– ?Operaciones de un dia?
– Es contratar operaciones bursatiles con rapidez para intentar mantenerse por delante de las fluctuaciones del mercado.
– Entiendo. Pero yo no lo he hecho.
– ?Alguien mas tiene acceso a sus cuentas? Tal vez su esposa…
– Mi esposa murio hace tres anos -repuso Ricky con frialdad.
– Por supuesto -contesto el agente de inmediato-. Lo recuerdo.
Disculpe. Pero acaso alguien mas. ?Tiene hijos?
– No. ?Donde esta mi dinero?
Ricky fue cortante, exigente.
– Bueno, estamos comprobandolo. Puede convertirse en un asunto para la policia, doctor Starks. De hecho, es lo que estoy empezando a pensar. Es decir, si alguien logro acceder de modo ilegal a su cuenta…
– ?Donde esta mi dinero? -insistio Ricky.
– No puedo afirmarlo con precision -contesto el agente tras vacilar-. Nuestros auditores internos estan revisando la cuenta.
Lo unico que puedo decirle es que ha habido una actividad importante…
– ?Que quiere decir? El dinero estaba ahi…
– Bueno, no exactamente. Hay literalmente docenas, puede que incluso centenares de contrataciones, transferencias, ventas, inversiones…
– ?Donde esta ahora?
– Una serie de transacciones complicadas y agresivas -prosiguio el corredor.
– No esta contestando mi pregunta, senor Williams -se quejo Ricky con exasperacion-. Mi dinero. Mi plan de jubilacion, mis fondos en efectivo…
– Estamos comprobandolo. He puesto a mis mejores hombres a trabajar en ello. Nuestro jefe de seguridad lo llamara en cuanto hayan hecho algun progreso. No puedo creer que, con toda esta actividad, nadie haya detectado nada extrano.
– Pero mi dinero…
– Ahora mismo no hay dinero -indico el agente lentamente-.
O por lo menos no lo encontramos.
– No es posible.
– Ojala, pero lo es. No se preocupe, doctor Starks. Nuestros investigadores rastrearan las transacciones. Llegaremos al fondo de esto. Y sus cuentas, o parte de ellas, estan aseguradas. Al final lo arreglaremos. Solo llevara algo de tiempo y, como le dije, puede ‘que tengamos que involucrar a la policia y a la comision de vigilancia del mercado de valores porque, por lo que me dice, cabe suponer algun tipo de robo.
– ?Cuanto tiempo?
– Es verano y tenemos parte del personal de vacaciones. Supongo que un par de semanas, como mucho.
Ricky colgo. No disponia de un par de semanas.
Al final del dia habia podido determinar que la unica cuenta que no habia sido robada y reventada era la cuenta corriente del First Cape Bank de Wellfleet. Era una cuenta destinada solo a facilitar las cosas en verano. Su saldo era de diez mil dolares, dinero que usaba para pagar facturas en el mercado de pescado y la tienda de ultramarinos, la tienda de licores y la ferreteria. Con ella pagaba sus herramientas de jardineria y las plantas y semillas. Era dinero para disfrutar de las vacaciones sin problemas. Una cuenta domestica para el mes que pasaba en la casa de veraneo.
Le sorprendio un poco que Rumplestiltskin no hubiera arremetido tambien contra esos fondos. Estaba jugando con el, casi como si hubiera dejado en paz esa parte del dinero para burlarse de el. A pesar de eso, penso que necesitaba encontrar una forma de hacerse con los fondos antes de que desaparecieran tambien en algun extrano limbo financiero. Llamo al director del First Cape Bank y le dijo que iba a cerrar la cuenta y queria retirar el saldo en efectivo.
El director le informo que tendria que estar presente para esa transaccion. Ricky deseo que las demas instituciones que manejaban su dinero hubieran seguido la misma politica. Explico al director que habia tenido algunos problemas con otras cuentas y que era importante que nadie excepto el tuviera acceso al dinero.
El director se ofrecio a librar un cheque bancario, que guardaria personalmente hasta la llegada de Ricky.
Ahora el problema era como ir hasta alli.
Olvidado en el escritorio, habia un billete de avion abierto de La Guardia a Hyannis, Massachusetts. Se pregunto si la reserva seguiria operativa. Abrio la cartera y conto unos trescientos dolares en efectivo. En el cajon superior de la comoda de su dormitorio tenia otros mil quinientos dolares en cheques de viaje. Era un anacronismo; en esta era de efectivo al instante obtenido en cajeros automaticos que pululaban por todas partes, la idea de que alguien guardara cheques de viaje para emergencias era arcaica.
Ricky sintio cierta satisfaccion al pensar que sus ideas anticuadas resultaran utiles. Se pregunto si no seria una nocion que deberia tener mas presente.
Pero no tenia tiempo para cavilar acerca de ello.
Podria ir a Cape Cod, y volver. Tardaria veinticuatro horas como minimo. De pronto lo invadio una sensacion de letargo, casi como si no pudiera mover los musculos, como si las sinapsis cerebrales que emitian ordenes a los tendones y los tejidos de todo su cuerpo se hubieran declarado en huelga. Un profundo agotamiento que parodiaba su edad le recorrio el cuerpo. Se sintio torpe, estupido y fatigado.
Se balanceo en la silla con la cabeza echada hacia atras. Reconocio los signos de una incipiente depresion clinica con la misma rapidez con que una madre identificaria un resfriado al primer estornudo de su hijo. Extendio las manos hacia delante para detectar algun temblor. Su pulso seguia firme.
«?Durante cuanto tiempo mas?», se pregunto.
11
Ricky tuvo una respuesta en el Times de la manana siguiente, pero no del modo que esperaba. Le dejaron el periodico a la puerta de su casa como cada dia salvo los domingos, cuando solia caminar hasta el quiosco del barrio para comprar el grueso periodico antes de dirigirse a la cafeteria cercana, como Rumplestiltskin habia mencionado en su carta. La noche anterior habia tenido mas problemas para dormir, asi que cuando oyo que el repartidor dejaba caer el periodico a la puerta, estaba pendiente y, en unos segundos, lo habia recogido y abierto en la mesa de la cocina. Sus ojos se dirigieron a los pequenos anuncios de la parte inferior de la portada, pero solo vio una felicitacion de cumpleanos, el gancho de un servicio informatico de citas y un anuncio de una sola columna:
OPORTUNIDADES ESPECIALIZADAS, VEASE PAGINA 216.
Ricky lanzo el periodico al otro lado de la pequena cocina, frustrado. Al chocar contra la pared, hizo el ruido de un pajaro que intentara volar con un ala rota. Enfurecido, se sintio presa de un arrebato de colera. Habia esperado un poema o alguna respuesta enigmatica y burlona en la parte inferior de la primera plana, del mismo modo que el habia formulado la pregunta. «Ningun poema, ninguna respuesta», gruno para si.
– ?Como esperas que lo consiga antes de tu maldita fecha limite si no contestas de modo oportuno? -increpo a alguien que no estaba fisicamente presente pero que ocupaba todos sus pensamientos.
Noto que le temblaban las manos y se preparo un cafe. La infusion no sirvio demasiado para tranquilizarlo. Intento relajarse con unos ejercicios de respiracion profunda, pero solo le redujeron el ritmo cardiaco. La rabia le invadia el cuerpo como si fuera capaz de alcanzar hasta el ultimo organo y oprimirlo. Tenia ?a cabeza a punto de estallar y se sentia atrapado dentro del apartamento que antes consideraba su hogar. El sudor le resbalaba por las axilas, la frente le ardia y tenia la garganta seca y rasposa.
Debio de estar sentado a la mesa, inmovil por fuera y revuelto por dentro, durante horas, casi en trance, incapaz de imaginar su proximo paso. Sabia que tenia que hacer planes, tomar decisiones y actuar en determinadas direcciones, pero no obtener una respuesta cuando la esperaba lo habia paralizado. Le parecio que
