– Dentro de quince dias todos habremos levantado el vuelo.

Dinny habia llegado desbordante de feminidad inglesa y el contraste entre la aplastante irradiacion de salud de Hallorsen y el aspecto de sufrimiento de Hubert le causo inmediatamente una sensacion de resentimiento. Tomo asiento al lado de aquella personificacion del varon victorioso con la intencion de pincharle la epidermis con toda especie de flechazos. Pero Diana la empeno en seguida en una conversacion, y antes de acabar el primer plato (consome con ciruelas secas) cambio de proyecto a consecuencia de una rapida ojeada que le dirigio. Despues de todo, era un forastero y un huesped, y ella era una muchacha de educacion refinada. Era necesario despellejar al gato sin que chillara. No le lanzaria flechazos, sino que trataria de engatusarle con dulces y melosas sonrisitas. Esto resultaria mucho mas considerado con respecto a Diana y su tio y, a la larga, seria un metodo de guerrilla bastante. mas eficaz. Con una astucia digna de su causa, aguardo a que se hubiese sumergido en las profundas aguas de la politica inglesa, que parecia considerar como una seria manifestacion de la actividad humana; luego, volviendo hacia el su mirada boticeliana, dijo

– Deberiamos hablar de la politica americana con la misma gravedad, profesor. Pero de fijo que no es una cosa tan seria, ?verdad?

– Quiza tenga usted razon, senorita Cherrell. Para los hombres politicos de todo el mundo rige la misma regla: No Vigas en el poder lo que dijiste en la oposicion. O, de decirlo, deberas llevar a cabo lo que los demas han juzgado imposible. Yo creo que la unica y verdadera diferencia que existe entre loe partidos estriba en lo siguiente: que en el Autobus Nacional un partido esta sentado y el otro de pie agarrandose a las correas que cuelgan del techo.

– En Rusia lo que ha quedado del otro partido yace debajo de los asientos, ?no es asi?

– El defecto de nuestro sistema politico, y tambien del suyo, profesor – interrumpio Adrian -, consiste en que muchas reformas latentes en el sentido comun del pueblo no tienen la posibilidad de ser llevadas a la practica, porque los hombres politicos elegidos por breves periodos no dan ocasion a que surja un jefe, puesto que temen perder el poder que han conseguido.

– Mi tia May decia que por que no ha de suprimirse el paro mediante un esfuerzo nacional para el saneamiento de los barrios pobres. De esa forma se matarian dos pajaros de un tiro – murmuro Dinny.

?Ah, esa si que seria una buena idea! – exclamo Hallorsen, volviendo hacia ella su rostro radiante.

Hay demasiados poderes complicados en ello – dijo Diana -. Los propietarios de casas o las asociaciones de constructores son demasiado fuertes para lograr hacerlo.

– Ademas existe tambien la cuestion monetaria – anadio Adrian.

– ?Pero eso es algo facilmente solucionable! Vuestro Parlamento podria asumir los poderes necesarios para un proyecto nacional de esa envergadura. ?Que habria de malo en un emprestito? El dinero volveria; no seria como un emprestito de Guerra, en el que todo se consume en polvora. ?Cuanto cuestan los subsidios de paro?

Nadie supo contestarle.

– Supongo que el ahorro pagaria el interes de un emprestito bastante elevado.

– Se trata sencillamente – repuso Dinny con voz meliflua – de tener un poco de fe espontanea. Es en esto en lo que nos superan ustedes los americanos.

Por el rostro de Hallorsen paso la sombra de un pensamiento, como si hubiese querido decir: ?Es usted una gata, senorita!

– Bueno, es cierto que cuando vinimos a Francia a luchar trajimos con nosotros un buen plato de fe espontanea. Pero la perdimos toda. 1a proxima vez alimentaremos nuestros hogares.

- ?Era tan espontanea su fe la ultima vez?

– Me temo que si, senorita Cherrell. De cada veinte de nosotros no habia ni uno que pensara que los alemanes pudiesen hacemos algun dano a semejante distancia.

– Acepto el reproche, profesor.

– ?Oh! ?No hay nada de eso! Ustedes juzgan a America desde Europa.

– Existia Belgica, profesor – repuso Diana -. Tambien nosotros comenzamos con fe espontanea.

– Perdone usted, senora, ?pero fue de veras el destino de Belgica lo que les conmovio?

Adrian, que con la punta de un tenedor dibujaba circunferencias sobre el mantel, levanto la mirada.

– Hablando por cuenta propia, si, senor. No creo que ejerciera influencia sobre los Circulos Militares o Navales, sobre los- grandes hombres de negocios o, incluso, sobre gran parte de la sociedad, politica o no. lista sabia que, de haber una guerra, estabamos comprometidos con Francia. Pero para la gente sencilla como yo, para las dos terceras partes de la poblacion que ignora los hechos, o sea para las clases trabajadoras en general, era muy distinto. Era como ver – ?como se llama? – al Hombre Montana de Gulliver precipitarse sobre el mas pequeno peso mosca del ring, mientras este permanecia firme en su puesto y se defendia como un heroe.

– Bien – dicho, senor Conservador.

Dinny se sonrojo. ?Habia generosidad en aquel hombre! Pero, como teniendo conciencia de haber traicionado a Hubert, dijo con voz aspera

– He leido que tambien Roosevelt se conmovio ante aquel espectaculo

– Muchos de entre nosotros se conmovieron, senorita; Pero estabamos lejos, y para que la fantasia se excite es necesario que las cosas esten cerca.

– Si, y despues de todo, como ha dicho usted hace poco, intervinieron al final.

Hallorsen miro fijamente su rostro ingenuo, se inclino y permanecio silencioso. Pero cuando finalizo la velada y llego el momento de despedirse, dijo

– Mucho me temo, senorita, que tenga usted motivos de rencor hacia mi.

Dinny sonrio, sin contestar.

– No obstante, espero tener la oportunidad de volverla a ver.

– Oh, ?por que?

– Pienso que quiza podria hacer que usted cambiara la opinion que se ha formado de mi.

– Yo quiero mucho a mi hermano, profesor.

– Persisto en la idea de que tengo mas razones que el para estar enojado.

– Espero que dentro de poco pueda usted demostrar esas razones.

– En sus palabras hay algo de amargura. Dinny irguio la cabeza.

Se retiro a su dormitorio, mordiendose los labios, de puro irritada. No habia ni encantado ni combatido al enemigo, y en vez de estar decididamente llena de animosidad, sus sentimientos hacia el eran muy confusos.

Su estatura le otorgaba un dominio desconcertante.

– Es como uno de esos personajes de pelicula, ron pantalones de piel – penso – que raptan a las semidesesperadas cowgirls. Tiene el aire de creer que estamos sentados sobre el cojin de su silla de montar. ? La Fuerza Primitiva en traje de etiqueta y chaleco blanco! Un hombre fuerte, aunque no silencioso.

Su habitacion daba a la calle y desde la ventana veia los platanos del Embankment, el rio y la inmensidad de la noche estrellada.

– Quiza -dijo en voz alta – no te iras de Inglaterra tala pronto como te figuras.

Se volvio y vio a Diana en el umbral

– Bueno, Dinny, ?que te parece nuestro amigo-enemigo? – Una mezcla de Tom Mix y del gigante matado por Jack. – A Adrian le agrada.

– Tio Adrian vive demasiado en compania de huesos. La vista de la sangre roja se le sube a la cabeza.

– Si, se dice que generalmente las mujeres sucumben ante este tipo de «hombre-macho». Pero, a pesar de que al principio tus ojos lanzasen llamaradas verdes, te has portado bien.

– 'Siento deseos de lanzarlas afin mas verdes, ahora que le he dejado marcharse sin un rasguno.

– ?No te importe! Ya tendras otras ocasiones. Adrian ha conseguido que manana vaya invitado a Lippinghall.

– ?Que?

– No tienes mas que meterle en un conflicto con Saxenden, y el juego de Hubert estara hecho. Adrian no te lo ha querido decir por temor a que dejaras traslucir tu alegria.

El profesor desea conocer la caza inglesa. ?Pobre hombre! No tiene la mas minima idea de que esta a punto de entrar en el antro de la leona. Tu tia Emily se mostrara deliciosa con el.

– ?Hallorsen! – murmuro Dinny -. Debe tener sangre escandinava.

– Dice que su madre nacio en la antigua Nueva Inglaterra, pero que se caso fuera de la linea directa de

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