– ?Oh, no, desde luego que no!

– Pertenecen a esa especie de jovenes que hacen creer en la historia. ?Jamas se te ha ocurrido la idea de que la historia no es sino la documentacion de las acciones de personas que han tomado las riendas en determinada situacion, metiendose a si mismos y a los demas en algun embrollo, y saliendo luego de el? Saben guisar en este restaurante, ?verdad? Un dia u otro, cuando tu tia haya acabado de adelgazar, la traere aqui.

Y Dinny comprendio que el peligro de las interrogaciones ya habia pasado.

Al dia siguiente su padre vino a buscarla y se dirigieron a la carcel. La tarde era ventosa y estaba cargada de la turbia melancolia de noviembre. La vista del edificio le dio la sensacion de ser un perro a punto de grunir. El Director, un oficial, les recibio con gran cortesia y con esa deferencia especial que suelen tener los subordinados para con sus superiores. No oculto la simpatia que sentia por ellos a proposito ce la situacion de Hubert y les concedio un limite de tiempo mas largo del que permitian los reglamentos.

Hubert entro sonriendo. Dinny penso que, de haber estado. sola, el quizas habria dejado entrever sus verdaderos sentimientos, pero que, frente a su padre, estaba decidido a tratar la cosa como si fuera una broma pesada. El general, que habia permanecido silencioso y sombrio durante todo el camino, volviose en seguida hablador y casi ironicamente divertido. Dinny no pudo dejar de notar, teniendo en cuenta la diferencia de edades, el parecido casi increible que existia entre padre e hijo, tanto en el aspecto como en el continente. Habia en ambos algo que jamas se desarrollaria completamente, o, mejor dicho, algo que hablase desarrollado durante la primera juventud y que nunca mas volveria a modificarse. Durante la entrevista, que duro media hora, ni el uno ni el otro hablaron de sus propios sentimientos. Fue un esfuerzo violento de sus almas y, por lo que a su intimidad se refiere, habria podido no tener lugar. Segun Hubert, todo estaba perfectamente en orden, y no se sentia en absoluto preocupado; segun el general, ya no era mas que cuestion de dias. Tenia mucho que hablar sobre la India Y sobre la intranquilidad que reinaba en la frontera. S61o cuando se estrecharon las manos, sus rostros mudaron completamente de expresion y sus ojos cambiaron una mirada grave y sencilla. Dinny-le dio un apreton de manos y un beso.

– ?Y Jean? – pregunto Hubert, muy quedo.

– Esta muy bien y te manda sus mas carinosos recuerdos. Dice que no hay que preocuparse.

El temblor de los labios de Hubert se endurecio en una forzada sonrisa. Le apreto la mano y se volvio de espaldas.

A la salida, el portero y dos guardias los saludaron respetuosamente. Subieron al coche y no cambiaron una sola palabra durante todo el camino. Aquel suceso era una pesadilla, de la que quizas un dia u otro despertarian. Practicamente, el unico consuelo que Dinny tuvo durante aquellos dias de espera procedia de tia Em, cuya innata incoherencia apartaba continuamente al pensamiento de su direccion logica. En realidad, el valor antiseptico de la incoherencia tornabase cada vez mas aparente, mientras que la ansiedad aumentaba de dia en dia. Su tia estaba realmente apenada por la posicion de Hubert, pero su mente era demasiado variable y no se detenia lo suficientemente sobre ello como para causarle un verdadero sufrimiento. El dia 5 de noviembre llamo a Dinny a la ventana de la salita para que mirara a algunos rapaces que arrastraban un fantoche a lo largo de la Mount Street, desolada bajo el viento y la luz de los faroles.

– El rector esta trabajando sobre aquello – dijo -. Hubo un Tasburgh que no fue ahorcado, o decapitado, o lo que hicieran en aquellos tiempos, y el esta intentando probar que habria debido serlo. Vendio cubiertos de plata o algo semejante para comprar polvora, y su hermana se caso con Castesby o con uno x de los otros. Tu padre, yo y Wilmet soliamos hacer un fantoche que figuraba nuestra institutriz. Se llamaba Robbins y tenia los pies muy grandes. Los chicos son muy crueles. ?Y vosotros?

– Nosotros, ?que, tia Em?

– ?Haciais fantoches?

– No.

– Tambien ibamos a cantar las canciones de Navidad con las caras ennegrecidas. Wilmet se la ennegrecia con corcho quemado. Era una nina muy alta, con tucas piernas largas y derechas como bastones y alejadas la una de la otra desde el Principio… como las tienen los angeles. Estas Cosas han pasado un poco de moda. Creo que se deberia hacer algo a este respecto. Tambien habia horcas. Nosotros teniamos una y ahorcamos a un gatito, Primero lo ahogamos… es decir, nosotros no, los criados.

– ?Que horror, tia Em!

– Si, lo parece, pero en realidad no lo era. Tu padre nos habia educado como pieles rojas. Era comodo para el, porque nos podia atormentar y nosotras no debiamos llorar. ?Tambien Hubert hacia eso?

– ?Oh, no!

– Eso se debe a vuestra madre. Es una criatura muy dulce, Dinny. Nuestra madre era una Hungerford. Tendrias que haberlo notado.

– No me acuerdo de la abuela.

– Murio antes de que tu nacieras. Fue en Espana. Alli los microbios son extraespeciales. Tambien tu abuelo. Poseia unos modales muy buenos. Todos los tenian en aquellos tiempos, ?sabes? Solo sesenta anos. Vino clarete, juego de los cientos, y un ridiculo mechon de pelos debajo del labio inferior. ?Los has visto alguna vez, Dinny?

– - ?Las perillas?

– Si, a la diplomatica. Ahora se llevan cuando se escriben articulos de politica exterior. A mi me gustan las de las cabras, a pesar de que algunas veces le dan a uno cabezazos,

– ?Y su olor, tia Em!

– Penetrante. ?Te ha escrito lean ultimamente?

Dinny guardaba en su bolso una carta que habia recibido aquella misma manana.

– No – dijo, Pensando que estaba adquiriendo la costumbre de mentir.

– Este modo de esconderse es una debilidad. Pero todavia estaba en su luna de miel.

Evidentemente, tia Em no estaba enterada de las sospechas de sir Lawrence.

Una vez en su cuarto, Dinny leyo de muevo la carta antes de romperla en pedazos.

«Lista de Correos. Bruselas…

Mi querida Dinny:

Todo marcha a Pedir de boca aqui y yo me divierto enormemente. Dicen que estoy en mi elemento, como un Pato en el agua. Ahora ya no queda mucho que hacer. Muchisimas gracias por tus cartas. Estoy enormemente contenta por la idea del Diario. Creo que esto puede tener buena influencia sobre el oraculo. A Pesar de todo, no podemos dejar de prepararnos piara lo peor. No me dices si Fleur ha tenido suerte. Y, a proposito, ?podrias enviarme un manual de conversacion turca, de esos que llevan la pronunciacion figurada? Creo que tu tio Adrian sabria decirte donde encontrarlo. Aqui no puedo dar con uno. Alan te envia sus mas carinosos recuerdos, y lo mismo hago yo. Sigma informandonos, por telegrama., si es necesario. Afectuosamente tuya,

Jean

?Un manual de conversacion turca! Este primer indicio de la direccion hacia la que estaban trabajando sus mentes hizo trabajar tambien a la de Dinny. Se acordo de haber sabido por Hubert que hacia el final de la guerra habia salvado la vida a un oficial turco con quien habiase mantenido en relacion.? De modo que el refugio debia de ser Turquia! Pero el proyecto era desesperado. Seguramente no llegarian a eso. ?No podia ser! De todos modos, a la manana siguiente fue al museo.

Adrian, a quien no habia vuelto a ver desde el dia del encarcelamiento de Hubert, la acogio con su habitual y tranquila solicitud y ella tuvo una gran tentacion de confiarse a el. Jean debia saber que el pedirle consejo a proposito del manual de conversacion turca excitaria seguramente su curiosidad. No obstante se refreno y se limito a decir

– Tio, ?no tienes un manual de conversacion turca? Hubert quisiera matar el tiempo refrescando su turco.

Adrian la miro y guino el ojo.

– No tiene ningun turco que refrescar. Pero, aqui lo tienes – y sacando un librito de un estante, anadio –

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