las montanas de Vail, en Colorado: una submarinista en bikini y un esquiador que daba un puntapie a una capa de nieve inmaculada. Al lado de la habitacion habia un huequecito que contenia un pequeno frigorifico y una mesa con una placa termica. Un estante atornillado a la pared sostenia algunos elementos de vajilla blanca. Ricky penso que aquel sitio se parecia mucho a lo que deberia ser la celda de un monje, que era como se veia en ese momento a si mismo.
– No podra cocinar en realidad -indico la mujer-. Solo tentempies y pizzas, ese tipo de cosas. No ofrecemos servicio de cocina.
– Suelo comer fuera -comento Ricky-. De todos modos, tampoco soy demasiado comilon.
– ?Cuanto tiempo piensa quedarse? -La propietaria seguia observandolo-. Solemos alquilarla por un ano academico.
– Eso me iria bien -aseguro-. ?Quiere que firmemos un contrato?
– No. Solo exigimos un apreton de manos. Nosotros pagamos los servicios, excepto el telefono. Tiene una linea independiente.
La compania se la activara en cuanto quiera. Nada de huespedes.
Nada de fiestas. Nada de musica a todo volumen. Nada de trasnochadas…
– ?Y suele alquilarla a estudiantes? -la interrumpio Ricky con una sonrisa.
La mujer capto la contradiccion.
– Bueno, a estudiantes serios.
– ?Vive sola con su hijo?
– Me halaga. -La propietaria meneo la cabeza con una sonrisita-. Es mi nieto. Mi hija esta en clase. Esta divorciada y estudia contabilidad. Yo cuido del nino mientras ella trabaja o estudia, que suele ser todo el tiempo.
– Soy bastante reservado -dijo Ricky-. Y bastante tranquilo.
Tengo un par de trabajos, lo que me ocupa gran parte del dia.
Y en el tiempo libre, estudio.
– Es mayor para ser estudiante. Puede que demasiado.
– Nunca es demasiado tarde para aprender, ?no cree?
– ?Es usted peligroso, senor Lively? ?O esta huyendo de algo?
Ricky reflexiono antes de contestar:
– He dejado de huir, senora…
– Williams, Janet. El nino se llama Evan y mi hija, Andrea.
– Bueno, aqui es donde me detengo, senora Williams. No estoy huyendo de la justicia, de una ex mujer o de una secta cristiana de derechas, aunque usted podria dejar volar su imaginacion en alguna de esas direcciones o en todas a la vez. Y, en cuanto a ser peligroso… Bueno, si lo fuera, ?por que tendria que huir?
– En eso lleva razon -dijo la senora Williams-. Es mi casa, ?sabe? Y somos dos mujeres solas con un nino…
– Tiene motivos para ser precavida. No la culpo por preguntar.
– No se si creer lo que me ha contado -contesto ella.
– ?Es tan importante creerlo, senora Williams? ?Seria distinto si le dijera que soy un extraterrestre que ha sido enviado aqui para investigar los estilos de vida de la poblacion de Durham, New Hampshire, antes de que invadamos la Tierra? ?O si le contara que soy un espia ruso o un terrorista arabe y le preguntara si no le importa que use el cuarto de bano para fabricar bombas? Podria inventarme todo tipo de historias pero, a la larga, todas serian irrelevantes. Lo que en realidad necesita saber es que no causare problemas, que sere reservado, que pagare el alquiler puntualmente y, en general, que no la molestare a usted, ni a su hija o a su nieto. ?No es eso lo que verdaderamente importa?
– Me cae bien, senor Lively. -La senora Williams sonrio-. Todavia no se si fiarme demasiado de usted y, desde luego, no le creo. Pero me gusta su manera de decir las cosas, lo que significa que ha superado la primera prueba. ?Que le parece un mes de deposito y otro de alquiler, y luego pagos mensuales, de modo que si uno u otro se siente incomodo, podemos llevar las cosas a una rapida conclusion?
– Hasta donde se, las conclusiones rapidas son dificiles de lograr -sonrio Ricky mientras estrechaba la mano de la mujer-.
?Y como definiria «incomodo»?
La sonrisa de ella se ensancho, sin soltar la mano de Ricky.
– Yo definiria la palabra «incomodo» con el numero de la policia, marcado en el telefono y la consiguiente serie de preguntas desagradables de hombres serios con uniforme azul. ?Esta claro?
– Perfectamente, senora Williams -aseguro Ricky-. Me parece que estamos de acuerdo.
– Eso creo -contesto la mujer.
La rutina llego a la vida de Ricky con la misma rapidez que el otono a New Hampshire.
En la tienda de comestibles pronto le aumentaron el sueldo y le dieron nuevas responsabilidades, aunque el encargado le pregunto por que no le habia visto en ninguna reunion. Asi que Ricky fue a varias en el sotano de una iglesia y en un par de ocasiones incluso acudio a una sala llena de alcoholicos para soltarles la tipica historia de una vida arruinada por la bebida, lo que suscito murmullos de comprension y despues varios abrazos sinceros que le resulto hipocrita aceptar. Le gustaba el trabajo en la tienda de comestibles y se llevaba bien, aunque sin explayarse, con los demas empleados, con quienes compartia de vez en cuando el almuerzo y bromeaba con una simpatia que ocultaba su aislamiento. El inventario era algo que parecia darsele bien, lo que le llevo a pensar que llenar los estantes de articulos no era del todo distinto a lo que habia hecho con sus pacientes. Ellos tambien necesitaban que les ordenaran y repusieran los estantes.
Un paso mas importante se produjo a mediados de octubre, cuando vio un anuncio de un trabajo a tiempo parcial como ayudante de mantenimiento en la universidad. Dejo el empleo de cajero en el Dairy Mart y empezo a barrer y fregar en los laboratorios de ciencias cuatro horas al dia. Se dedicaba a esta tarea con tal determinacion que impresiono a su supervisor. Pero lo mas importante era que le proporcionaba un uniforme, una taquilla donde podia cambiarse de ropa y una tarjeta de identificacion de la universidad que, a su vez, le daba acceso al sistema informatico.
Valiendose de la biblioteca local y de los ordenadores, Ricky emprendio la tarea de crearse un mundo nuevo.
Se proporciono un nombre electronico: Ulises.
Eso dio origen a una direccion electronica y al acceso a todo lo que Internet ofrecia. Abrio varias cuentas domiciliandolas en el apartado de correos de Mailboxes Etc.
Despues dio otro paso para crear una persona totalmente nueva. Alguien que no habia existido nunca pero que tenia un lugar en este mundo en forma de una pequena historia crediticia, licencias y la clase de pasado que puede documentarse con facilidad.
Parte de ello era sencillo, como obtener una identificacion falsa con otro nombre. Le maravillaron de nuevo los cientos de empresas que ofrecian en Internet identidades falsas «a efectos de ocio solamente”. Empezo a pedir identificaciones de universidades y carnes de conducir falsos. Tambien pudo conseguir un titulo de la Universidad de Iowa, promocion de 1970, y un certificado de nacimiento de un hospital inexistente de Des Moines. Asimismo, se incorporo a la lista de alumnos de un desaparecido instituto catolico de esa ciudad. Se invento un numero ficticio de la Seguridad Social. Provisto de este material nuevo, fue a un banco distinto al que poseia la cuenta de Richard Lively y abrio otra a otro nombre, que eligio significativamente: Frederick Lazarus. Su nombre de pila asociado al de Lazaro, el hombre que se levanto de entre los muertos.
Fue con el personaje de Frederick Lazarus con el que Ricky empezo su busqueda.
La idea era muy sencilla: Richard Lively seria real y llevaria una existencia segura y sin riesgos; estaria en casa. Frederick Lazarus seria ficticio. Y no existiria ninguna relacion entre los dos personajes. Uno seria un hombre que respiraria el anonimato de la normalidad. El otro seria una creacion y, si alguna vez llegaba alguien preguntando por Frederick Lazarus, descubriria que no poseia nada mas que numeros falsos y una identidad imaginaria.
Podria ser un hombre peligroso. Podria ser un criminal. Podria ser un hombre arriesgado. Pero seria una ficcion concebida con un unico objeto: descubrir al hombre que habia arruinado la vida de Ricky y pagarle con la misma moneda.
