– Disculpe, ?puedo pedirle un favor? ?Seria tan amable de acompanarme hasta mi portal? Vivo en aquel edificio de alli pero me da miedo entrar sola, esta a oscuras, no hay luz y algunos ninos hacen gamberradas y asustan a la gente.

No sabia por que pero no se decidio a decirle a la mujer ni una palabra del coche verde con la muneca dentro, no queria parecer ridicula. Un portal oscuro era otra cosa, era algo sencillo y facil de entender para cualquiera. El coche, en cambio… Tal vez sus temores eran vanos.

– Claro que si, enanita, vamos alla, te acompanamos. ?Verdad? -le dijo la mujer al doberman.

A Nadia no le gusto nada lo de «enanita» pero de todas formas le agradecia profundamente a la desconocida su comprension. Al pasar junto al coche, hizo un esfuerzo por no echarle otro vistazo a la muneca: el habitaculo volvia a estar bien iluminado. La Barbie era tan deslumbrante que incluso le llamo la atencion a esa mujer adulta.

– ?Fijate que preciosidad! -exclamo con admiracion, a punto de detenerse delante del coche.

Pero Nadia bajo la cabeza, aparto la vista y acelero el paso.

Avanzaban despacio porque el perro no dejaba de pararse junto a cada arbol y matorral, cada pared de cada edificio que pasaban, para olfatearlos. Al final llegaron junto al portal. La mujer entro primero y, aguantando la puerta para Nadia, le dijo en tono de reproche:

– ?Por que me has enganado? Aqui hay mucha luz, todo esta bien iluminado, todas las bombillas estan en su sitio. ?No te da verguenza?

Nadia busco con dificultad una justificacion y ya estaba abriendo la boca para balbucear algo, como que, por ejemplo, llevaban un mes sin luz y que probablemente acababan de arreglarla ahora… A sus espaldas se oyo el golpe suave de la puerta… Quiso volverse para ver quien habia entrado pero por algun motivo no pudo. De pronto, sus piernas se volvieron de algodon y sus ojos se llenaron de oscuridad.

Arsen estaba contento. El chaval habia hecho un buen trabajo. Todo el entrenamiento, todas las ensenanzas que recibio desde la edad mas tierna, todo el dinero que habian gastado contratando a profesores particulares primero y luego a entrenadores no habian sido en vano. No los habian contratado porque fuera mal estudiante, en absoluto, desde que entro en el colegio no bajo de sobresaliente. Pero ?que significaba descollar en los estudios respaldados por un sistema tan miserable? Desde luego, no que los conocimientos del alumno fuesen sobresalientes sino que sabia un poco mas que los otros alumnos de su curso. Y lo que Arsen queria era que el chico obtuviese conocimientos reales y no «comparados», que recibiese una educacion de verdad.

Arsen, que llevaba toda la vida trabajando en un organismo directamente relacionado con el servicio de inteligencia, se daba perfecta cuenta de que un agente fichado no era lo mismo que un agente infiltrado. Los traidores no le merecian mucha confianza. Evidentemente, en la gran mayoria de los casos se veia obligado a recurrir a promesas y amenazas, aprovechar las dificultades materiales, la codicia, el miedo, las debilidades y las pasiones. Pero tambien habia gente a la que Arsen podia acudir para que le ayudase a resolver problemas que planteaban a su Oficina diferentes grupos criminales. Por supuesto, tenia algunos clientes individuales, como, por ejemplo, Gradov, pero no era frecuente, pues los servicios de Arsen eran increiblemente caros y solo organizaciones que obtenian grandes beneficios podian permitirselos. Ademas, en realidad, Gradov no iba solo por la vida. Todo el lio se armo precisamente cuando sus fuentes de financiacion se encontraron bajo amenaza.

Cierto, Arsen tenia a su disposicion a gente de otra clase tambien, pero por el momento eran pocos. La Oficina y la tactica de su implantacion en las subdivisiones del Ministerio del Interior no estaban todavia afinadas a la perfeccion pero los primeros resultados ya se dejaban notar.

Esos otros ayudantes suyos habian sido fichados cuando eran todavia unos crios, antes de hacer el servicio militar, para que los anos de instruccion castrense no pasasen en balde, para que el candidato aprendiese todo cuanto pudiera: en el trabajo policial, las experiencias que proporcionaba el Ejercito siempre resultaban utiles. Por lo comun, se fichaba a los que, al ser llamados a filas, dejaban en casa a padres ancianos y con pocos medios de vida, novias embarazadas o esposas jovenes y madres de hijos de corta edad. Al separarse de la familia para dedicar dos anos de su vida al Ejercito, se les prometia cuidar de los suyos, protegerles, ayudarles economicamente. A cambio, el candidato se comprometia a cumplir con el Ejercito a conciencia, esforzarse por asimilar la ciencia militar, ganar insignias y diplomas, desarrollar musculatura y, una vez licenciado, matricularse en la Academia Superior de Policia y seguir las instrucciones de Arsen y su gente. En este apartado, Arsen era partidario acerrimo del caracter voluntario de la colaboracion, pues suponia que los aliados y seguidores mas fieles eran los que obraban por convencimiento. Por eso, si algunos de los recien licenciados, tras volver junto a sus familias, que durante dos anos habian vivido a mesa puesta con el dinero de la Oficina, no daban senales de vida, Arsen prohibia terminantemente buscarlos u obligarles a dar explicaciones. Si alguien faltaba a la cita, significaba que habia cambiado de opinion. Si habia cambiado de opinion, entonces no estaba convencido. Si no estaba convencido, era capaz de «dar el cante», «chivarse», «derrotarse». En cuanto al dinero que se habia invertido en el «rajado» durante dos anos, bueno, al cuerno con el dinero, tampoco era tanto, teniendo en cuenta el volumen de negocios de Arsen; tambien era cierto que el dinero no daba felicidad y, ademas, cualquier proceso productivo implicaba costes. En cambio, los que volvian tras cumplir el servicio militar y se personaban con puntualidad en el lugar indicado por su «fichador», eran fiables al ciento por ciento. Esos ingresaban en la academia de policia, algunos de ellos ya habian terminado los estudios y estaban trabajando en organismos del Interior de Moscu. Especialistas competentes, bien preparados, magnificamente avalados por el Ejercito y la academia, poseedores de buenos conocimientos y musculos de hierro, realizaban con exito tanto su trabajo profesional como los encargos de la Oficina.

Pero entre todos ellos habia unos cuantos elegidos. Eran los que no habian sido fichados en visperas de ser llamados a filas sino mucho antes. Aquellos a los que se habia seleccionado y mimado cuando eran adolescentes todavia, cuando iban al colegio y solo empezaban a aficionarse al alcohol y a las parrandas celebradas en patios oscuros. A estos se los seducia con el romanticismo. Con el romanticismo de la lucha contra un regimen injusto, contra un sistema cruel y zafiamente organizado, con el romanticismo del entusiasmo a proposito de su propia superioridad y la posibilidad de manipular destinos ajenos, mandando desde los bastidores sobre la gente, sobre sus pensamientos y sus actos. A los futuros elegidos se los buscaba entre los huerfanos que vivian en asilos, se los adoptaba, para lo cual en ocasiones habia que pagar sobornos costosisimos. Se los preparaba cuidadosamente, ya que les esperaba una carrera brillante.

Uno de los elegidos era Oleg Mescherinov, quien actualmente estaba pasando el periodo de practicas en Petrovka, 38, en el departamento dirigido por el coronel Gordeyev. Habia sido el quien habia propuesto un plan sencillo y eficaz del secuestro de Nadia Lartseva. Habia oido en muchas ocasiones al padre de la nina hablar con ella por telefono y se habia formado buena idea tanto sobre el talante de la hija como sobre la esencia de las instrucciones que Volodya se empenaba en meterle en la cabeza. La primera condicion de la operacion era no llamar la atencion, para que a nadie se le ocurriera pensar que alguien estaba secuestrando a una nina delante de sus mismos ojos. Habia que asustar a Nadia y empujarla a los brazos de alguien a quien solicitaria auxilio. Encontrar a ese alguien y colocarle en el lugar adecuado y en el momento propicio fue cuestion tecnica, de puesta en escena. Tambien la muneca Barbie habia sido una idea de Oleg. La nina no se percataria de la cara del hombre que la persiguiera, es decir pasaria por alto su propia presencia y, asi, no se asustaria. Dificilmente entendia de coches y no se daria cuenta de que a lo largo del dia la habia estado siguiendo el mismo automovil, por muy raro, por muy caro, por muy de importacion que fuese. Pero no dejaria de fijarse en la Barbie. Y si era una nina despierta, no dejaria de asustarse. Por otra parte, si fuera tonta y no hubiera tomado en serio los consejos de su padre, se quedaria mirando boquiabierta a la muneca y no tendria inconveniente en contestar cuando se le hablara. Si, la Barbie era todo un hallazgo, en todos los sentidos. Arsen estaba contento. Le encantaria escuchar los cantos que entonaria ahora esa Kamenskaya, con toda su sangre fria e imperturbabilidad.

El timbre de la puerta la hizo estremecer. Nastia echo una mirada de soslayo a Liosa, que estaba pegado a la pantalla de television.

– ?Vas a abrir?

– ?Es preciso? -contesto sin moverse del sitio.

Nastia se encogio de hombros. El timbre volvio a sonar.

– Tal vez sean «ellos». Cualquiera sabe…

Liosa salio al recibidor y entorno la puerta.

Se oyo el chasquido de la cerradura y Nastia reconocio la voz familiar de Volodya Lartsev:

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