el.

He tardado varios anos en recuperarme de mi relacion con el doctor Starks. Durante este tiempo he sido hospitalizada en tres ocasiones, cada vez durante mas de seis meses. Tengo cicatrices de dos intentos fallidos de suicidio. Por fin ahora, con la ayuda constante de un terapeuta abnegado, he empezado el proceso de curacion. Esta carta forma parte de ese proceso.

Por el momento, creo que debo permanecer en el anonimato, aunque el doctor Starks sabra quien soy. Si deciden investigar este asunto, les ruego se pongan en contacto con mi abogado y/o mi terapeuta.

La carta no estaba firmada, pero incluia el nombre de un abogado con bufete del centro de la ciudad y el de un psiquiatra de las afueras de Boston.

A Ricky le temblaban las manos. Se sintio mareado y se apoyo contra la pared para conservar el equilibrio. Se sentia como un boxeador que ha recibido una paliza: desorientado, dolorido, a punto de caer a la lona en el momento en que la campana lo deja derrotado, pero milagrosamente de pie.

No habia una sola verdad en la carta. Por lo menos que el supiera.

Se pregunto si eso tendria importancia.

8

Releyo las mentiras de aquella carta y sintio una aguda contradiccion en su interior. Tenia el animo por los suelos y el corazon frio de desesperacion, como si le hubieran arrebatado toda tenacidad, reemplazandola por una rabia tan alejada de su caracter normal que resultaba casi irreconocible. Empezaron a temblarle las manos, se le enrojecio la cara y unas gotitas de sudor le perlaron la frente. El mismo calor le subia por la nuca, las axilas y la garganta. Desvio la mirada de las cartas en busca de algo que romper, pero no encontro nada a su alcance, lo que lo encolerizo mas aun.

Empezo a pasearse por la consulta. Era como si todo su cuerpo se viese asaltado por un tic nervioso. Por ultimo, se dejo caer en su vieja butaca de piel, detras de la cabeza del divan, y permitio que los crujidos familiares y el tacto de la tapiceria lo tranquilizaran al menos un poco.

No tenia ninguna duda sobre quien se habia inventado aquella denuncia. El anonimato de la falsa victima se lo dejaba muy claro. Lo mas importante era averiguar por que. Sabia que habia algo previsto y tenia que aislar e identificar que era.

Ricky tenia un telefono en el suelo, junto a la butaca, y se inclino hacia el. En unos segundos obtuvo en informacion el numero del despacho del presidente de la Sociedad Psicoanalitica. Rechazo la oferta electronica de marcar el numero por el y pulso con rabia los digitos del aparato. Se recosto para esperar que contestaran.

La voz vagamente familiar de su colega analista contesto al telefono. Pero tenia el cariz artificial y monotono de una grabacion.

«Hola. Ha llamado al despacho del doctor Martin Roth. Estare fuera del al 29 de agosto. En caso de emergencia, marque el 555 1716 para acceder a un servicio localizador durante mis vacaciones. Tambien puede llamar al 555 2436 y hablar con el doctor Albert Michaels del hospital Columbia Presbyterian, que me sustituye este mes. Si cree que es una crisis grave, le ruego llame a ambos numeros. El doctor Michaels y yo nos pondremos en contacto con usted.»

Ricky colgo y marco el primero de los dos numeros. sabia que el segundo era el de un psiquiatra en su segundo o tercer ano de residente en el hospital. Los residentes sustituian a los medicos de reconocido prestigio durante las vacaciones y eran una opcion en que las recetas sustituian las charlas, que constituian el puntal del tratamiento analitico.

El primer numero pertenecia a un servicio de contestador.

– Buenos dias -respondio una voz de mujer cansada-. Al habla con el servicio del doctor Roth.

– Necesito dejar un mensaje para el doctor -dijo Ricky.

– El doctor esta de vacaciones. En caso de urgencia, debe llamar al doctor Albert Michaels en el…

– Ya tengo ese numero -la interrumpio Ricky-, pero no es esa clase de urgencia ni esa clase de mensaje.

– Bueno… -vacilo la mujer, mas sorprendida que confusa-. No se si deberia llamarle durante sus vacaciones por un mensaje cualquiera…

– Querra oir este -le aseguro Ricky.

Le costaba ocultar la frialdad de su voz.

– No se -dijo la mujer-. Tenemos un procedimiento.

– Todo el mundo tiene un procedimiento -le espeto Ricky-. Los procedimientos existen para impedir el contacto, no para favorecerlo. La gente sin imaginacion y sin ideas llena su cabeza con programas y procedimientos. La gente con caracter sabe cuando prescindir de los procedimientos. ?Es usted esa clase de persona, senorita?

– ?Cual es el mensaje? -le pregunto la mujer tras vacilar un instante.

– Diga al doctor Roth que el doctor Frederick Starks… Sera mejor que lo anote, porque quiero que me cite con exactitud…

– Lo estoy anotando -dijo la mujer con aspereza.

– Digale que el doctor Starks recibio su carta y examino la denuncia. Y que desea informarle de que no hay ni una sola palabra cierta en ella. Es una fantasia total y absoluta.

– Ni una sola palabra cierta… Muy bien. Fantasia. ?Quiere que lo llame para darle este mensaje? Esta de vacaciones.

– Todos estamos de vacaciones. Solo que algunos tienen vacaciones mas interesantes que otros. Este mensaje hara que las del doctor sean mucho mas interesantes. Asegurese de que lo recibe en estos terminos exactos o me encargare de que en septiembre tenga que buscarse otro empleo. ?Esta claro?

– Descuide -contesto la mujer. No parecia intimidada-. Pero ya se lo dije: tenemos unos procedimientos muy estrictos. No me parece que esto se ajuste a nada…

– Intente no ser tan previsible -aconsejo Ricky-. De ese modo, podra salvar su trabajo.

Y colgo.

Se reclino en el asiento. No recordaba haber sido tan grosero y exigente, por no decir amenazador, en anos. Ademas, no era su forma de ser. Pero sabia que quiza tendria que actuar en contra de su forma de ser muchas veces a lo largo de los siguientes dias.

Volvio a mirar la carta del doctor Roth y, a continuacion, releyo la denuncia anonima. Luchando todavia con la indignacion de quien es acusado falsamente, trato de medir el impacto de las cartas y dar una respuesta a la pregunta «?por que?». Era evidente que Rumplestiltskin tenia en mente algun efecto concreto, pero ?cual?

Empezo a ver con claridad algunas cosas.

La denuncia en si era mucho mas sutil de lo que cabia suponer. La autora anonima lo acusaba de violacion pero situaba el momento del delito tan atras en el tiempo que habia prescrito. La policia no intervendria, pero desencadenaria una investigacion enojosa e inutil del Colegio de Medicos. Seria lenta e ineficaz y era poco probable que entorpeciera el avance del juego. Una denuncia que exigiera la intervencion de la policia obtendria una respuesta inmediata, y estaba claro que Rumplestiltskin no queria que la policia interviniese, salvo tangencialmente. Y al hacer la denuncia de forma provocativa pero anonima, la autora mantenia la distancia. Nadie de la Sociedad Psicoanalitica seguiria el asunto.

Lo pasarian, como al parecer habian hecho, a un tercer organismo y se lavarian las manos para evitar lo que podria ser una verdadera lacra para su reputacion.

Ricky leyo las dos cartas por tercera vez, y vio una respuesta.

– Me quiere solo -dijo en voz alta.

Se recosto un instante y contemplo el techo, como si su blanco liso pudiese ofrecerle claridad de algun modo. Hablaba solo, y su voz parecia resonar huecamente en la consulta.

– No quiere que consiga ayuda. Quiere que juegue sin el menor apoyo. Por eso ha tomado medidas para asegurarse de que no pudiera hablar con nadie mas de la profesion.

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