estoy.
He olvidado tanto mi formacion como mis modales. Supongo que te quedaras a cenar, y he pedido que te preparen la habitacion de huespedes. Y ahora sera mejor que cierre la boca, que es lo que creemos hacer tan bien en nuestra profesion, para dejar que me cuentes el motivo de tu visita.
Ricky vacilo, sin saber muy bien por donde empezar. Miro al anciano hundido en el sillon de orejas y sintio como si una cuerda se rompiera de repente en su interior. Noto que perdia el dominio de si mismo, y hablo con labios temblorosos:
– Creo que solo me queda una semana de vida.
Lewis enarco las cejas.
– ?Estas enfermo?
Ricky meneo la cabeza.
– Me parece que tendre que suicidarme -contesto.
El viejo analista se inclino hacia delante.
– Eso es un problema -dijo.
14
Ricky hablo durante mas de una hora sin ser interrumpido por el menor comentario o pregunta. Lewis permanecio casi inmovil en su asiento balanceando el menton en la palma de una mano. Ricky se levanto un par de veces y se paseo por la habitacion, como si el movimiento de los pies fuera a facilitarle la narracion, antes de regresar a la mullida butaca y proseguir su relato. En mas de una ocasion noto que le sudaban las axilas, aunque la temperatura de la habitacion era agradablemente fresca, con las ventanas abiertas a esa primera hora de la noche en el valle del Hudson.
Oyo un trueno lejano procedente de las montanas Catskills, a kilometros de distancia al otro lado del rio, en una rafaga explosiva que parecia fuego de artilleria. Recordo que segun una leyenda local ese sonido era el ruido que hacian unos elfos y unos enanos al jugar a bolos en las verdes hondonadas. Le hablo de la primera carta, del poema y de las amenazas, de lo que estaba en juego. Describio a Virgil y a Merlin, y el bufete inexistente del abogado. Intento no dejarse nada, desde las intrusiones electronicas en sus cuentas bancarias y de valores hasta el mensaje pornografico que recibio su pariente lejana en su cumpleanos. Hablo largo y tendido sobre Zimmerman, su tratamiento, su muerte y las dos visitas a la detective Riggins. Le conto lo de la falsa acusacion de abusos sexuales presentada ante el Colegio de Medicos, y se ruborizo un poco al hacerlo. A veces divagaba, como cuando menciono los robos en su consulta y la extrana sensacion de violacion que sentia, o cuando describio su poema en el Times y la respuesta de Rumplestiltskin. Termino mencionando las fotografias de los tres adolescentes que le habia ensenado Virgil. Despues se reclino, guardo silencio y, por primera vez, miro al viejo analista, que se habia llevado ambas manos al menton para apoyar la cabeza meditabundo, como si intentara valorar la totalidad de la maldad que se habia abatido sobre Ricky.
– Muy interesante -dijo por fin Lewis, que se reclino y solto un largo suspiro-. Me gustaria saber si ese tal Rumplestiltskin es un filosofo. ?No era Camus quien afirmaba que la unica verdadera eleccion de cualquier hombre es si suicidarse o no? La pregunta existencial por excelencia.
– Tenia entendido que era Sartre -contesto Ricky, encogiendose de hombros.
– Supongo que esta es la pregunta clave del caso, Ricky; la primera y mas importante que te ha hecho Rumplestiltskin.
– Perdone, pero ?que…?
– ?Te matarias para salvar a otra persona?
– No estoy seguro -balbuceo Ricky, desconcertado por la pregunta-. Me parece que no me he planteado realmente esta opcion.
– No es una pregunta poco razonable -dijo Lewis, cambiando de postura en su asiento-. Y estoy seguro de que tu torturador ha dedicado muchas horas a intentar adivinar tu respuesta. ?Que clase de hombre eres, Ricky? ?Que clase de medico? Porque, a fin de cuentas, esa es la esencia de este juego: ?te suicidaras? Parece haberte demostrado la seriedad de sus amenazas o, por lo menos, te ha hecho creer que ya ha cometido un asesinato, de modo que es probable que no le importe cometer otro. Y se trata, aunque suene duro, de asesinatos muy faciles de cometer. Los sujetos no significan nada para el. Son meros vehiculos para llegar a ti. Y tienen la ventaja anadida de ser homicidios que seguramente ningun detective del mundo, ni siquiera un Maigret, un Hercules Poirot o una miss Marple, ni una de las creaciones de Mickey Spillane o de Robert Parker, podria resolver con efectividad. Piensalo, Ricky, porque es verdaderamente diabolico y extraordinariamente existencial: un asesinato tiene lugar en Paris, en Honduras o en el lago Winnipesaukee, New Hampshire. Es repentino, espontaneo, y la victima ignora lo que le va a pasar. La ejecutan en un segundo.
Como si la partiera un rayo. Y la persona que se supone que va a sufrir debido a esta muerte esta a centenares, a miles de kilometros. Una pesadilla para cualquier policia, que tendria que encontrarte, encontrar al asesino creado en tu pasado y, despues, relacionaros de alguna forma con este crimen en un lugar lejano, con todo el papeleo y la burocracia que eso conlleva. Y eso suponiendo que pudieran dar con e] asesino. Seguro que se ha protegido tanto con identidades y pistas falsas que eso seria imposible. La policia ya tiene bastantes problemas para obtener condenas cuando tiene confesiones, pruebas de ADN y testigos presenciales. No, Ricky, supongo que seria un crimen que quedaria impune.
– Me esta diciendo que…
– Tu eleccion, a mi entender, es bastante simple: ?puedes ganar?, ?puedes averiguar la identidad de Rumplestiltskin en los pocos dias que te quedan? En caso contrario, ?te suicidaras para salvar a otra persona? Es la pregunta mas interesante que se le puede hacer a un medico. Despues de todo, nuestra profesion consiste en salvar vidas. Pero nuestros recursos para la salvacion son los medicamentos, los conocimientos, la habilidad con el bisturi. En este caso, puede que tu vida signifique la curacion de alguien. ?Puedes hacer ese sacrificio? Y, si no estas dispuesto a ello, ?podras vivir contigo mismo despues? En apariencia, como minimo, no es demasiado complicado. La parte complicada es…, bueno, interna.
– Esta sugiriendo… -empezo Ricky con un ligero balbuceo.
Vio que el viejo analista se habia recostado en el sillon, de modo que una sombra que proyectaba la lampara de la mesa parecia bisecarle la cara.
Lewis hizo un gesto con una mano similar a una garra, con los dedos largos, adelgazados por la edad.
– No estoy sugiriendo nada. Solo estoy comentando que hacer lo que este caballero ha pedido es una opcion viable. La gente se sacrifica sin cesar para que otros puedan vivir. Los soldados en combate. Los bomberos en un edificio en llamas. Los policias en las calles de la ciudad. ?Es tu vida tan feliz, tan productiva y tan importante para que asumamos automaticamente que es mas valiosa que la que podria costar?
Ricky se movio en la butaca, como si la suave tapiceria se hubiese vuelto de madera bajo su cuerpo.
– No puedo creer que… -empezo, pero se interrumpio.
– Lo siento -dijo Lewis, y se encogio de hombros-. Por supuesto, no te lo has planteado de modo consciente. Pero me pregunto si no te has hecho estas preguntas en tu subconsciente, que es lo que te indujo a buscarme.
– He venido a pedir ayuda -replico Ricky, quiza demasiado deprisa-. Necesito ayuda para participar en este juego.
– ?De veras? Tal vez en cierto nivel. Pero en otro has venido para otra cosa. ?Permiso? ?Bendicion?
– Debo rebuscar en el periodo de mi pasado en que la madre de Rumplestiltskin era paciente mia. Necesito que me ayude a hacerlo, porque he bloqueado esa parte de mi vida. Es como si estuviera fuera de mi alcance. Necesito que me ayude a llegar a ella. Se que puedo identificar a la paciente relacionada con Rumplestiltskin, pero necesito ayuda, y creo que esa paciente era una mujer a la que atendia en la misma epoca en que seguia el tratamiento con usted, cuando era mi mentor. Debo de haberle mencionado a esa mujer durante nuestras sesiones. Asi que lo que necesito es una caja de resonancia. Alguien que despierte esos recuerdos dormidos. Estoy seguro de que puedo desenterrar ese nombre de mi inconsciente.
Lewis asintio de nuevo.
– No es una peticion poco razonable, y no cabe duda de que el planteamiento es inteligente. Es el
