– Testigo ocular -dijo-. ?Diablos, es una expresion magnifica para la entradilla de una noticia. Es como si, despues de leerla, uno ya no pudiera poner en duda la veracidad de lo que sigue.

Se salto varios parrafos y luego comenzo a leer otra vez:

«Estoy asustado», ha dicho el testigo al comenzar su descripcion de la atrocidad que considera el origen de los recientes asesinatos cometidos en Miami. El testigo, cuya identidad ha decidido proteger el Journal, ha referido el incidente con extraordinaria riqueza de detalles. «No estoy orgulloso de lo que hicimos», ha declarado.

Nolan se interrumpio y me miro.

– Apuesto a que los policias por poco han sufrido un sincope al leer esto.

Asenti.

– Bien -dijo-. Pronto estaran aqui.

Me dejo durante un momento para atender los telefonos de su oficina.

No me quedaban muchas dudas respecto de lo que ocurriria con el hombre de la silla de ruedas. Ahora que el articulo habia aparecido, le haria otra visita y el aceptaria que la policia lo interrogase. Siempre sucedia eso. Una vez que la historia se publicaba, podia repetirse cien mil veces. Era como si se hubiese vuelto inofensiva, corno si ya no fuese un recuerdo que palpita, furioso, en la imaginacion.

De la memoria de Hilson saldrian los nombres y direcciones de los hombres de la unidad. Por primera vez tuve la impresion de que la nota casi habia cumplido con su proposito. Solo era, como todo, cuestion de tiempo. La declaracion del hombre arrancaria al asesino de su escondite y lo sacaria a la luz. Y todo gracias a mi, pense. Me sentia como si estuviese restregando mi triunfo en las narices de todos los temores que me habian inculcado en la vida: mi familia, Christine. No pude evitar sonreir.

La voz de Nolan interrumpio mi ensonacion.

– Han llegado.

Cuando nos apartabamos del escritorio, sono el telefono. Pose la vista en el, extranado, y luego en Nolan, que se encogio de hombros.

– Te espero alli -dijo, y se marcho.

Entonces regrese y levante el auricular y puse en marcha la grabadora simultaneamente. Observe alejarse a Nolan mientras acercaba el auricular a mi oido.

Pienso en ello. Trato de hacer memoria, pero mis recuerdos parecen una mancha borrosa mas que un grabado. Me pregunto en que momento perdi el poco control que me quedaba. Supongo que fue entonces, con esa primera llamada, cuando comence a tomar conciencia de las paredes de la habitacion en que me hallaba, a sentir que la succion del fondo de la piscina tiraba de mis piernas, arrastrandome bajo la superficie.

La llamada era del oficial de informacion publica del Pentagono. Hablaba en un tono cortante, militar, y empleaba con frecuencia expresiones castrenses.

– ?Senor! -dijo-. He revisado personalmente esos registros que solicito.

– ?Y?

– Negativo, senor.

– ?Que quiere decir?

Note una repentina sensacion de calor en la frente.

– Bueno, nosotros conservamos todos los expedientes de hombres y unidades. He comprobado que la tropa que usted cito realmente estuvo llevando a cabo misiones de busqueda y destruccion en ese sector del escenario de operaciones. Pero no pude hallar ningun documento del tal soldado raso Hilson ni de ningun teniente Peter O'Shaughnessy que operasen con esa unidad.

– ?Con esa unidad no?

– Correcto. He repasado la lista de hombres heridos en combate durante ese periodo. La busqueda de esos nombres ha resultado negativa tambien.

Se me trabo la lengua.

– ?Tal vez en otro periodo?

– Es posible, senor. Pero he revisado a conciencia los archivos correspondientes a los meses cercanos. Es posible, si el ano es incorrecto, que me equivoque. Pero dudo que en otro esa unidad haya estado operando en esa zona. Usted recordara, senor, que las unidades eran transferidas con cierta frecuencia.

– Esta bien -dije.

Mi mente luchaba por asimilar aquella informacion. No se me ocurria ninguna otra pregunta.

– ?Puedo preguntarle algo? -inquirio el oficial.

– Claro.

– ?Acaso tiene esto algo que ver con los asesinatos que se han producido alli?

– Si -respondi-. Tiene mucho que ver.

– Bueno -prosiguio-. Ojala pudiera serle de mas ayuda. Si necesita que verifiquemos otros nombres y fechas, solo llameme, senor. Me temo que la informacion que le he dado no resultara muy util, especialmente para la policia. Pero no es dificil comprobar datos especificos como los que usted nos proporciono.

– Gracias -dije.

– A sus ordenes -contesto, y colgo el auricular.

Mire el periodico que estaba sobre mi escritorio. Una mentira, pense. Todo era mentira. Respire profundamente para combatir la nausea. Me puse de pie y dirigi la vista hacia la sala de conferencias. A traves del cristal vi a los detectives, que me esperaban.

Me sente junto a Nolan y le pase una nota que decia: «Resultado de la busqueda de Hilson y O'Shaughnessy en el Pentagono: negativo.» Subraye tres veces «negativo». Nolan abrio mucho los ojos y me miro, consciente del vuelco que habia dado la situacion. Pero no tuvo tiempo de reaccionar, de salir de alli conmigo, porque Wilson asesto un manotazo a la mesa.

– ?Hemos jugado limpio con ustedes! -grito-. ?Y ustedes consiguen una noticia, una noticia importantisima, y nos dejan al margen! Deberia detenerlos a los dos por entorpecer el trabajo de la justicia.

– Escuchad -dije-, ha surgido un problema…

– ?Claro que hay un problema! ?Hay un maldito asesino ahi fuera, ustedes tienen la clave para encontrarlo y ni siquiera se dignan llamamos por telefono! ?Dios! ?Que hatajo de hipocritas! -Volvio a sentarse-. Quiero saberlo - dijo-. ?Quiero saberlo todo! ?No me oculten nada! ?Maldicion, podemos atrapar a ese tipo ahora! ?Hoy mismo! Digame donde esta ese «veterano discapacitado». ?Quiero hablar con el! ?Ahora!

Martinez intervino, tambien con la voz alterada, pero procurando contenerse.

– Creemos que ese tipo es un testigo material. Si es necesario, podemos regresar dentro de unos treinta minutos con una orden judicial. Pero espero no tener que llegar a eso. Hemos jugado limpio con ustedes -senalo, fijando los ojos en mi y luego en Nolan-. Y creo que ahora es su turno de jugar limpio con nosotros.

– Hay un problema -dijo Nolan.

– ?Cual es el jodido problema? -pregunto Wilson, acercando su rostro al mio.

Nolan tambien me miro.

– Diselo.

Titubee, buscando las palabras.

– Hemos llamado al Pentagono esta manana para contrastar la informacion. No consta en sus archivos el nombre de nuestro informante. Tampoco el del hombre que, segun el, era el comandante de la compania.

Wilson se echo hacia atras en la silla.

– ?Joder! -exclamo.

– Explicate -pidio Martinez.

– El tipo me dio un nombre falso. Un par de nombres falsos. No se que otras partes de su historia eran falsas.

Martinez asintio.

– ?Me estas diciendo que no os molestasteis en verificarlo antes?

– Lo intente.

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