Habia tenido razon sobre las llagas en la cara del hombre. Todos los documentos identificativos incluian direcciones distintas.

Ricky se los metio en el bolsillo. Habia tambien dos recortes de periodico ajados y amarillentos, que desdoblo con cuidado y leyo.

El primero correspondia a la necrologica de una mujer de setenta y tres anos. El otro era un articulo sobre reducciones de personal de una fabrica de recambios de automovil. Ricky supuso que la primera era la madre de Richard Lively y el segundo, el empleo que el hombre habia tenido antes de hundirse en el mundo del alcohol que lo habia conducido a las calles. No tenia idea de que le habria impulsado a viajar del centro del pais a la Costa Este, pero ese cambio le era propicio. Las probabilidades de que alguien le relacionara con ese hombre se reducian mucho.

Leyo deprisa los dos recortes y memorizo los detalles. Observo que solo se mencionaba un miembro de la familia de la mujer, al parecer un ama de casa de Albuquerque, Nuevo Mexico. Supuso que seria una hermana que se habria olvidado de su hermano hacia muchos anos. La madre habia sido bibliotecaria del condado y antigua directora de colegio, lo que constituia la pequena aportacion al mundo que habia propiciado la necrologica. Se decia que su marido habia fallecido unos anos antes. La fabrica donde habia trabajado Richard Lively producia pastillas de freno y habia sido victima de la decision empresarial de trasladarse a un lugar de Guatemala donde se fabricaria la misma pieza con costes mas reducidos. Ricky penso que eso provocaba amargura, y era una razon mas que suficiente para dejar que la bebida dominara la vida de uno. No tenia modo de saber como el hombre habia contraido la enfermedad. Probablemente a traves de alguna aguja. Devolvio los recortes a la cartera y echo esta a una papelera.

Penso en la tarjeta de identificacion del hospital con su delatora senal roja y se la saco del bolsillo. La doblo hasta partirla por la mitad, la envolvio con el papel del bocadillo y la dejo en el fondo de la papelera.

«Se lo suficiente», penso.

Por la megafonia se anuncio su autobus, pronunciado casi ininteligiblemente por algun empleado tras una mampara de cristal. Ricky se levanto, se cargo la mochila al hombro, recluyo al doctor Starks en algun lugar recondito de su interior y dio su primer paso como Richard Lively.

Su vida empezo a tomar forma con rapidez.

En una semana habia logrado dos trabajos a tiempo parcial. El primero como cajero de un establecimiento Dairy Mart local durante cinco horas por la noche y el segundo reponiendo estantes en un supermercado de alimentacion Stop and Shop otras cinco horas por la manana, un horario que le dejaba libres las tardes. En ninguno de los dos sitios le habian hecho demasiadas preguntas, aunque el encargado de la tienda de comestibles quiso saber si participaba en un programa de Alcoholicos Anonimos, a lo que Ricky contesto afirmativamente. Resulto que el encargado tambien y, tras darle una lista de iglesias y centros civicos con sus reuniones previstas, le entrego el consabido delantal verde y le puso a trabajar.

Uso el numero de la Seguridad Social de Richard Lively para abrir una cuenta corriente donde deposito el efectivo que le quedaba. Una vez hecho esto, encontro que las salidas del laberinto burocratico eran bastante sencillas. Obtuvo una tarjeta nueva de la Seguridad Social con solo rellenar un formulario en el que habia plasmado su propia firma. En la direccion de Trafico ni siquiera ojearon la fotografia del carne de Illinois cuando Ricky se presento para solicitar un carne de conducir de New Hampshire, esta vez con su fotografia y su firma, su color de ojos, su estatura y su peso. Tambien alquilo un apartado de correos en un centro de servicios postales Mailboxes, etc., lo que le proporciono una direccion para los extractos bancarios y demas correspondencia que podria originar con rapidez. Agradecio recibir catalogos. Se hizo socio de un videoclub y del YMCA. Cualquier cosa que le proporcionara otra tarjeta con su nuevo nombre. Otro formulario y un cheque de cinco dolares le valio una copia del certificado de nacimiento de Richard Lively, que un funcionario le envio por correo desde Chicago.

Procuro no pensar en el verdadero Richard Lively. No le habia costado demasiado enganar a un hombre borracho, enfermo y desquiciado para arrebatarle su cartera y su identidad. Aunque se decia que haberlo hecho asi era mejor que sacarsela a golpes, eso no lo tranquilizaba del todo.

Se fue sacudiendo el sentimiento de culpa a medida que ampliaba su mundo. Se prometio que devolveria su identidad a Richard Lively cuando hubiera logrado recuperar la suya de Rumplestiltskin. Lo unico que no sabia era cuanto tiempo le llevaria.

sabia que tenia que marcharse del motel, asi que regreso a la zona cercana a la biblioteca publica en busca de la casa con el cartel de SE ALQUILA HABITACION. Le alivio ver que seguia en la ventana de la modesta casa de madera.

Tenia un jardin pequeno, sombreado gracias a un roble y repleto de juguetes de plastico esparcidos. Un nino de cuatro anos jugaba con un volquete y una coleccion de soldaditos en la hierba, mientras que una mujer mayor sentada en una silla de jardin a poca distancia leia el periodico sin dejar de echar de vez en cuando un vistazo al nino, que emitia sonidos de motor y de combate mientras jugaba. Ricky vio que el nino llevaba un audifono en una oreja.

La mujer alzo los ojos y vio a Ricky.

– Hola -la saludo-. ?Es suya esta casa?

– Si.

La mujer asintio a la vez que doblaba el periodico en el regazo y dirigia la mirada hacia el nino.

– He visto el cartel. Sobre la habitacion -explico Ricky.

– Solemos alquilarla a estudiantes -contesto la mujer, que lo observaba con cautela.

– Soy una especie de estudiante -dijo Ricky-. Es decir, espero cursar un posgrado, pero voy un poco despacio porque tambien tengo que trabajar para ganarme la vida. Eso complica las cosas -concluyo con una sonrisa.

– ?Que clase de posgrado? -pregunto la mujer a la vez que se levantaba.

– En criminologia -improviso Ricky-. Permita que me presente. Me llamo Richard Lively. Mis amigos me llaman Ricky. No soy de por aqui. De hecho, he llegado hace poco, necesito un lugar donde vivir.

– ?No tiene familia? -La mujer seguia mirandolo con recelo-.

?Ni raices?

Ricky sacudio la cabeza.

– ?Ha estado en la carcel? -quiso saber la mujer.

Ricky penso que la verdadera respuesta a eso era que si. Una carcel concebida por un hombre al que no conocia pero que lo odiaba.

– No -contesto-. Pero es una pregunta razonable. He estado en el extranjero.

– ?Donde?

– En Mexico -mintio.

– ?Que hacia en Mexico?

– Un primo mio se fue a Los Angeles y se involucro en el trafico de drogas. Luego desaparecio -invento con rapidez-. Fui para intentar encontrarlo y vivi seis meses de evasivas y mentiras. Pero eso fue lo que me llevo a interesarme por la criminologia.

La mujer sacudio la cabeza, recelosa de ese relato descabellado.

– Ya -dijo-. ?Y que le trajo a Durham?

– Queria alejarme para siempre de ese mundo -explico Ricky-.

No me gane demasiados amigos haciendo preguntas sobre mi primo. Imagine que tendria que ir a algun lugar lejos de ese mundo, y el mapa me sugirio New Hampshire o Maine, y asi fue como aterrice aqui.

– No se si creerlo -respondio la mujer-. Es toda una historia.

?Como se que es de fiar? ?Tiene referencias?

– Cualquiera puede conseguir referencias que digan lo que sea -aseguro Ricky-. Seria mucho mejor que me escuchara la voz y me mirara a la cara y sacara sus propias conclusiones despues de charlar un rato conmigo.

– Una actitud muy de New Hampshire -sonrio la mujer-. Le ensenare la habitacion, pero aun no estoy segura.

– Esta bien -concedio Ricky.

La habitacion era un desvan acondicionado, con cuarto de bano propio y espacio suficiente para una cama, un escritorio y un sillon viejo demasiado relleno. Contra una pared habia una estanteria vacia y una comoda. Una cortina rosa, de nina, enmarcaba una bonita ventana con una media luna superior que daba al jardin y a la tranquila calle lateral. Las paredes estaban decoradas con carteles de viaje que anunciaban los cayos de Florida y

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