planteamiento de un psicoanalista. Hablar y no actuar es una curacion. ?Sueno cruel, Ricky? Supongo que la vejez me ha vuelto irascible y estrafalario. Claro que te ayudare. Pero me parece que, a medida que analicemos, seria conveniente mirar tambien el presente, porque vas a tener que encontrar respuestas tanto en el pasado como en el presente. Acaso tambien en el futuro. ?Podras hacerlo?

– No lo se.

– Es la respuesta clasica de un psicoanalista. -Lewis sonrio torcidamente-. Un futbolista, un abogado o un empresario moderno dirian: «?Ya lo creo que si!». Pero nosotros, los analistas, siempre cubrimos nuestras apuestas, ?verdad? La certeza es algo que nos resulta incomodo. -Inspiro hondo y se movio en el sillon-. El problema es que este hombre que quiere tu cabeza en una bandeja no parece tan indeciso o inseguro sobre las cosas, ?me equivoco?

– No -contesto Ricky de inmediato-. Parece tenerlo todo bien planeado. Al parecer ha previsto todos mis actos, casi como si los hubiera dispuesto de antemano.

– Estoy seguro de que lo ha hecho.

Ricky asintio. El doctor Lewis siguio con sus preguntas.

– ?Dirias que es psicologicamente astuto?

– Esa es mi impresion.

– En algunos juegos eso es fundamental. -Lewis asintio-. En el futbol quizas. En el ajedrez sin duda.

– ?Esta insinuando que…?

– Para ganar una partida de ajedrez hay que ser mas previsor que el adversario. Ese unico movimiento que escapa a su perspicacia es lo que permite derrotarlo. Creo que deberias hacer lo mismo.

– ?Como voy a…?

– Lo pensaremos durante una cena sencilla y el resto de la velada. -Lewis, que se habia levantado, esbozo una leve sonrisa-.

Has tenido en cuenta un factor importante, ?verdad?

– ?Cual? -quiso saber Ricky.

– Bueno, parece bastante evidente que Rumplestiltskin ha pasado meses, tal vez anos, planeando todo esto. Es una venganza que toma en consideracion muchos elementos y, como tu senalas, ha previsto practicamente todos tus pasos.

– Si, es cierto.

– No entiendo entonces por que supones que no me ha reclutado a mi, quiza mediante amenazas o presiones de algun tipo, para ayudarle a cumplir su proposito -dijo el doctor Lewis despacio-. Quiza me haya pagado de alguna forma. ?Por que supones que estoy de tu parte en todo esto, Ricky?

Y con un amplio gesto para que Ricky lo acompanara en lugar de contestar a su pregunta, el viejo analista lo condujo a la cocina, cojeando un poco mientras avanzaba.

Habia dos cubiertos dispuestos en una mesa antigua en medio de la cocina. Una jarra de agua fria y unas rebanadas de pan en una cesta de mimbre adornaban el centro de la mesa. Lewis cruzo la habitacion y retiro una fuente del horno, la puso en un salvamanteles y saco luego una ensalada del frigorifico. Mientras terminaba de poner la mesa, tarareo un poco. Ricky reconocio unos cuantos compases de Mozart.

– Sientate, Ricky. Este mejunje que tenemos delante es pollo.

Sirvete, por favor.

Ricky vacilo. Alargo la mano y se sirvio un vaso de agua, que se bebio como un hombre que acabara de cruzar un desierto. El liquido apenas sacio su repentina sed.

– ?Lo ha hecho? -pregunto de golpe.

Apenas reconocio su propia voz, que sono aguda y estridente.

– ?Si ha hecho que?

– ?Se ha puesto Rumplestiltskin en contacto con usted? ?Forma parte de todo esto?

El doctor Lewis se sento, se puso con cuidado la servilleta en el regazo y se sirvio una generosa racion de pollo y ensalada antes de responder.

– Permiteme que te pregunte algo, Ricky -dijo-. ?Que importancia tendria eso?

– Toda la importancia del mundo -balbuceo Ricky-. Necesito saber que puedo confiar en usted.

– ?De verdad? Creo que la confianza esta sobrevalorada. Por otra parte, ?que he hecho hasta ahora para que me retires la confianza que te trajo hasta aqui?

– Nada.

– Entonces deberias comer. El pollo lo ha preparado mi criada y te aseguro que es bastante bueno, aunque no tanto, por desgracia, como el que mi mujer solia cocinar antes de su muerte. Y estas palido, Ricky, como si no te cuidaras.

– Tengo que saberlo. ?Le ha reclutado Rumplestiltskin?

Lewis sacudio la cabeza, pero no era una respuesta negativa a la pregunta de Ricky, sino mas bien un comentario de la situacion.

– Me parece que lo que necesitas son conocimientos, Ricky. Informacion. Comprension. Nada de lo que hasta ahora ha hecho ese hombre ha sido concebido para enganarte. ?Cuando ha mentido? Bueno, quizas el abogado cuyo bufete no estaba donde se suponia, pero eso parece un engano bastante simple y necesario. En realidad, todo lo que ha hecho hasta ahora esta concebido para llevarte hasta el. Por lo menos, podria interpretarse asi. Te da pistas. Te manda una joven atractiva para que te ayude. ?Crees que en realidad desea que no seas capaz de averiguar quien es?

– ?Le esta ayudando?

– Estoy intentando ayudarte a ti, Ricky. Ayudarte a ti podria ayudarle a el tambien. Es una posibilidad. Ahora sientate y come.

Es un buen consejo.

Ricky aparto una silla pero el estomago se le cerro ante la mera idea de probar bocado.

– Tengo que saber que esta de mi parte.

– Tal vez consigas la respuesta a esta pregunta al final del juego.

El viejo psicoanalista se encogio de hombros. Clavo el tenedor en el pollo y se llevo un trozo enorme a la boca.

– He venido a verle como amigo. Como antiguo paciente. Usted fue la persona que me ayudo a formarme, por el amor de Dios.

Y ahora…

El doctor Lewis agito el tenedor en el aire, como un director con una batuta frente a una orquesta descoordinada.

– ?Consideras amigos tuyos a las personas a las que tratas?

– No. -Ricky sacudio la cabeza, vacilante-. Claro que no. Pero la funcion del mentor es distinta.

– ?De verdad? ?No tienes algun paciente en mas o menos la misma situacion?

La pregunta quedo suspendida en el aire. Ricky sabia que la respuesta era afirmativa, pero no lo dijo en voz alta. Pasados unos momentos, Lewis movio la mano para descartar la pregunta.

– Necesito saberlo -insistio Ricky con brusquedad a modo de respuesta.

El doctor Lewis esbozo un gesto exasperantemente inexpresivo, apto para una mesa de poquer. Ricky se exalto al reconocer esa actitud vaga: la misma expresion evasiva que no indica aprobacion, desaprobacion, espanto, sorpresa, temor ni colera que el utilizaba con sus pacientes. Es la especialidad del analista, una parte fundamental de su coraza. La recordaba de su tratamiento hacia un cuarto de siglo y le irrito volverla a ver.

– No lo necesitas, Ricky. -El anciano meneo la cabeza-. Solo necesitas saber que estoy dispuesto a ayudarte. Mis motivos son irrelevantes. Quiza Rumplestiltskin tiene algo para presionarme.

Quiza no. Si blande una espada sobre mi cabeza o tal vez sobre uno de los miembros de mi familia, es algo independiente de tu situacion. La pregunta pende siempre en nuestro mundo, ?no?

?Existe alguien absolutamente fiable? ?Hay alguna relacion carente de peligro? ?No nos lastiman aquellos a quienes amamos y respetamos mas que aquellos a quienes odiamos y tememos?

Ricky no contesto; Lewis lo hizo por el.

– La respuesta que no puedes articular en este momento es: si.

Ahora, cena un poco. Nos espera una noche muy larga.

Los dos analistas comieron en relativo silencio. El pollo estaba exquisito, y lo siguio un pastel de manzana

Вы читаете El psicoanalista
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату