al que en realidad tenia en mente. Entro en los lavabos del segundo piso, saco los objetos comprados y los preparo en unos segundos. Despues dejo pasar algo de tiempo antes de dirigirse hacia la sala donde el hombre al que conocia como Merlin estaba argumentando una demanda.
Como imaginaba, la sala no estaba del todo llena. Varios abogados esperaban que les tocara el turno a su caso. Una docena de mirones ocupaban asientos en la parte central de la sala; algunos echaban una cabezadita, otros escuchaban con atencion. Ricky entro sin hacer ruido con la puerta y se sento detras de unas personas mayores. Actuo con sigilo para resultar lo mas discreto posible.
Mas alla de la balaustrada habia media docena de abogados y litigantes, sentados ante solidas mesas de roble frente al estrado.
La zona situada delante de ambos equipos estaba llena de documentos y expedientes. Todos eran hombres, y estaban muy concentrados en las reacciones del juez. En esta vista previa no habia jurado, lo que significaba que siempre hablaban hacia delante.
Tampoco habia necesidad de volverse para actuar ante el publico porque eso no tendria ningun efecto en la causa. Por consiguiente, ninguno de los hombres prestaba la menor atencion a las personas sentadas aleatoriamente en las filas de asientos detras de ellos. Tomaban notas, comprobaban citas de textos legales y trabajaban en la tarea que tenian entre manos, que consistia en intentar ganar algo de dinero para su cliente, pero sobre todo para ellos. A Ricky le parecio una especie de teatro estilizado en el que a nadie le importaba nada el publico, sino solo el critico teatral que tenia delante, de toga negra. Cambio de postura en la silla y se mantuvo oculto y anonimo, que era lo que queria.
El entusiasmo le embargo cuando Merlin se levanto.
– ?Tiene alguna objecion, senor Thomas? -pregunto el juez con brusquedad.
– Por supuesto, senoria -contesto Merlin con petulancia.
Ricky repaso la lista que habia preparado con todos los abogados implicados en el caso. Mark Thomas, con despacho en el centro, figuraba en el centro del grupo.
– ?Cual? -quiso saber el juez.
Ricky escucho unos instantes. El tono seguro y autosuficiente del abogado era el mismo que recordaba de sus encuentros. Hablaba con identica confianza tanto si lo que decia tenia alguna base real o legal como si no. Merlin era el hombre que habia invadido la vida de Ricky con resultados tan desastrosos.
Solo que ahora tenia un nombre. Y una direccion.
Y lo mismo que habia ocurrido con Ricky, eso serviria para saber quien era Merlin.
Visualizo de nuevo las manos del abogado. Llevaba hecha la manicura. Y sonrio. Porque en la misma imagen mental observo la presencia de una alianza. Eso significaba una casa. Una esposa.
Tal vez ninos. Todos los simbolos del que asciende, del joven profesional urbano que se dirige agresivamente hacia el exito.
Solo que el abogado Merlin tenia unos cuantos fantasmas en el pasado. Y era hermano de un fantasma de primera. Ricky le escucho hablar y penso en el complicado sistema psicologico de aquel hombre. Analizarlo habria sido un desafio apasionante para el psicoanalista que era antes. Para el hombre en que se habia visto obligado a convertirse era algo mas sencillo. Metio la mano en el bolsillo y toco el juguete que llevaba en el.
En el estrado, el juez meneaba la cabeza y empezaba a sugerir que la vista se continuase por la tarde. Era la senal para que Ricky se marchara, lo que hizo en silencio.
Tomo posicion junto a la escalera de emergencia, junto a unos ascensores. En cuanto vio al grupo de abogados salir de la sala, se escondio en la escalera. Espero lo suficiente para ver que Merlin llevaba dos pesados maletines, llenos a rebosar de documentos y papeles del caso. Demasiado pesados para pasar del ascensor mas cercano.
Ricky bajo las escaleras de dos en dos hasta el segundo piso.
Ahi habia unas cuantas personas esperando el ascensor para bajar.
Se sumo a ellas con la mano alrededor del juguete que llevaba en el bolsillo. Levanto los ojos hacia el dispositivo electronico que mostraba la posicion del ascensor y vio que estaba parado en el tercer piso. Luego empezo a bajar. Ricky sabia algo: Merlin no era el tipo de persona que se situaria en el fondo para dejar sitio a otro.
El ascensor se detuvo y las puertas se abrieron con un crujido.
Ricky se puso detras de la gente. Merlin estaba justo en el centro del ascensor.
El abogado alzo los ojos, y Ricky fijo su mirada en ellos.
Hubo un momento de reconocimiento y Ricky vio asomar un panico instantaneo al rostro del abogado.
– Hola, Merlin -dijo Ricky con calma-. Ahora se quien eres.
Y a continuacion se saco el juguete del bolsillo y lo apunto hacia el pecho del abogado. Era una pistola de agua con forma de Luger alemana de la Segunda Guerra Mundial. Apreto el gatillo y un chorro de tinta negra acerto a Merlin en el pecho.
Antes de que nadie pudiera reaccionar, las puertas se cerraron.
Ricky regreso deprisa a las escaleras. No bajo corriendo porque sabia que no podia llegar antes que el ascensor. Asi que subio hasta el quinto piso y fue al lavabo de hombres. Alli echo la pistola de agua a una papelera despues de limpiarla para borrar sus huellas dactilares, como habria hecho si el arma fuera de verdad, y se lavo las manos. Espero unos instantes antes de salir y recorrio los pasillos hacia el lado opuesto del edificio. Como habia averiguado el dia anterior, en esa parte tambien habia ascensores, escaleras y otra salida. Para bajar, se sumo subrepticiamente a un grupo de abogados que salian de otras vistas. Como esperaba, no habia ni rastro de Merlin en la zona del vestibulo a la que accedio. Merlin no estaba en posicion de querer dar ninguna explicacion sobre el motivo real de las manchas en su camisa y su traje.
Y muy pronto se daria cuenta de que la tinta que Ricky habia usado era indeleble. Esperaba haber arruinado mucho mas que una camisa, un traje y una corbata esa manana.
El restaurante que Ricky habia elegido para almorzar con la ambiciosa actriz era el favorito de su difunta esposa, aunque dudaba que Virgil pudiese relacionarlo. Lo habia seleccionado porque tenia una caracteristica importante: un gran cristal separaba la acera de los comensales. La iluminacion del restaurante dificultaba ver el exterior, pero no costaba tanto observar el interior. Y la colocacion de las mesas hacia mas frecuente ser visto que ver. Era lo que quena.
Espero hasta que un grupo de turistas, quizas una docena de hombres y mujeres que hablaban aleman y llevaban camisas chillonas y camaras colgadas al cuello, pasara por delante del restaurante. Y entonces se unio a ellos, como habia hecho antes en el Palacio de Justicia. «Es dificil reconocer una cara conocida entre un grupo de desconocidos cuando no se espera›~, penso. Mientras la bandada de turistas pasaba, se giro con rapidez y vio que Virgil estaba sentada en un rincon del restaurante, como el habia previsto, y aguardaba ansiosa. Y sola.
Una vez pasado el cristal, inspiro hondo una vez.
«Recibira la llamada en cualquier momento», penso Ricky.
Merlin no lo habia hecho de inmediato, como el habia imaginado.
Antes se habia limpiado y disculpado con los demas abogados, que se habrian quedado horrorizados. ?Que excusa habria inventado?
Un adversario legal disgustado por haber perdido un juicio. Los demas podrian identificarse con eso. Los habria convencido de que no cabia llamar a la policia; el se pondria en contacto con el abogado del chalado de la pistola de tinta y quizas obtendria una orden de restriccion. Pero se encargaria de ello el mismo. Los demas habrian estado de acuerdo y se habrian ofrecido a atestiguar o incluso a prestar declaracion a la policia, si era necesario. Pero eso le habria llevado algo de tiempo, lo mismo que limpiarse, porque sabia que, pasara lo que pasase, tendria que volver al juzgado esa tarde. Cuando Merlin hiciera por fin su primera llamada, seria a su hermano mayor. Seria una conversacion sustancial, que no se limitaria solo a la descripcion de lo ocurrido, sino a efectuar una valoracion de sus implicaciones. Analizarian su situacion y sus alternativas. Por fin, aun sin saber muy bien que iban a hacer, colgarian. La siguiente llamada seria para Virgil, pero Ricky se habia adelantado a esa llamada.
Sonrio, dio media vuelta bruscamente y entro en el restaurante con rapidez. Una recepcionista lo miro y empezo a hacerle la inevitable pregunta, pero el la interrumpio con un gesto de la mano a la vez que decia «Mi cita ya esta aqui» y cruzaba veloz el restaurante.
Virgil estaba de espaldas y se movio al notar que alguien se acercaba.
– Hola -dijo Ricky-. ?Me recuerdas?
