– Bueno, creo que Bentworth me dara una tarjeta de presentaci6n para ti.
– No es eso lo que quiero. Deseo conocerle en sociedad.
– ?Hum! Si, seria' dificil que le engatusaras de otro modo. ?Que es lo que te interesa, exactamente?
– El porvenir de – Hubert. Queremos coger el agua en la propia fuente, antes de que nos pase algo peor.
– Ya comprendo. Pero escucha, Dinny. El hombre que os hace falta es Lawrence. Bentworth ira a su casa el viernes proximo para la caceria de perdices. Tu tambien podrias ir.
– . Ya habia pensado en tio Lawrence, pero no podia perder la ocasion de verte a ti.
– Querida mia – dijo Hilary -, las ninfas atractivas jamas deben decir cosas asi. Se suben a la cabeza. Bueno, ya hemos llegado. Entra a tomar una taza de te.
En la salida de la vicaria, Dinny recibio la sorpresa de volver a ver a su tio Adrian. Estaba sentado en un angulo, con las largas piernas cruzadas. Agito en el aire una mano y .poco despues se acerco a ella.
. – ?A que no sabes quien se ha presentado despues de habernos separado? ?El hombre malo en personal Ha venido a examinar mis craneos peruanos!
– ?No querras decir Hallorsen!
Adrian le tendio una tarjeta de visita que llevaba impreso:
– Reflexiona, querida. Una rina de perros es divertidisima para todo el mundo menos para los perros.
– Hallorsen ya ha hecho su jugada. Ahora le toca a Hubert.
– Bueno, Dinny, yo opino que lo mas prudente es examinar el terreno antes de entrar en juego. Dejame organizar una cena intima. Podemos encontrarnos en casa de Diana Ferse. ?Que te parece el lunes proximo?
Dinny arrugo su pequena nariz un poco respingona, Si, como tenia intencion, iba a Lippinghall la semana siguiente, el lunes era el dia mas indicado. Quiza resultaria provechoso ver a aquel americano antes de declararle la guerra.
– Esta bien, tio. Te lo agradezco mucho. Si vas al West End, ?podria ir contigo? Quiero ver a la tia Emily.y al tio Lawrence. Mount Street esta en tu camino.
– Bien. Cuando hayas acabado de comer nos marcharemos.
– He terminado – dijo Dinny, poniendose en pie.
CAPITULO VI
La fortuna continuaba favoreciendola. Dinny encontro al tercero de sus tios mientras contemplaba su propia casa, en Mount Street, con el aire de alguien que estuviese a punto de hacer una oferta.
– Ah, Dinny, ven, Tu tia esta melancolica como un pajaro en la epoca de la muda. Se alegrara al verte. Encuentro a faltar al viejo Forsyte -anadio, entrando en la casa-. Estaba pensando cuanto tendria que pedir por esta casa si la alquilaramos la proxima temporada. Tu no conociste al viejo Forsyte, el padre de Fleur; aquel si que era un gran tipo.
– ?Que le pasa a tia Em, tio Lawrence?
– Nada, querida. Temo que la vista del pobre tio
Abrio una puerta.
– Querida, aqui tienes a Dinny.
Emily, lady Mont, se hallaba en su salita revestida de madera. Tenia un loro encaramado sobre el hombro y estaba pasando un cepillo de plumas sobre un pedazo del
– Cuidado, Polly.
Acto seguido beso a su sobrina. El loro se traslado al hombro de Dinny, doblando la cabecita para mirarle mejor el rostro. – ?Es tan gracioso! – exclamo lady Mont -. ?No te importara si te pellizca una oreja? ?No sabes lo contenta que estoy de que hayas venido, Dinny! No he hecho mas que pensar en cosas funebres. ?Quieres decirme lo que piensas del mas alla? ?Oh, Dinny, es tan deprimente!
– Existe uno para los que lo desean.
– Eres igual, que Michael. ?Sumamente cerebral ?-? Donde has encontrado a Dinny, Lawrence?
– En la calle.
– No me parece correcto. ?Que tal esta tu padre, Dinny? -Espero que no se haya sentido mal despues de la visita a la horrible casa de Porthminster. ?Como olia a ratones disecados!
– Estamos todos muy intranquilos a cansa de Hubert, tia. – Ah, si. Hubert. ?Sabes? Creo que cometio un error al azotar a aquellos hombres. Si los hubiese matado a tiros de revolver seria una cosa mas comprensible, pero ?el azote es un acto tan propio de un antiguo senor feudal!
– Cuando ves a un carretero que pega a un pobre caballo para obligarle a tirar cuesta arriba arrastrando una carga demasiado pesada, ?no te viene ganas de azotarle?
– Si, ya lo creo… ?Era eso lo que hacian aquellos individuos?
– Algo mucho peor. Solian torcerles las colas a los mulos y los pinchaban con sus cuchillos. Los pobres animales sufrian terriblemente.
– ?De veras? Entonces me alegro mucho de que los azotara, a pesar de que no siento ninguna simpatia por las mulas desde que subimos la cuesta del Gemmi. ?Te acuerdas, Lawxence?
Sir Lawrence asintio. Su rostro tenia una expresion carinosa, pero burlona, que Dinny siempre relacionaba con su tia Em.
?Por que, tia?
– Se me cayeron encima. Es decir, solo la que yo montaba. Me han dicho que ha sido la unica vez que una mula ha caido encima de alguien. Al parecer, tienen las patas muy firmes.
– ?Una cosa de muy mal gusto, tia!
– – Si, y de lo mas desagradable. ?Crees que a Hubert le gustaria ir a Lippinghall la semana que viene, a la caceria de perdices?
– De momento creo que no se muestra dispuesto a ir a ninguna parte. Esta terriblemente malhumorado. Pero si tuvieseis un poco de sitio disponible, ?podria ir yo?
– Claro que si. Hay sitio en abundancia. Vamos a ver vendran Charlie Muskham y su mujer, el senor Bentworth y Hen, Michael y Fleur, Diana Ferse y quiza Adrian, a pesar de que no caza, y tu tia Wilmet. ?Oh! ?Ah! Y lord Saxenden. – ?Que? – grito Dinny.
– ?A que viene esa extraneza? ?No es un hombre respetable?
– Pero, tia… ?eso es maravilloso! El es mi objetivo.
– ?Que palabra tan horrible! Es la primera vez que le oiga nombrar asi. Ademas, existe una lady Saxenden, _que actualmente esta guardando cama.
– No, no, tia. Quiero hablarle de Hubert. Papa dice que tiene mucha influencia entre bastidores.
– Dinny, tu y Michael soleis usar las expresiones mas extranas. ?Que bastidores?
Sir Lawrence rompio el silencio de estatua que habitualmente mantenia en presencia de su mujer.
– Dinny quiere decir,- querida, que Saxenden es, sin parecerlo, muy influyente en el ambiente
