– Esto siempre me ha molestado. Cuando mi chico consiguio aquella victoria contra el South Side High, en el campeonato municipal, publicaron su foto en la portada. Pero todos estos articulos en Tampa donde nadie sabia gran cosa sobre mi chico, eran articulos pequenos, en el interior del periodico, donde apenas nadie los ve. En mi opinion, si vas a arrebatar la vida a un hombre en un tribunal, deberias darle mas importancia. Deberia ser especial y aparecer en portada. Pero no lo es. Solo es otro articulito que figura junto a la noticia de alcantarilla rota y a la seccion de jardineria. Es como si la vida ya no fuera importante.

Se levanto y Ricky la imito.

– Hablar sobre esto me enferma el corazon, padre. Y no encuentro consuelo en ninguna palabra, ni siquiera en la Biblia.

– Creo que deberia abrir su corazon a la bondad que recuerda, hija mia, y de ese modo podra consolarse.

Ricky penso que en su intento de sonar como un sacerdote sus palabras resultaban trilladas e inutiles, que era mas o menos lo que queria. Aquella mujer habia criado a un muchacho que era, segun todas las apariencias, un verdadero hijo de puta que habia empezado su lamentable vida seduciendo a una companera de clase, arrastrandola con el unos anos para despues abandonarla a ella y a sus hijos, y terminado matando a un hombre por ninguna razon que no fuera el exceso de alcohol. Si habia algo positivo en la vida tonta e inutil de Daniel Collins, el todavia no lo habia visto. Este cinismo, que le bullia en su interior, quedo mas o menos confirmado por las palabras que dijo a continuacion la anciana.

– La bondad termino con esa chica. Cuando se quedo embarazada de mi hijo por primera vez, el se arruino la vida para siempre. Ella lo sedujo, uso toda la astucia de una mujer, lo atrapo y despues lo utilizo para marcharse de aqui. Ella fue la culpable de todos los problemas que tuvo mi hijo para ser alguien, para abrirse camino en el mundo.

La voz de la mujer no dejaba lugar a la duda. Era fria, abrupta y estaba totalmente aferrada a la idea de que su adorado hijo no habia tenido nada que ver en los problemas que habia encontrado en la vida. Y Ricky, el antiguo psicoanalista, sabia que existian pocas probabilidades de que ella advirtiese su culpabilidad. «Creamos y despues, cuando la creacion sale mal, queremos culpar a otros, cuando normalmente somos nosotros los responsables», penso.

– Pero ?usted cree que es inocente? -pregunto Ricky.

Sabia la respuesta. Y no dijo «del crimen» porque la anciana creia que su hijo era inocente de todo.

– Por supuesto. Si el lo dice, yo le creo.

Saco del album de recortes la tarjeta de un abogado y se la entrego a Ricky. Un abogado de oficio de Tampa. Observo el nombre y el telefono y dejo que la mujer lo acompanara a la puerta.

– ?Sabe que ocurrio con los tres ninos? ?Sus nietos? -pregunto Ricky mientras hacia un gesto con la carta falsa.

– Los dieron en adopcion, segun oi -contesto ella sacudiendo la cabeza-. Danny firmo algun documento cuando estaba en la carcel, en Texas. Lo pillaron robando pero no me lo crei. Estuvo un par de anos en la carcel. No volvimos a saber de ellos. Supongo que ya habran crecido, pero nunca he visto a ninguno, de modo que no es como si pensara en ellos. Danny hizo bien en darlos en adopcion cuando esa mujer murio. El solo no podia criar a tres ninos a los que apenas conocia. Y yo tampoco podia ayudarle, al estar aqui sola y enferma. Asi que se convirtieron en el problema de otras personas y en los hijos de otras personas. Como dije, nunca supimos nada de ellos.

Ricky sabia que esta ultima afirmacion no era cierta.

– ?Sabe por lo menos sus nombres? -pregunto.

La mujer nego con la cabeza. La crueldad de ese gesto casi le sacudio como un punetazo, y supo de donde habia sacado el joven Daniel Collins su egoismo.

Al sol de ultima hora de la tarde, permanecio un momento en la acera preguntandose si el alcance de Rumplestiltskin seria tal que hubiera llevado a Daniel Collins al corredor de la muerte. Suponia que si. Lo que no sabia era como.

27

Ricky regreso a New Hampshire y a la vida como Richard Lively. Todo lo que habia averiguado en su viaje a Florida le inquietaba.

Dos personas habian marcado la vida de Claire Tyson en momentos criticos. Una la habia abandonado junto a sus hijos y estaba ahora en una celda del corredor de la muerte clamando por su inocencia en un estado celebre por prestar oidos sordos a tales protestas. La otra habia vuelto la espalda a la hija de la que habia abusado y a los nietos que necesitaban ayuda y, anos despues, la habian echado a la calle con la misma crueldad y estaba ahora condenada a resollar sus ultimos dias en un corredor de la muerte distinto, pero igual de implacable.

Ricky amplio la ecuacion que empezaba a formarse en su cabeza: el novio de Claire Tyson en Nueva York habia muerto de una paliza con una R sangrienta grabada en el pecho. El perezoso doctor Starks, que debido a su indecision no habia prestado ayuda a una angustiada Claire Tyson, fue obligado a suicidarse despues de que todos los recursos que podian proporcionarle ayuda hubieran sido sistematicamente destruidos.

Tenia que haber mas. Eso le helo el corazon.

Al parecer Rumplestiltskin habia planeado varias venganzas siguiendo un simple principio: a cada cual segun quien era. Los delitos por omision eran juzgados y las sentencias ejecutadas anos mas tarde. El novio, que solo era un maton y un criminal, habia sido tratado de una forma acorde a su condicion. El abuelo que no habia atendido las suplicas de su descendencia habia sido castigado en consonancia. A Ricky le parecio un metodo muy original de infligir el mal. Su propio juego habia sido planeado teniendo en cuenta su personalidad y formacion. Los demas habian sido tratados con mayor brutalidad porque procedian de mundos donde ese rasgo prevalecia. Otra cosa parecia evidente: en la mente de Rumplestiltskin no existia plazo de prescripcion.

Al final, los resultados parecian ser identicos. Un camino implacable de muerte o perdicion. Y cualquiera que se encontrase en medio, como el desventurado senor Zimmerman o la detective Riggins, era considerado un impedimento que se eliminaba sumariamente con la misma compasion que se concederia a un mosquito posado en el brazo.

Ricky se estremecio al comprender lo paciente, dedicado y despiadado que Rumplestiltskin era en realidad.

Empezo a elaborar una pequena lista de personas que quiza tampoco hubieran ayudado a Claire Tyson y a sus tres hijos pequenos cuando lo necesitaban: ?habria habido un casero en Nueva York que exigiera el alquiler a la indigente? En ese caso, seguramente estaria en el arroyo, sin saber que le habia pasado a su edificio. ?Un asistente social que no la hubiera incluido en un programa de ayuda? Seguramente se habria arruinado y se veria ahora obligado a solicitar su inclusion en ese mismo programa. ?Un sacerdote que le hubiese sugerido que la plegaria podria llenar un estomago vacio? Lo mas seguro es que para entonces estuviera rezando por si mismo. Le costaba imaginarse lo lejos que la venganza de Rumplestiltskin habria llegado. ?Que le habria ocurrido al empleado de la compania electrica que hubiera cortado la luz de su casa por impago? No sabia con exactitud donde habria trazado Rumplestiltskin su linea divisoria para separar a las personas que consideraba culpables de las demas. Aun asi, estaba seguro de algo: varias personas no habian estado a la altura tiempo atras y ahora estaban pagando por ello. Seguramente ya habian pagado todas las personas que no habian ayudado a Claire Tyson, provocando que su unica opcion fuese suicidarse, desesperada.

Era el concepto mas aterrador de justicia que Ricky habia imaginado nunca. Asesinatos tanto del cuerpo como del alma. Desde que Rumplestiltskin habia aparecido en su vida, habia tenido miedo a menudo. Antes era un hombre de rutina y percepcion. Ahora, nada era solido y todo inestable. El miedo que sentia ahora era distinto. Algo que le costaba catalogar, pero le dejaba la boca seca y un regusto amargo. Como analista, habia vivido las ansiedades intrincadas y frustraciones debilitantes de sus pacientes adinerados, pero estos resultaban ahora uniformemente insignificantes y pateticamente autocompasivos.

El alcance de la furia de Rumplestiltskin lo dejaba estupefacto. Y, a la vez, tenia todo el sentido del mundo.

El psicoanalisis ensena una cosa: nada de lo que ocurre esta aislado. Un solo acto malo puede tener toda

Вы читаете El psicoanalista
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату