– Pensaba que lo habrias adivinado.

Negue con la cabeza.

– Me cogiste por sorpresa. Ademas, no hubiera podido asegurar que…

El sumiller se aproximo a nosotros de nuevo. Arqueo las cejas y yo negue con la cabeza. Andre me beso. La suavidad de sus labios hizo que mi corazon se fundiera y que me ardiera la piel. La llama se propago desde mis labios por la columna vertebral hasta las piernas.

Cuando el sumiller finalmente llego hasta nuestra mesa, debio de encontrar una nota solicitandole que nos enviara el champan por medio del servicio de habitaciones. Andre y yo teniamos que recuperar una gran cantidad de tiempo perdido.

«Esto no puede ser real», me dije a mi misma mientras Andre deslizaba mi camisola por los hombros y me besaba repetidamente los pechos. Sus besos me provocaban un hormigueo que me recorria la columna vertebral y la cara interior de las pantorrillas. Le agarre del pelo y aspire el aroma a sandalo que lo impregnaba. Levanto los ojos y nuestras miradas se cruzaron y despues me beso en los labios.

La mayoria de las relaciones amorosas comienzan con un arrebato de pasion que se esfuma hasta convertirse en una amistad si los amantes tienen suerte, o se enfria y muere si no la tienen. Sin embargo, Andre y yo habiamos tomado el mejor camino posible. Eramos amigos antes de ser amantes. No teniamos que construir una relacion de confianza porque ya estaba ahi. Cada roce, cada exploracion eran unicamente una extension de todo lo que habiamos sentido el uno por el otro durante anos.

Contemple el mural de ninfas danzarinas en la pared del camarote. Habia oido las historias subidas de tono de los encuentros sexuales de las coristas y los rumores terrorificos sobre las experiencias de la primera vez. No obstante, no habia nada de horroroso en estar con Andre. Me deshice en cuanto me toco. Recorri con los dedos sus anchos hombros y sus brazos musculosos, admirando su belleza masculina. Deslizo las manos por debajo de mi y dirigio la boca hacia mis caderas.

– ?Te gusta asi? -me pregunto, respirandome contra el muslo.

– Si, es muy agradable -confirme.

Me imagine sentada junto a un rio en un dia caluroso, el agua me hacia cosquillas en la piel. El lento roce de las manos de Andre me excitaba.

– Te amo -susurro, levantandose sobre mi y besandome incesantemente sobre la clavicula.

Note como empujaba su erecto miembro contra mi. Abri los muslos aun mas para dejarle que se introdujera en mi. Le habia esperado tanto tiempo que no habia resistencia posible. Le rodee las caderas con las piernas. A medida que se movia dentro y fuera de mi interior, se me activaron todos y cada uno de los nervios del cuerpo. Me sentia llena de luz. Me recorrio una sensacion abrasadora por todo el pecho y un dolor placentero palpito entre mis muslos, haciendome jadear y arquear la espalda. Andre comenzo a moverse mas deprisa y su propia respiracion tambien se acelero. Alargue la mano y agarre una almohada, incluso llegue a rasgar la tela con las unas. La luz fue adquiriendo cada vez mas intensidad antes de explotar en miles de estrellas y alejarse flotando.

Aparte de cenar en el restaurante del barco y de sacar a Kira a pasear por la cubierta, Andre y yo nos pasamos el resto de la travesia en la cama. Acordamos que tendriamos cuidado de que yo no me quedara embarazada hasta que nos casaramos, y Andre se vanagloriaba de haber comprado todas las existencias de capotes anglaises de la farmacia del barco.

– Todos los demas van a tener que aguantar las ganas o hacerse un nudo -comento, echandose a reir.

La noche que yo iba a cantar para el capitan del barco y los pasajeros de primera clase, Andre y yo nos despertamos a las ocho de la tarde y nos banamos y vestimos a toda prisa antes de mi actuacion a las nueve en punto. Estaba acostumbrada a hacer rapidos cambios de vestuario, pero mi problema era el enorme enredo que se me habia formado en la parte posterior de la cabeza tras una larga tarde de retozos amorosos.

– Tendras que cortartelo -me dijo Andre, sosteniendo el revoltijo de pelo enredado mientras trataba de introducir un peine en el.

– ?No! -replique-. No quiero tener una calva en la parte posterior de la cabeza.

– ?Quiza podamos ponerle algo encima, un panuelo, por ejemplo?

– Ninguno de ellos pega con lo que me voy a poner.

Tratamos de suavizarlo con el aceite capilar de Andre, pero lo unico que conseguimos fue que mi pelo se quedara lacio.

– ?Quiza podriamos pedir que nos trajeran clara de huevo de la cocina? -sugirio Andre, aunque solamente nos quedaba media hora antes de bajar al comedor.

Finalmente, decidimos lavarme la cabeza en el lavabo. Tras secarme el pelo con una toalla, saque la cabeza por el ojo de buey para que lo acabara de secar la intensa brisa marina. El resultado fue un peinado ondulado que oculto el enredo y no quedo demasiado mal despues de que lograramos controlar el encrespamiento con un poco de crema.

Cante cuatro canciones y triunfe con el publico. Tambien cause sensacion en el salon de belleza al dia siguiente, donde una legion de mujeres asedio a las peluqueras pidiendoles «el nuevo peinado de Simone Fleurier».

– En realidad es bastante facil -le aseguro Andre a una mujer que se nos acerco para pedirme un autografo-. Pero tendra que dedicarle toda la tarde si quiere conseguir uno igual que el de Simone.

El ultimo dia de nuestro viaje, Andre y yo nos levantamos al alba para unirnos a los demas pasajeros a la espera de atracar en el puerto de Nueva York. Vitoreamos al pasar junto a la Estatua de la Libertad y vimos como se recortaban contra el horizonte las siluetas de los edificios de Manhattan. Senti una oleada de alegria y esperanza: la ternura de Andre me habia proporcionado confianza en el futuro de nuestro amor. Despues de todo, ?acaso Liane de Pougy no se habia casado con su principe Ghika? ?Y Winnaretta Singer no habia hecho otro tanto con su principe Edmond de Polignac? Y eso que ellas habian vivido de una manera mucho mas atrevida. La familia de Andre no podia reprocharme nada aparte de no pertenecer a una estirpe adinerada.

Andre y yo nos besamos, tan felices como una pareja en su luna de miel. Aunque, por supuesto, no estabamos casados. Aun no.

Capitulo 21

El Ziegfeld Follies de Nueva York era tan famoso como el Folies Bergere de Paris, pero mientras que Paul Derval se habia mantenido fiel a la consigna francesa de que «la uniformidad alimenta el aburrimiento», Ziegfeld era famoso por su «fabrica» de bellezas de largos cuellos, proporciones similares y peso homogeneo. Le habian citado diciendo: «La perfecta chica Ziegfeld tiene las siguientes medidas: busto de noventa y un centimetros, cintura de sesenta y seis centimetros y caderas exactamente cinco centimetros mas que el busto».

Para cuando Andre y yo llegamos a Nueva York, el teatro musical estaba experimentando una serie de cambios. Mientras que el teatro habia nacido de los numeros de variedades, al publico estadounidense le gustaban los musicales en los que las canciones y coreografias se desarrollaban dentro de una linea argumental. Ziegfeld habia logrado una vez mas volver a ser millonario el ano anterior siguiendo esa nueva tendencia con dos de sus producciones de mas exito de su carrera: Show

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