que he querido decirselo a monsieur Dargent, no he encontrado el suficiente arrojo como para hacerlo.

Senti la comezon de una duda incesante sobre la veracidad de las palabras de Camille, pero la ignore. No podia ofenderme el hecho de que quisiera marcharse a Paris. Era el lugar al que todo el mundo aseguraba que habia que ir si querias ser una verdadera estrella. Pero me preocupaba lo que la marcha de Camille pudiera significar para el resto de nosotros. Monsieur Dargent tendria que cancelar el espectaculo.

– Encontrara a otra persona -aseguro Camille-. Creeme, se le da muy bien eso.

Alargo la mano para coger su bolso, saco un sobre y lo empujo hacia mi.

– Te confio esto, Simone. En el, le cuento a monsieur Dargent todo lo que siento en el fondo de mi corazon y le ruego que me perdone. Cuando reciba esta carta mia, seguro que lo entendera.

Suspire exhalando de alivio. Por lo menos, Camille si que habia tenido en cuenta los sentimientos de monsieur Dargent.

– Tu se la daras, ?verdad, Simone? Pero esperaras hasta manana, -;a que si?

– Si, por supuesto -le respondi.

Tendria que haber sabido que algo no iba bien. La senal inequivoca fue lo mucho que me apretaban los dedos de los pies y me rozaban los tobillos los zapatos que Camille me habia dado y la mirada en los ojos de Fabienne cuando me la cruce en las escaleras de Le Chat Espiegle.

– No viniste a la fiesta del reparto ayer por la noche -me dijo mientras estudiaba mi vestido.

Me pregunte si se habria dado cuenta de que era de Camille.

– ?La fiesta del reparto?

– Al final de cada temporada siempre se celebra una fiesta. Todo el mundo acudio, salvo Camille y tu.

Yo no sabia nada sobre la fiesta. ?Por que no la mencionaria Camille?

– Bueno, la proxima vez, haz un esfuerzo por asistir -comento Fabienne con desden-. No queda bien que te largues por ahi con Camille e ignores a los demas.

Hacia calor en el interior del teatro. Las paredes de Le Chat Espiegle absorbian y retenian aquel calor de una manera espectacular. Me seque las gotas de sudor del cuello. Era la primera vez que me percataba de las manchas del papel pintado en las paredes del vestibulo a causa de las humedades. Toda la destartalada estructura estaba plagada de grietas y la alfombra apestaba a moho. La taquillera permanecia sentada en su cabina, sellando entradas para el espectaculo de la siguiente temporada. Tenia un ventilador en su jaula de metal sobre el armario, pero se encontraba apagado.

– Ese estupido cacharro me vuela las entradas si lo enciendo -se quejo.

Le pregunte donde estaba monsieur Dargent y senalo con la cabeza hacia el auditorio.

– Esta con el director de escena, planificando el nuevo espectaculo.

Las puertas del patio de butacas se abrieron de par en par. Un murmullo de voces masculinas floto en la oscuridad. Uno de los focos del escenario se dirigia hacia la puerta y tuve que entrecerrar los ojos para ver el interior de la sala. Monsieur Dargent estaba inclinado sobre el escenario diciendole a monsieur Vaimber algo sobre la iluminacion. El ruido de mis pisadas resono sobre las tablas del suelo.

Monsieur Dargent se interrumpio en medio de una frase y levanto la mirada. Sus ojos se posaron sobre los mios y se relajo. Tuve la impresion de que estaba esperando a otra persona.

– ?Si? ?Que sucede?

– Mademoiselle Casal desea que le entregue esto -le dije, tendiendole el sobre.

Monsieur Dargent me contemplo durante un momento y fruncio el entrecejo.

– Traelo aqui -me ordeno.

La expresion de incomodidad volvio a aparecer en su mirada.

Camine arrastrando los pies por el pasillo hacia el. Monsieur Vaimber se volvio para ver que sucedia.

– ?Cuando te ha dado esto? -me pregunto monsieur Dargent, arrancandome la carta de las manos.

Aprete los dedos de los pies.

– Ayer por la noche.

– ?Donde?

– En el Nevers.

Monsieur Dargent le echo una mirada a monsieur Vaimber, despues metio el dedo en la solapa del sobre y lo rasgo. Lo observe mientras desdoblaba el papel y lo leia. No podia tener mas que unas pocas lineas por la rapidez con la que acabo de hacerlo.

– ?Que dice? -pregunto monsieur Vaimber.

Monsieur Dargent me tendio bruscamente el papel.

– ?Leeselo! -me ordeno.

Cogi la carta y la contemple durante unos segundos hasta que consegui creerme lo que decia, o, mas bien, lo poco que decia:

Me marcho en busca de algo mas grande y mejor.

Au revoir

C.

– Tiene que haber algo mas -asegure-. Me prometio que le daria una explicacion completa.

Le cogi el sobre de las manos y rebusque en su interior. Pero no habia nada.

Monsieur Dargent bufo:

– Camille llevaba un tiempo tratando de rescindir su contrato. Le dije que podia marcharse despues de la siguiente temporada y me prometio que se quedaria. Esto es una catastrofe. No tengo estrella.

Monsieur Vaimber me miro por encima del hombro.

– Parece que tu lo sabias todo, ?no?

– ?No! -replique, apretando los punos-. No hasta ayer por la noche. Fue entonces cuando me entere de que se marchaba a Paris.

– Tendrias que haber acudido a mi anoche mismo -me recrimino monsieur Dargent-. Y no haber esperado hasta el mediodia del dia siguiente. ?Sabes lo que esto significa? ?Significa que no tenemos espectaculo!

A pesar de su advertencia de que sin una estrella no habria ningun espectaculo, monsieur Dargent no cancelo el ensayo de la tarde. En su lugar, espero a que todo el mundo se reuniera en el auditorio antes de subirse al escenario, pasandose las manos por el cabello, y anuncio que Camille Casal habia abandonado el reparto. Las coristas prorrumpieron en un grito ahogado, interrumpido abruptamente por Claire, que cruzo los brazos sobre el pecho y se rio por lo bajo.

– ?Te parece divertido, Claire? -le pregunto monsieur Dargent.

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