– ?Esta Asia?

Dejo escapar un suspiro de alivio. ?Gracias a Dios, no eran «ellos»! Lartsev estaba irreconocible. Su cara morena se habia vuelto gris, los labios habian adquirido un tono violaceo propio de los enfermos de corazon y tenia los ojos de demente. Sin quitarse el abrigo, paso del recibidor al salon, cerro la puerta en las narices de Chistiakov y se apoyo en ella jadeante. «?Habra venido corriendo hasta aqui?», penso Nastia.

– Se han llevado a Nadia -espiro Lartsev.

– ?Como que… llevado? -pregunto Nastia de repente afonica.

– Se la han llevado, eso es todo. Vuelvo a casa, no esta, y en seguida me llaman por telefono y dicen que tienen a mi nina, que esta sana y salva, pero que lo esta solo de momento.

– ?Que es lo que quieren?

– Para, Anastasia. Te lo suplico, para, no toques mas el caso de Yeriomina. Solo me devolveran a Nadia si paras el caso.

– Espera, espera -se sento en el sofa y se apreto las sienes con las manos-. Dimelo todo otra vez, no entiendo nada.

– No me vengas con esas, lo entiendes todo perfectamente. Has tenido suficiente presencia de animo y confianza en ti misma para no asustarte y eludir todo contacto con ellos. Han decidido actuar a traves de mi. Te juro, Anastasia, te lo juro por todo lo sagrado que tengo en este mundo, que si le sucede algo a Nadia, te pegare un tiro. Ire pisandote los talones hasta que…

– De acuerdo, esta parte ya la he cogido -atajo Nastia-. ?Y que tengo que hacer para que te devuelvan a tu hija?

– Debes decirle a Kostia Olshanski que es imposible hacer nada mas con el caso de Yeriomina. Kostia te creera y parara el caso.

– De todas formas va a pararlo despues de las fiestas. Y no podria hacerlo antes, va contra la ley. ?Pero que quieres que haga yo?

– Quiero que dejes de investigar el asesinato de Yeriomina y que cierren el caso. De verdad, no solo en apariencia -pronuncio lentamente Lartsev sin apartar de Nastia sus ojos y sin parpadear.

– No te entiendo…

– ?Que te crees, que no conozco al Bunuelo? -exploto Lartsev-. ?Un caso como este! ?Esta que revienta de la basura que hay dentro! Me tire diez dias haciendo lo imposible para «peinarlo», para limarlo, para tapar la cochambre y ni con diez dias he tenido suficiente si al final tu has conseguido verla. El Bunuelo no suelta casos como ese, lo estara royendo hasta que muera. Asi que no me sorbas el seso con tus enganifas, no me vengas con el cuento de que van a parar este caso.

– ?Quien te ha dicho que lo de parar el caso es un cuento?

– Lo he entendido yo solito. Si te has percatado de lo que yo habia hecho en aquellos primeros dias, tambien habras comprendido por que lo hice. Y si es asi, no te echaras atras. Ni tu ni el Bunuelo. Os conozco demasiado bien.

– ?Y Kostia que dice?

– Dice que me has pescado y que de un momento a otro me vais a armar un cirio. Asia, ?que tiene que ver Olshanski con todo esto? La orden de suspender un caso es solo un papelito, le afecta al juez de instruccion, no a nosotros. El juez se lo guarda en su caja fuerte y se olvida de el hasta que le traemos entre los dientes la informacion que permite continuar con la investigacion. Es el juez quien deja de trabajar en el caso, no nosotros. Por eso quiero que le eches el freno. Son las once y media. Me llamaran a las dos de la madrugada y debere darles garantias de que dejaras el cadaver de Yeriomina en paz. Asia, te lo suplico, Nadia tiene que volver a casa cuanto antes. Tal vez no le hagan dano pero esta asustada, puede sufrir un trauma nervioso. Ya se las paso canutas cuando Natasa… -Lartsev se corto y callo unos instantes-. Es decir, Anastasia, ten en cuenta que si algo le ocurre a Nadia, tu seras la unica culpable. Y no te lo perdonare. Jamas.

– ?Y tu, Volodya? ?No eres culpable de nada? ?No tienes nada que reprocharte?

– ?Que quieres que me reproche? ?Que me preocupo de la seguridad de mi hija? Me ficharon casi inmediatamente despues de morir Natasa. Habia hablado con mi suegro, esta categoricamente en contra de venir a vivir a Moscu. Tiene en Samara a sus hijos y nietos; ademas, ?como cabriamos todos? No puedo comprarme un piso grande, no tengo dinero; a ellos, cambiar su vivienda por un piso en Moscu les seria imposible, todo lo que tienen son dos habitaciones en un piso comunal. Mi padre es un anciano enfermo y desvalido, necesita cuidados, de modo que tampoco puedo dejarlo con Nadia. Creeme, he pensado en un monton de variantes. Incluso quise contratar a alguna mujer, una chacha o algo asi, para que cuidase de la nina pero resulto que no podia permitirmelo. Quise cambiar de trabajo pero tampoco salio.

– ?Por que?

– Porque los empleos que precisan de mis conocimientos los ronda la mafia, y volveria a tener que elegir entre convertirme en criminal o temblar dia y noche de miedo por mi hija. Tendria que conformarme con un puesto que no requiriese mis calificaciones y con un salario aun mas bajo, y no me lo puedo permitir. ?Tienes idea de lo que vale la ropa infantil? ?Y el colegio de Nadia? Claro, como vas a saberlo, estas por encima de todo esto, no tienes hijos de los que preocuparte.

– Volodya, ?a que viene…?

– Perdona, Asia, se me ha escapado sin querer. Tienes que comprenderme, no me quedaba otra salida.

– Podias haberselo contado al Bunuelo. Seguro que se le habria ocurrido algo. ?Por que no has hablado con el?

– No lo entiendes, Asia. No soy el unico. Hay otros muchos como yo, muchisimos. No puedes ni imaginarte hasta donde llegan sus redes, a cuantos tienen atrapados en ellas. Cualquiera puede acabar trabajando para ellos, incluso, si quieres, cualquiera de nosotros.

– ?El Bunuelo tambien?

– Tambien el Bunuelo.

– No me lo creo. Esto es imposible.

– No te digo que sea asi. Solo quiero que entiendas una cosa: pueden encontrar por donde agarrar a practicamente cualquiera porque disponen de informaciones completisimas y saben de cada uno de nosotros mas que nuestras propias madres. Por recto que sea el Bunuelo, al intentar ayudarme, tarde o temprano tropezaria con uno de sus hombres que les informaria de lo que ocurre, y a mi me apretarian los tornillos. Si pudiera tener la seguridad de que en toda la PCM soy el unico degenerado de esta clase, no dudaria ni un segundo, iria corriendo a pedir ayuda al Bunuelo. O, por ejemplo, a ti. Pero el problema es que somos muchos y no nos conocemos entre nosotros.

– ?Resulta que nos controlan en todo y estamos absolutamente indefensos ante ellos?

– Resulta que si.

– Por lo menos, ?sabes quienes son? Vamos, sientate ya, deja de apuntalar la puerta, lo que tenemos que hablar no se despacha en cinco minutos. De paso, quitate la chaqueta.

Despacio, como de mala gana, Lartsev se separo de la puerta, se quito la chaqueta y la dejo caer sin cuidado sobre el suelo. Nastia se dio cuenta de que Lartsev apenas si se tenia en pie, por lo que sus movimientos eran titubeantes, inseguros. El hombre miro el reloj.

– Tengo que marcharme antes de que cierren el metro. Me llamaran a las dos.

– No importa -sonrio Nastia-, llamaran aqui. Saben perfectamente donde estas, ?no? Ademas, les resultara mucho mas agradable poder por fin hablar conmigo para comprobar que no les has enganado y que, en efecto, has conseguido asustarme. Asi que, ?que sabes de ellos? -dijo, y repitio su pregunta cuando Volodya se dejo caer en el sillon frente a ella.

– No mucho. Solo han recurrido a mi en dos ocasiones, cada vez por un caso distinto. La primera fue hace un ano y pico. ?Te acuerdas del asesinato de Ozer Yusupov?

Nastia asintio con la cabeza.

– Pero fue resuelto. ?O no?

– Lo fue -confirmo Lartsev-. Pero habia un detalle peliagudo… En pocas palabras, hacia falta suprimir las declaraciones de uno de los testigos presenciales. No tenia nada que ver ni con las pruebas de la culpabilidad del acusado, ni con el lado objetivo del cuerpo del delito. De todos modos, se trataba de un asesinato especialmente grave, tanto si figuraba aquel testimonio como si no. Lo que cambiaba de forma radical era el movil del crimen. Tal vez recuerdes que lo presentamos al juzgado como un delito contra el orden publico. Pero aquel testigo habia

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