oido al criminal hablar con Yusupov, y su conversacion evidenciaba que Yusupov tenia tratos con uno de los bancos utilizados para el lavado del dinero obtenido de exportaciones ilegales de armas y materias primas estrategicas procedentes de Izhevsk. Yusupov habia metido la mano en el bote, se habia embolsado un dineral y el director de su banco sufrio un castigo ejemplar, del que se acordaran generaciones venideras. Este era el testimonio que habia que suprimir como si no se hubiera prestado nunca.
– ?Como lo hiciste? ?Robaste el protocolo del expediente?
– Oye, no me insultes. Se puede quitar un protocolo del expediente, no hace falta ser un lumbrera para esto, pero ?y la memoria del que condujo el interrogatorio? Lo que se hace es introducir en el expediente otro protocolo, segun el cual el testigo de marras reconoce que, cuando se le interrogo por primera vez, se encontraba bajo los efectos de las drogas y que en el momento de la comision del crimen no vio ni oyo nada a las claras, puesto que poco antes se habia pinchado y estaba esperando el «colocon». Y nada mas.
– ?Vease la clase! -dijo Nastia con admiracion-. ?Cuanto te pagaron por hacerlo?
– Nada. Me tienen agarrado por Nadia, no por el bolsillo. El miedo, Asia, es un estimulante mucho mas poderoso que la codicia. Lo que me sorprende es como sigues aguantando tanto tiempo sin asustarte.
– ?Quien te ha dicho que no estoy asustada? He cambiado incluso las cerraduras, sin mencionar ya que le he pedido a Chistiakov que se instale aqui.
– Dicen que ya no te pones al telefono.
– Procuro evitarlo.
– Es inutil, Asia, ya lo has visto. Aunque no temas por el padrastro, que puede valerse por si mismo… Aunque tu madre este lejos… Aunque no sea facil pillarte… Pero no abandonaras a su merced a una nina de once anos, ?verdad?
– Verdad. Bueno, ?que hacemos, Lartsev? Tenemos dos horas para encontrar un modo de liberar a tu hija. Primero, explicame como ha ocurrido.
– Ayer la lleve a casa de los Olshanski. Kostia estuvo dando rodeos, luego dijo que sospechabas de mi y que habias vuelto a hacer todo el trabajo del caso de Yeriomina. Yo, por supuesto, me alegre. Si alguien habia detectado mis triquinuelas, no podrian seguir utilizandome y me dejarian en paz. Se lo comunique aquella misma noche. Y hoy se han llevado a Nadia y me han dicho que tengo que hacer todo lo que este en mi mano para obligarte a cambiar de conducta. Si ya sospechas de mi, puedo actuar sin tapujos, porque de un modo u otro te las arreglas siempre para eludir presiones indirectas.
– ?Cuales son sus exigencias?
– Ni tu, ni Chernyshov, ni Morozov debeis acercaros a la editorial Cosmos. En cuanto se convenzan de que estas dispuesta a obedecerles, Nadia volvera a casa.
– ?Y si se lo prometo pero luego no lo cumplo?
– Espera, esto no es todo. Manana por la manana llamaras al medico para que venga a verte y te de la baja laboral. Pasaras unos dias en casa sin mantener contactos fuera de los necesarios ni con el Bunuelo, ni con Chernyshov, ni con Morozov. Solo podras hablar con ellos por telefono.
– ?Cabe deducir que mi telefono esta pinchado?
– Si. Hay mas. Manana por la manana llamaras a Gordeyev y le diras que tu hipotesis se ha ido al carajo y que no se te ocurre ninguna otra, asi que lo que hay que hacer no es suspender el caso de mentirijillas sino pararlo de verdad. Haras esta llamada desde aqui, para que puedan controlarla. Luego llamaras a Olshanski y le contaras la misma historia. Luego, a Chernyshov y a Morozov. Si alguien se acerca a Cosmos, se sabra de inmediato, y Nadia sufrira las consecuencias. La tienen en sus manos y a la menor senal de alarma… Y no intentes salir de casa. Se enteraran al instante. ?Esta todo claro?
– No, no todo. Primero, no entiendo como te las apanaste anoche para informarles sobre tu conversacion con Olshanski. ?Tienes algun numero para comunicar con ellos? ?O ellos te llaman a diario?
– No tengo ningun numero. Hay una senal que utilizo para indicarles que necesito hablar con ellos.
– ?Que senal es esa?
– Asia, no me trates como a un imbecil. Lo unico que quiero es la seguridad para mi hija. Para esto necesito procurar que se cumplan sus exigencias. Tengo que pararte los pies. Si te digo como comunicar con ellos, volveras a meterte en lios. Antes que nada tengo que pensar en Nadia, no en los intereses de la lucha contra la delincuencia. No te pases de lista conmigo.
– Entonces, ?no me lo diras?
– No.
– Vale. Otra pregunta: ?por que solo exigen garantias para mi? ?No temen que Chernyshov y Morozov continuen el trabajo por cuenta propia?
– No, no lo temen. En este caso eres tu la que manda, si tu dices que el trabajo esta terminado, terminado estara. Los demas tienen las manos llenas sin esta investigacion.
– ?Y si digo otra cosa?
– Tu telefono esta pinchado, no lo olvides. Una palabra en falso y Nadia…
– De acuerdo, ya caigo -le interrumpio Nastia con enfado-. ?No has considerado la posibilidad de esconderla? ?Enviarla a alguna parte fuera de Moscu tal vez? O si no, darle una proteccion, con ayuda del Bunuelo, por ejemplo.
– Dios mio, ?como es que no consigues entender una cosa tan sencilla! -exclamo Lartsev con desesperacion-. A Nadia la han tomado de rehen. Me han advertido de entrada que, si intento cualquier cosa, simplemente me quitaran de en medio y mi hija se quedara huerfana e ira a un asilo. Quiza sea un cretino y un canalla, quiza sea un calzonazos y un cabron, pero quiero que mi hija crezca sana y, dentro de lo posible, feliz. ?Te parece un crimen? ?Es que no tengo derecho a desearlo, a tratar de conseguirlo? ?Es que es una anomalia que va en contra de las normas morales de la sociedad?
– Calmate, por el amor de Dios -suspiro Nastia con cansancio-. Se lo dire todo tal como quieren que se lo diga.
– ?Y lo haras todo tal como quieren?
– Lo hare. Pero tienes que comprender que el Bunuelo esta enterado de lo tuyo. Es capaz de interpretar correctamente esta situacion por su cuenta. Y si lo hace, no me creera y actuara segun su propio criterio.
– ?Como puede estar enterado? ?Se lo has contado tu?
– No, hace tiempo que lo sabe. Por eso te ha apartado del caso de Yeriomina. Espera, no me confundas. Queria preguntarte algo mas…
Nastia entorno los ojos y se apreto las sienes con los dedos.
– Ya esta, me he acordado. Has dicho que soy la que manda en este caso, que Chernyshov y Morozov haran sin rechistar todo lo que yo les ordene. ?Cierto?
– Cierto.
– ?Se trata de tu opinion personal o te lo ha dicho alguien?
– Las dos cosas. Hace anos que te conozco, tampoco Morozov es un extrano para mi, y hemos trabajado juntos con Andrei muchas veces. Puedo imaginarme muy bien como os repartis los papeles.
– Pero ?esto te lo ha dicho alguien?
– Ellos mismos, ?quien si no?
– Veo que no te han preparado nada mal para hablar conmigo, incluso te han surtido de todos los argumentos necesarios de antemano. Pero ?como se han enterado de que soy yo quien lleva este caso? ?Se lo habias contado tu, Lartsev?
– No. Te doy mi palabra de honor que no se han enterado por mi. A mi tambien me sorprendio que lo supieran.
– Bueno -dijo, y se levanto del sofa dificultosamente-. Voy a hacer cafe, a ver si asi me aclaro las ideas.
Lartsev se puso en pie en seguida y dio un paso hacia la puerta.
– Voy contigo.
– ?Para que? No suelo contarle mis cuitas a Chistiakov, no te preocupes.
– Voy contigo -repitio obstinadamente Lartsev-. O si no, te quedas aqui.
– ?Te has vuelto loco? -se indigno Nastia-. ?Que te pasa, es que no me crees?
– No, no te creo -respondio Lartsev con firmeza, aunque no se atrevio a mirarla a la cara.
– Tiene gracia. Has venido corriendo a verme a estas horas de la noche para pedirme ayuda, y ahora resulta que no te fias de mi.
