De modo perverso, descubrio que le gustaba la compania de ambos hombres.

Quizas, y eso era bastante curioso, mas que el hombre que era cuando Rumplestiltskin aparecio en su vida.

Bien entrada una noche de principios de primavera, nueve meses despues de su muerte, Ricky se paso tres horas al telefono con una mujer joven angustiada y muy deprimida que llamo, desesperada, al Telefono de la Esperanza con un frasco de somniferos delante de ella, en la mesilla. Ricky hablo con ella sobre aquello en que se habia convertido su vida y en lo que podria convertirse. Le trazo con la voz una imagen verbal de un futuro libre de las penas y dudas que la habian llevado a su actual situacion. Tejio esperanza en cada hilo de lo que dijo, y al final la muchacha se olvido de la sobredosis que amenazaba con tomar y dijo que pediria hora al medico de una clinica.

Cuando el se marcho a casa, mas vigorizado que exhausto, decidio que habia llegado la hora de hacer su primera investigacion.

Ese mismo dia, cuando termino su turno en el departamento de mantenimiento, uso su pase electronico para acceder a la sala de informatica de la facultad de ciencias. Era una habitacion cuadrada, dividida en cubiculos individuales, cada uno de los cuales tenia un ordenador conectado al sistema central de la universidad.

Encendio uno, introdujo su contrasena y se metio en el sistema. En una carpeta a su izquierda tenia la pequena cantidad de informacion que habia obtenido en su anterior vida sobre la mujer a la que no habia sabido ayudar. Dudo un momento antes de continuar. Sabia que podria encontrar la libertad y una vida tranquila y sencilla si seguia el resto de sus dias como Richard Lively. Tenia que admitir que la vida de empleado de mantenimiento no era tan mala. Se pregunto si no saber seria mejor que saber, porque era consciente de que, en cuanto empezara el proceso de averiguar las identidades de Rumplestiltskin y sus acolitos Merlin y Virgil, ya no podria detenerse. Se dijo que pasarian dos cosas: todos los anos vividos como doctor Starks, dedicado a la idea de que desenterrar la verdad de lo mas profundo de cada ser era una tarea valiosa, se apoderarian de el, y Frederick Lazarus exigiria venganza.

Ricky libro una batalla interior durante un rato, tal vez solo unos segundos o tal vez horas ante la pantalla, con los dedos inmoviles sobre el teclado.

Decidio que no se comportaria como un cobarde. Pero dudo si la cobardia seria esconderse o actuar. Una sensacion fria lo recorrio al tener que elegir.

«?Quien eras, Claire Tyson? ?Y donde estan ahora tus hijos?»

Penso que habia muchas clases de libertad. Rumplestiltskin le habia matado para lograr una clase de libertad. Ahora el iba a encontrar la suya.

25

Esto era lo que Ricky sabia: hacia veinte anos una mujer habia muerto en Nueva York y las autoridades habian dado en adopcion a sus tres hijos. Debido a ese unico hecho, el se habia visto obligado a suicidarse.

Los primeros intentos de Ricky en busca del nombre de Claire Tyson no dieron fruto. Era como si su muerte tambien la hubiese erradicado de los registros a que el tenia acceso electronico. Al principio ni siquiera la copia del certificado de defuncion lo saco del atasco. Los programas para facilitar arboles genealogicos que habian mostrado la relacion de sus familiares con tanta rapidez, resultaron bastante menos efectivos a la hora de localizar a Claire. Parecia que sus origenes tenian una categoria muy inferior, y esta falta de identidad parecia disminuir su presencia en el mundo. Le sorprendio un poco la falta de informacion. Los programas del tipo «encuentre a sus familiares desaparecidos» prometian servir para encontrar a casi todo el mundo, y la aparente desaparicion de Claire de todos los registros era inquietante.

Pero las primeras tentativas no fueron del todo inutiles. Una de las cosas que habia aprendido en los ultimos meses era a pensar de un modo bastante mas practico. Como psicoanalista, su metodo habia consistido en seguir simbolos para llegar a realidades.

Ahora usaba tecnicas parecidas pero de una forma mas concreta.

Cuando el nombre de Claire Tyson no obtuvo resultado, empezo a buscar por otras vias. Los registros de la propiedad inmobiliaria de Manhattan le proporcionaron el propietario actual del edificio donde ella habia vivido. Otra consulta le aporto nombres y direcciones de la burocracia municipal donde la mujer habria tenido que solicitar cualquier prestacion social, vales canjeables por alimentos y ayuda a las familias a cargo de menores. El truco era imaginar la vida de Claire Tyson veinte anos atras y limitar eso a fin de conocer todos los elementos que estaban en juego en ese momento. En algun lugar de ese retrato habria un vinculo con el hombre que lo habia acechado.

Tambien consulto guias telefonicas electronicas del norte de Florida. Claire Tyson era de esa zona y Ricky sospechaba que, si tenia algun familiar vivo (aparte de Rumplestiltskin), ahi lo localizaria. En el certificado de defuncion figuraba la direccion del pariente mas cercano, pero cuando la comprobo con el nombre, descubrio que otra persona vivia en ese sitio. Habia varios Tyson en las afueras de Pensacola, y parecia una tarea desalentadora intentar averiguar quien era quien, hasta que Ricky recordo las notas que el mismo habia garabateado durante sus pocas sesiones con la mujer. Recordaba que habia terminado la secundaria y estudiado dos anos en la universidad antes de dejarla para seguir a un marinero destinado en una base naval, el padre de sus tres hijos.

Imprimio los nombres de posibles parientes y la direccion de todos los institutos de secundaria de la zona.

Al contemplar las hojas impresas le parecio que deberia haber hecho aquello muchos anos antes: intentar conocer y comprender a una mujer joven.

Penso que los dos mundos no podian ser mas distintos. Pensacola, Florida, es una zona muy religiosa. Fanatismo cristiano, alabado sea el Senor y ve a misa los domingos y cualquier otro dia en que Su presencia sea necesaria. En opinion de Ricky, Nueva York debia de significar todo lo que cualquier persona crecida en Pensacola consideraria malo y diabolico. Le parecio una combinacion inquietante. Pero estaba bastante seguro de algo: tenia mas probabilidades de encontrar a Rumplestiltskin en la ciudad que en aquella zona rural del norte de Florida. Sin embargo no creia que su perseguidor no hubiera dejado huella en el sur.

Decidio empezar por ahi.

Solicito un carne de conducir falso de Florida y una tarjeta de identificacion de militar retirado a uno de los puntos de venta de este tipo de cosas en Internet. Los documentos tenian que ser remitidos al apartado de correos de Frederick Lazarus en Mailboxes Etc. Pero la identificacion era a nombre de Rick Tyson.

Penso que la gente estaria dispuesta a ayudar a un familiar desaparecido hacia mucho tiempo y que parecia querer encontrar sus raices del modo mas inocente. Para guardarse aun mas las espaldas, invento un centro ficticio para el tratamiento del cancer y, con papel de carta falso, escribio ~a quien corresponda» explicando que un pariente del senor Tyson, aquejado de la enfermedad de Hodgkin, precisaba una medula osea compatible, y que cualquier ayuda para localizar a miembros de su familia, cuya medula osea tenia mas probabilidades de serlo, seria agradecida y quizas incluso serviria para salvarle la vida.

Ricky sabia que esta carta era de lo mas cinica. Pero seguramente le abriria algunas puertas.

Hizo una reserva de avion, ultimo detalles con sus caseras y su jefe del departamento de mantenimiento de la universidad con objeto de cambiar algunas jornadas laborables. Despues fue a una tienda de ropa de segunda mano y se compro un traje negro de verano, sencillo y muy barato. Era mas o menos lo que, segun el, llevaria alguien de pompas funebres y lo considero adecuado a sus circunstancias.

A ultima hora de la tarde del dia antes de su partida, con la camisa y los pantalones de empleado de mantenimiento, entro en el departamento de teatro de la universidad. Una de sus llaves maestras abria el almacen donde se guardaban los trajes de las diversas producciones.

No tardo mucho en encontrar lo que necesitaba.

El calor de la costa del Golfo contenia una altisima humedad oculta como una amenaza velada. Sus primeras bocanadas de aire al salir del aire acondicionado del vestibulo del aeropuerto hacia la zona de alquiler de coches fueron de una calidez empalagosa y opresiva, desconocida en Cape Cod hasta en los dias mas calurosos, e incluso en Nueva York durante la canicula de agosto. Era casi como si el aire tuviera consistencia, como si transportara algo invisible y peligroso. Al principio penso que serian enfermedades.

Pero despues supuso que esa idea era exagerada.

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