– Pero si es verdad, manana no puedo.
Morozov se habia puesto nervioso y por un momento Nastia experimento algo parecido a la compasion. En efecto, podia tener alguna cita importante e inaplazable, tal vez prenada de consecuencias graves para sus asuntos profesionales o incluso para su vida privada.
– Que le vamos a hacer -suspiro ella-, si no puedes, que remedio. Empezaras el martes. ?Te parece?
Morozov asintio aliviado con la cabeza y se mostro mas animado.
– Oiga, ?y si en vez de mandarme al archivo,- me pone a trabajar con Andrei? -dijo el estudiante, que estaba sentado en el sillon junto a la ventana, en el lugar mas frio, donde por una rendija que habia en el dintel de la balconera se colaba un cuchillo de aire invernal.
– No -atajo Nastia-. Usted ira al archivo.
– Pero, Anastasia Pavlovna, por favor -lloriqueo Oleg lastimeramente-. ?Que voy a aprender en el archivo? El trabajo de la calle, ese si que…
– Aprendera a leer los sumarios -le atajo Nastia con severidad reprimiendo la colera-. Oleg, si cree que es facil, me permito asegurarle que esta equivocado. ?Ha visto alguna vez un sumario, tal como se remite a los tribunales de justicia para conocer la causa?
Mescherinov, cejijunto, callaba.
– Un sumario presentado a los tribunales no tiene nada en comun con las piezas que el juez de instruccion va recopilando en una carpeta mientras investiga el caso. Es decir, los materiales son los mismos, pero el juez de instruccion suele archivarlos por orden cronologico y le resulta facil ver que ha ocurrido primero y que despues. Una vez instruido el sumario, sobre todo, si hay varios inculpados y, encima, Dios no lo quiera, se las han apanado para cometer no uno sino varios delitos, es un rompecabezas de mil demonios. El juez de instruccion puede presentar el sumario ordenado por personas encausadas, en este caso, las piezas se agrupan segun esten relacionadas con uno u otro inculpado y, mas o menos, siguen este orden, pero para comprender el papel interpretado por cada participante en el suceso hay que buscar en todos los volumenes del sumario. Pero tambien ocurre a veces que el sumario se ordena por episodios del hecho criminal, entonces uno las pasa moradas para comprender la parte concreta que le ha tocado desempenar en el asunto a un inculpado concreto. Y para aclararse entre las declaraciones prestadas por diferentes testigos y quien ha querido «empapelar» a quien, para esto hay que armarse de paciencia en serio. ?Se ha parado a pensar alguna vez por que los servicios de un abogado cuestan tanto? Resumiendo, le ruego que me disculpe esta pequena puesta a punto. Usted, Oleg, trabajara con una causa relativamente sencilla: hay un solo acusado y un solo hecho. Pero le ruego prestarle maxima atencion y no confiarse a su memoria sino tomar notas. No pase por alto los nombres de cuantos participaron en la investigacion y la encuesta judicial, hay que apuntarlos tambien. Y una cosa mas. No lo tome como un gesto de desconfianza hacia usted pero quiero advertirle de antemano, con tal de evitar futuros malentendidos, que no se le ocurra limitarse a leer la sentencia o los alegatos de la acusacion. No son las conclusiones finales lo que me interesa sino todo el curso de la instruccion, entre otras cosas, las declaraciones de los testigos y de los inculpados, sobre todo si esas declaraciones han sido modificadas en el proceso de la instruccion y del juicio. ?Me ha entendido?
– La he entendido -respondio el estudiante descorazonado-. ?Me permite hacer una llamada? Mis padres se han ido al campo y temo que ahora, al volver, esten preocupados porque no saben donde me he metido. Cuando me llamo sali pitando y ni siquiera les deje una nota.
– El telefono esta en la cocina -dijo Nastia senalando con la cabeza.
Oleg salio y Morozov dijo con retintin:
– ?Vaya con la nueva generacion de policias! Esta hecho un hombreton, a punto de tener rango de oficial, y ficha en casa ni que fuera un crio. ?Ninato!
– Tu que sabes -contesto Nastia con reproche-. Tal vez sus padres son asi. Seguramente ya le gustaria no fichar pero se ponen nerviosos. Para los padres nunca dejamos de ser tontos y pequenos, aqui no hay nada que hacer.
Despues de cerrar la puerta detras de sus visitas, Nastia se detuvo pensativa delante de la bolsa abandonada en medio del recibidor, dudando si ponerse a deshacer el equipaje o dejarlo para mas tarde. Esa manana, su madre y Dirk habian ido al aeropuerto Leonardo da Vinci a despedirla. Nadezhda Rostislavovna le entrego un abultado paquete, sus regalos, y Dirk, con una sonrisa socarrona, le ofrecio un envoltorio que contenia un montoncito de libros. Eran los dichosos thrillers de Brizac, editados en formato de bolsillo y en rustica, que habian comprado para ella alli mismo, en un quiosco del aeropuerto. Los libros estaban dentro de la bolsa, junto con el resto de sus cosas. «Tendre que abrirla», penso con angustia Anastasia Kamenskaya, famosa por su pereza, y se puso manos a la obra.
Tras colocar cada cosa en su sitio se tomo una larga ducha caliente, trajo el telefono de la cocina, provisto de un largo cable, lo dejo junto al sofa, se tumbo y abrio una de las novelas «rusas» de Jean-Paul Brizac.
– ?Nastiuja! -exclamo Guennadi Grinevich y le dio a Nastia un fuerte abrazo-. ?Que haces tu aqui? Si has estado hace nada… ?Ha ocurrido algo?
– Necesito un consejo.
Nastia atuso carinosamente los ralos cabellos del director segundo y le dio un breve beso en el menton.
– Decias que tenias amigos periodistas en Francia y Alemania.
– ?Que necesitas? ?Piensas sacar a luz algun escandalo? -bromeo Grinevich.
– Necesito informacion. Existe un escritor, Jean-Paul Brizac. No es ninguna estrella de importancia internacional, aqui nunca se le ha traducido y tengo la impresion de que ni le conocen. Pero es un autor prolifico, dicen que sus obras se venden bien, que sobre todo tiene exito entre la gente que viaja y quiere distraerse. Me gustaria averiguar mas cosas sobre el.
– ?Es frances?
– Creo que si aunque no estoy segura.
– Entonces ?por que preguntas por los alemanes?
– Tiene una serie de novelas sobre Rusia y me han contado que esta clase de literatura tiene buena acogida entre nuestros emigrantes. Asi que he pensado que los periodistas alemanes tambien estarian enterados.
– En cuanto a lo de los emigrantes, lo que te han dicho es correcto. ?Que es lo que quieres saber, exactamente?
– Quiero formarme una idea clara sobre lo que es ese Jean-Paul Brizac. ?Puedo contar con tu ayuda?
– Hare lo que pueda. ?Te corre prisa?
– Muchisima.
– Hare lo que pueda -repitio Grinevich con firmeza-. En cuanto sepa algo, te llamare. ?Quieres ver el ensayo?
– Gracias, Guena, pero no puedo. Tengo que irme.
Las novelas de Brizac no eran las primeras novelas extranjeras sobre Rusia que leia Nastia Kamenskaya. Es mas, entre la cantidad de libros que ofrecian los vendedores ambulantes solia escoger justamente esta clase de publicaciones. Le interesaba saber como los autores extranjeros veian y representaban a los rusos. Cada nueva experiencia redundaba en la misma conclusion: la verosimilitud no contaba entre sus virtudes. Ni siquiera los emigrantes, que habian vivido en Rusia muchos anos, eran libres de errores a la hora de pintar la realidad rusa actual. En cuanto a escritores tales como Martin Cruz Smith, el autor del famoso best-seller El parque Gorky ni que decir tenia. Al llegar a la pagina cuarenta, Nastia estaba ya mortalmente aburrida y, sin embargo, hizo un esfuerzo y llego casi hasta el final aunque nunca termino el libro, pues no pudo vencer la irritacion que le provocaba el sinfin de evidentes mentecateces y disparates que se contaban sobre la vida de Moscu. Mas tarde se aplico a conciencia intentando leer La Estrella Polar y La plaza Roja, obras del mismo Cruz Smith, y volvio a fracasar. Los libros eran francamente malos, y no pudo mas que extranarse de como habian llegado a las listas de best-sellers occidentales.
Pero Brizac era otra cosa. Obviamente, penso Nastia, no era Sidney Sheldon ni Ken Follet pero sus descripciones sorprendian por su veracidad. Se diria que habia vivido en Rusia toda su vida, que seguia alli. Le sorprendia la precision con que indicaba los precios de varios articulos y servicios, incluso en las novelas ambientadas en la Rusia de hacia dos o tres anos. Bueno, habia periodicos que cada semana publicaban las listas de precios, cualquiera que lo quisiera podia conseguirlos y encontrar alli la informacion necesaria. Pero las novelas
