Los ojos del abogado se entrecerraron un poco, como si la respuesta brusca de Ricky le hubiera irritado. Indico la bolsa de viaje impermeable que tenia a los pies.
– Puede que no haya habido ningun accidente pero que, en cambio, en esta bolsa tenga su cabeza cortada. ?Es eso posible?
Ricky dio un respingo, sorprendido.
– ?Es posible, Ricky? -insistio el abogado, con voz sibilante.
Los ojos de Ricky se dirigieron a la bolsa. Tenia una forma corriente, sin ningun indicio externo acerca de su contenido. Era bastante grande como para que cupiera la cabeza de una persona, e impermeable, de modo que no habria manchas ni filtraciones.
Mientras tenia en cuenta todos estos detalles, noto que se le secaba la garganta y no sabia que le aterraba mas: la idea de que a sus pies hubiera la cabeza de un hombre que conocia o la duda de si era asi.
– Es posible -susurro a la vez que alzaba los ojos hacia Merlin.
– Es importante que entienda que todo es posible: simular un accidente automovilistico, presentar una denuncia por acoso sexual ante el organismo rector de su profesion, invadir sus cuentas bancarias, matar a sus familiares, sus amigos o incluso sus conocidos. Tiene que actuar, Ricky. ?Actue!
– ?Es que no teneis limite? -pregunto Ricky con un ligero temblor en la voz.
– Ninguno. -Merlin sacudio la cabeza-. Eso es lo que hace que todo sea tan fascinante para nosotros, los participantes. En las reglas de juego que establecio mi jefe todo puede formar parte de la actividad. Lo mismo es valido para su profesion, imagino. ?No es asi, doctor Starks?
– Supongo -repuso Ricky en voz ronca, mientras se movia inquieto en su asiento-. Tendria que largarme ahora mismo. Dejarlo aqui sentado con lo que contenga esa bolsa.
Merlin sonrio de nuevo. Se agacho y doblo un poco la parte superior de la bolsa para dejar al descubierto las letras F.A.S. grabadas en ella. Ricky observo las iniciales.
– ?Cree que no hay nada en esta bolsa con una cabeza que le relacione a usted, Ricky? ?No cree que la bolsa fue comprada con una de sus tarjetas de credito antes de que fueran canceladas?
?Y no cree que el taxista que le recogio esta manana y le llevo a la estacion recordara que lo unico que llevaba era una bolsa de viaje azul de tamano mediano? ?Y que lo dira a cualquier policia que se moleste en preguntarselo?
Ricky intento humedecerse los labios para encontrar algo de humedad en este mundo.
– Por supuesto -prosiguio Merlin-, yo podria llevarme la bolsa. Y usted podria actuar como si no la hubiera visto nunca.
– ?Como…?
– Haga su segunda pregunta, Ricky. Llame ahora al Times.
– No creo que…
– Ahora, Ricky. Estamos llegando a la estacion de Pennsylvania y, cuando estemos en un tunel subterraneo, el telefono no tendra cobertura y esta conversacion terminara. Decidase de una vez.
– Para subrayar sus palabras, empezo a marcar un numero en el movil-. Tenga -dijo-. He marcado el departamento de clasificados del Times. Haga la pregunta, Ricky.
Ricky tomo el telefono y pulso el OK. Oyo la misma voz de mujer que habia atendido su llamada la semana anterior.
– Soy el doctor Starks -dijo despacio-. Me gustaria poner otro anuncio clasificado en la portada.
Mientras hablaba buscaba desesperadamente las palabras.
– Por supuesto, doctor. ?Como va la gincana? -quiso saber la mujer.
– Voy perdiendo -contesto Ricky, y anadio-: El anuncio tendria que decir lo siguiente… -Se detuvo, inspiro profundamente y dijo:
Hace veinte anos, como profesional, trate a gente pobre en un hospital.
Me marche para mejorar de posicion.
?Fue eso lo que motivo esta situacion?
?Que, al irme, en el olvido la dejara provoco que esa mujer se suicidara?
La mujer repitio las palabras de Ricky.
– Es una pista muy extrana para una gincana -concluyo.
– Es un juego extrano -respondio Ricky.
Le dio de nuevo la direccion para que mandara la factura y colgo.
– Muy bien, muy bien -dijo Merlin asintiendo con la cabeza-.
Muy inteligente, teniendo en cuenta el estres al que esta sometido.
Es usted muy habil, doctor Starks. Quiza mucho mas de lo que se Imagina.
– ?Por que no llama a su jefe y le informa? -replico Ricky.
Pero Merlin sacudio la cabeza.
– ?No le parece que nosotros estamos tan aislados de el como usted? ?No le parece que un hombre con sus capacidades habra interpuesto suficientes barreras entre el y la gente que ejecuta sus ordenes?
Ricky penso que probablemente fuera cierto.
El tren reducia la velocidad y se metio de repente en un tunel dejando atras la luz del mediodia mientras avanzaba hacia la estacion. Las luces del vagon se encendieron y confirieron a todo y a todos un aspecto palido, amarillento. Al otro lado de la ventanilla se veia pasar la forma oscura de vias, trenes y columnas de hormigon. A Ricky le produjo una sensacion parecida a la de ser enterrado.
Merlin se levanto cuando el tren se detuvo.
– ?Lee alguna vez el New York Daily News, Ricky? No, supongo que no le va la prensa sensacionalista. El mundo de la refinada clase alta del Times es mas su estilo. Mis origenes son mucho mas humildes. Me gustan el Post y el Daily News. A veces cuentan historias que el Times no publicaria. Ya sabe, el Times cubre cosas sobre el Kurdistan y el News y el Post sobre el Bronx. Pero me parece que hoy a su mundo le iria bien leer esos periodicos en lugar del Times. ?He hablado suficientemente claro, Ricky? Lea el Post y el News hoy porque incluyen una noticia que puede importarle.
Yo diria que le resultara fundamental.
Merlin hizo un ligero movimiento con la mano.
– Ha sido un viaje muy interesante, ?no le parece, doctor?
– prosiguio-. Los kilometros han pasado volando. -Senalo la bolsa de viaje-. Es para usted, doctor. Un regalo. Para animarlo, como dije.
Acto seguido Merlin se alejo, dejando a Ricky solo en el vagon.
– ?Espere! -grito Ricky-. ?Alto!
Merlin siguio andando. Unas cuantas cabezas se volvieron hacia Ricky. Otro grito iba a salir de sus labios, pero lo contuvo. No queria que se fijaran en el. No queria llamar la atencion de nadie.
Queria sumergirse en la penumbra de la estacion y unirse al anonimato general. La bolsa de viaje con sus iniciales le bloqueaba la salida al pasillo, como un iceberg inmenso en su camino.
No podia dejar la bolsa, y tampoco llevarsela.
El animo y las manos de Ricky temblaban. Se inclino y la levanto del suelo. Algo cambio de posicion en su interior y Ricky sintio nauseas. Levanto los ojos en busca de algo en el mundo a lo que aferrarse, algo normal, rutinario, corriente, que le recordara alguna clase de realidad y lo anclara a ella.
No lo encontro.
Asi que sujeto la cremallera de la bolsa, vacilo, inspiro hondo y la abrio despacio. Contemplo el interior.
La bolsa contenia un melon. Del tamano de una cabeza y redondo.
Ricky solto una risotada. El alivio lo invadio en un estallido de carcajadas y risitas. El sudor y el nerviosismo se disiparon. El mundo que habia girado fuera de control a su alrededor se detuvo y parecio volver a ordenarse.
Cerro la cremallera y se puso de pie. El vagon estaba vacio, lo mismo que el anden, salvo por un par de mozos y dos revisores de chaqueta azul.
Ricky se echo la bolsa al hombro y recorrio el anden. Empezo a planear su siguiente paso. Estaba seguro de que Rumplestiltskin iba a ofrecerle datos sobre el tratamiento de su madre. Se permitio la ferviente esperanza de que la clinica hubiera conservado los historiales de los pacientes de hacia dos decadas. El nombre que su memoria habia encontrado tan escurridizo podria figurar en una lista en el hospital.
Siguio adelante y sus zapatos resonaron en el anden en penumbras. El vestibulo central de la estacion de
