La sorpresa se reflejo en el rostro de ella.
– Porque yo si te recuerdo a ti -aseguro el, y se sento.
Virgil no dijo nada, aunque se habia echado hacia atras, atonita. Tenia un book y un curriculo en la mesa en prevision de la entrevista con el supuesto productor. Ahora, despacio, con parsimonia, los tomo y los dejo en el suelo.
– Supongo que no voy a necesitarlos -comento.
Ricky capto dos cosas en su respuesta: exploracion y necesidad de recobrar un poco la compostura. «Eso lo ensenan en las clases de interpretacion -penso-. Y ahora mismo esta buscando en ese compartimiento concreto.»
Antes de que Ricky contestara, se oyo un zumbido procedente del bolso de Virgil. Un telefono movil. Ricky meneo la cabeza.
– Sera tu hermano mediano, el abogado, para advertirte que apareci en su vida esta manana. Y muy pronto recibiras otra llamada, de tu hermano mayor, el que mata para ganarse la vida.
Porque el tambien querra protegerte. No contestes.
Virgil detuvo la mano a medio camino.
– ?O que?
– Bueno, deberias hacerte la pregunta: «?Esta Ricky muy desesperado?». Y luego la que es evidente que le sigue: «?Que podria hacerme?».
Virgil no hizo caso del telefono, que dejo de zumbar.
– ?Que podria hacerme Ricky? -pregunto.
– Ricky murio una vez -contesto este con una sonrisa-, y ahora tal vez no le quede nada por lo que vivir. Lo que haria que morir por segunda vez fuera menos doloroso y puede que hasta un alivio, ?no crees? -La observo con dureza, traspasandola con la mirada-. Podria hacerte cualquier cosa.
Virgil se movio incomoda. Ricky habia hablado con dureza e intransigencia. Se recordo que la fuerza de su actuacion de ese dia radicaba en que era un hombre diferente al que se habia dejado manipular y aterrorizar hasta el suicidio un ano antes. Y se percato de que eso no se alejaba demasiado de la realidad.
– Asi pues, ahora soy imprevisible. Inestable. Con una vena maniaca, ademas. Una combinacion peligrosa, ?no? Una mezcla volatil.
– Si. Cierto -asintio la joven, que estaba recobrando algo de la compostura perdida mientras hablaba, justo como el habia esperado que ocurriera. Sabia que era una mujer muy centrada-. Pero no vas a dispararme aqui, en este restaurante, delante de toda esta otra gente. No lo creo.
– Al Pacino lo hace -indico Ricky encogiendose de hombros-.
En El padrino. Estoy seguro de que la has visto. Cualquiera que desee ganarse la vida con la interpretacion la ha visto. Sale del lavabo de hombres con un revolver en el bolsillo y dispara al otro mafioso y al capitan de policia corrupto en la frente, arroja el revolver a un lado y se va. ?Lo recuerdas?
– Si -contesto, inquieta-. Lo recuerdo.
– Pero este restaurante me gusta. Antes, cuando era Ricky, venia con alguien a quien amaba, pero cuya presencia jamas aprecie en realidad. ?Y por que querria arruinar el delicioso almuerzo de los demas comensales? Ademas no es imprescindible que te dispare aqui, Virgil. Puedo hacerlo en muchos otros sitios. Ahora se quien eres. Conozco tu nombre. Tu agencia. Tu direccion. Y, lo mas importante, se quien quieres ser. Conozco tu ambicion. A partir de eso, puedo extrapolar tus deseos. Tus necesidades. ?Crees que ahora que se el quien, el que y el donde sobre ti no puedo deducir todo lo que necesite saber en el futuro? Podrias mudarte. Podrias incluso cambiarte de nombre. Pero no puedes cambiar quien eres ni quien quieres ser. Y ese es el problema, ?no? Estas tan atrapada como lo estuvo Ricky. Igual que tu hermano Merlin, un detalle que averiguo esta manana de forma bastante sucia. Una vez jugasteis conmigo sabiendo todos los pasos que daria y por que.
Y ahora yo jugare un nuevo juego con vosotros.
– ?Que juego es ese?
– Se llama «?Como puedo seguir vivo?». Va de venganza. Creo que ya conoces algunas de sus reglas.
Virgil palidecio. Cogio el vaso de agua con hielo y tomo un largo trago sin apartar los ojos de Ricky.
– Te encontrara, Ricky -susurro-. Te encontrara y te matara, y me protegera porque siempre lo ha hecho.
Ricky se inclino hacia delante, como un sacerdote que comparte un oscuro secreto en un confesionario.
– ?Como cualquier hermano mayor? Bueno, puede intentarlo.
Pero ?sabes que?, apenas sabe nada acerca de quien soy ahora.
Los tres habeis estado persiguiendo al senor Lazarus y creisteis que lo teniais acorralado. ?Cuantas veces? ?Una? ?Dos? ?Tal vez tres? ?Pensasteis que habia sido cuestion de segundos que se os escapara la otra noche de la casa del hombre que se cruzo en nuestros caminos? Y ademas, ?puf!, Lazarus esta a punto de desaparecer. En cualquier momento, porque casi ha prestado ya todo su servicio en esta vida. Aunque antes de irse, quiza le cuente a quienquiera que vaya a ser yo a continuacion todo lo que necesite saber sobre ti y Merlin, y ahora tambien sobre el senor R. Y si lo juntamos todo, Virgil, me parece que me convierte en un adversario muy peligroso. -Hizo una pausa y anadio-: Quienquiera que sea hoy. Quienquiera que pueda ser manana.
Ricky se recosto en la silla y observo como sus palabras se reflejaban en la cara de la joven.
– ?Que me dijiste una vez, Virgil, sobre el nombre que usabas?
«Todo el mundo necesita un Virgilio que lo guie hacia el infierno», o algo asi.
– Si.
Ella asintio y tomo otro sorbo de agua.
– Fue una buena observacion -dijo el con una sonrisa ironica.
Y entonces se levanto, apartando la silla hacia atras con rapidez.
– Adios, Virgil -dijo inclinandose hacia ella-. Creo que no querras volver a verme la cara nunca porque podria ser lo ultimo que vieras.
Sin esperar respuesta, se volvio y salio con paso decidido del restaurante. No se quedo a ver como le temblaba la mano ni la mandibula a Virgil, reacciones mas que probables. «El miedo es algo extrano -penso-. Se manifiesta de muchos modos externos, pero ninguno de ellos tan poderoso como el acero que te atraviesa el corazon y el estomago o la corriente que te recorre la imaginacion.» Por una u otra razon se habia pasado gran parte de su vida teniendo miedo de muchas cosas, en una secuencia interminable de temores y dudas. Pero ahora el provocaba miedo, y no estaba seguro de que la sensacion le desagradara. Se perdio entre la masa de gente que iba a almorzar, dejando que Virgil, a la que dejo atras, como habia hecho con uno de sus hermanos, intentase evaluar en que clase de peligro se encontraban en realidad. Avanzo con rapidez entre la multitud, esquivando los cuerpos de las personas como un patinador en una pista concurrida, pero tenia la cabeza en otra parte. Estaba intentando imaginar al hombre que tiempo atras le habia acechado hasta una muerte perfecta. Se preguntaba como reaccionaria ese psicopata cuando las dos unicas personas que quedaban en este mundo por las que sentia estima habian sido seriamente amenazadas.
Avanzo con rapidez por la acera.
«Querra actuar deprisa -penso-. Querra resolver este asunto de inmediato. No querra elaborar un plan como hizo antes. Ahora dejara que la colera domine todos sus instintos y toda su preparacion. Y, lo mas importante: ahora cometera un error.»
34
Normalmente, una o dos veces cada verano en aquellos anos y vacaciones que le parecian ahora tan distantes, cuando su mujer seguia pautas normales y reconocibles, Ricky hacia una reserva con uno de los viejos y consumados guias de pesca que operaban en las aguas de Cape Cod para encontrar robalos y bancos de anjovas.
No era que se considerara un pescador experto, y tampoco estaba especialmente dotado para las actividades al aire libre, pero le gustaba salir en una pequena embarcacion abierta a primera hora de la manana, cuando la niebla todavia cubre el oceano gris, y sentir aquel frio humedo que desafiaba los primeros rayos de sol en el horizonte mientras el guia pilotaba el esquife por canales, bordeando bancos de arena, hasta las zonas de pesca.
