, monsieur Dargent! -exclame-. ?Se lo agradezco mucho!
La noticia de que le habia pedido a monsieur Dargent el papel principal se extendio como la polvora entre el reparto en cuestion de minutos. De camino a ver a madame Dauphin, pase por delante del camerino de las coristas y escuche a Claire diciendoles a las demas:
– Simone se esta dando demasiada importancia. Me encantaria ponerla en su sitio.
Odiaba la maledicencia de la vida entre bastidores. Despues de que me incluyeran en el cartel del espectaculo, incluso Jeanne habia dejado de hablarme. Esa era la envidia y la inseguridad que dominaba nuestras vidas. Solo Marie, con sus mejillas sonrosadas y su encanto efusivo, seguia siendo agradable conmigo.
– Buena suerte -me deseo, saliendo disimuladamente al pasillo cuando me vio dirigiendome escaleras abajo-. No puedo quedarme despues del ensayo para verte, pero se que lo haras bien.
Madame Dauphin me estaba esperando en la habitacion bajo el escenario. Abrio una cartera y la volco, dejando caer un monton de partituras en el suelo.
– Elige la que quieras -me dijo-. Cualquiera que creas que vayas a cantar bien.
Me incline para examinar el monton.
– No se leer musica -replique, espantando un escarabajo que habia caido junto con el revoltijo de papeles-. ?Puede usted ayudarme a elegir?
– ?Ah, no? -exclamo madame Dauphin, mirandome con ojos entornados por encima de sus quevedos.
No deje que su tono de desaprobacion me desanimara. Era consciente de que Fabienne y Marcel tampoco sabian leer musica y se aprendian todo de oido. Madame Dauphin cogio la carpeta de la tapa del piano y hojeo las partituras.
– Entonces, elegire algo de la obra -anuncio, pasando las paginas de la partitura de
Escuche el primer numero y me uni tan pronto como comprendi la melodia. Mi voz resono en el sotano vacio. Sonaba clara y hermosa. Pero madame Dauphin no me felicito; de hecho, mostro un rostro totalmente inexpresivo durante todo el ensayo.
«?Que importa? -me dije a mi misma-, no voy a dejar que me
