otro, solo para que el recipiente se volviera en su contra como un perro rabioso, por ninguna razon logica.
Si aceptaban la verdad -que Aidan era inocente en todo esto, que su unico crimen habia sido el hecho de ser demasiado generoso, abierto y amable hacia alguien que no merecia su confianza- entonces los dejaba vulnerables e interrogativos hacia todos los que los rodeaban. Pero en sus corazones, todos sabian la verdad. En algun punto de su vida, todo el mundo habia sido traicionado asi. Sin ton ni son.
Solo era deficiencia humana en alguna gente que era usuaria y abusadora.
Como su madre solia decir, es la gente la que no tiene entrenamiento domestico.
Pero como Leta le habia senalado, no todo el mundo era usuario. Aidan nunca habia traicionado a nadie. Nunca se habia propuesto destruir o hacer dano a otro ser humano. No era propio de el llevarle mas miseria a alguien.
Unicamente el habia sido leal y digno de confianza en su mundo. Quizas, simplemente quizas, despues de todo no estaba solo.
Con la garganta apretada, fulmino a Leta con la mirada.
– Todavia no estoy seguro de que esto no sea una alucinacion provocada por intoxicacion de monoxido de carbono de mi horno o calentador, pero en el caso de que no lo sea, voy a confiar en ti, Leta. No te atrevas a defraudarme.
– No te preocupes. Si te defraudo, ambos moriremos y nuestro dolor terminara.
– ?Y si ganamos?
La luz bromista en sus ojos se murio.
– Supongo que viviremos para seguir sufriendo un poco mas.
El rio amargamente.
– No es un gran incentivo para luchar, ?verdad?
– En realidad no -dijo ella, su mirada suavizandose-. Pero no es propio de mi tumbarme y morir.
– De mi tampoco. -Aidan miro fuera de la ventana al mundo que parecia tan brillante comparado con la anterior tormenta. Si solo se pudiera quedar de esa manera.
– Asi que dime… ?que hacemos ahora?
– Vamos a ver a un viejo amigo mio, sobre un serio repelente de dolor.
– ?Hacen semejante cosa?
Leta se encogio de hombros.
– Vamos a averiguarlo. Y mientras estamos en ello, vamos a ver exactamente lo que Dolor necesita para cruzar a este plano.
Eso tenia sentido.
– Si cruza hasta aqui, ?cuanta fuerza tendra?
– ?Recuerdas las plagas de Egipto?
– Si. Tambien estaba en esa pelicula.
Ella ignoro su comentario acido.
– Ese era el practicando y divirtiendose. Si no lo detenemos, soltara a todos sus companeros de juegos y ellos extenderan total sufrimiento y tormento por todo el mundo.
– Genial. No puedo esperar. -Dejo escapar un cansado aliento antes de hablar otra vez-. ?Y que hay de los otros dioses? ?Nos ayudaran?
Ella le dio un golpecito en la mejilla casi de forma juguetona.
– Eso, amigo mio, es lo que vamos a averiguar. Abrochate, Buttercup. Este viaje puede ser agitado.
El unico problema era que el estaba acostumbrado a eso. Cuando las cosas iban sin problemas era cuando tenia miedo.
Pero incluso mientras ese pensamiento pasaba por su cabeza, fue seguido por la comprension de que las cosas no iban a estar agitadas.
Iban a ser mortales.
CAPITULO 5
– ?No puedo creer que hayas hecho trampas!
– Yo no puedo creer que no lo supieras ?Hombre, que clase de Dios eres? Nunca pense que la estupidez tuviera una divinidad representativa. Supongo que estoy equivocado, ?uh?
– Eres un gilipollas.
Aidan fruncio el ceno mientras Leta le hacia pasar a un cuarto de marmol blanco donde dos hombres jugaban al ajedrez. Todo en el cuarto era de un blanco esteril, excepto por los dos hombres vestidos de negro y las peculiares piezas de ajedrez que habian estado danzando y luchado alrededor del tablero a su llegada -piezas de ajedrez, criaturas que vivian y respiraban las cuales observaban ahora la discusion de los dioses con gran interes.
A un rapido vistazo, los dos dioses parecian ser gemelos excepto que el timador tenia el corto pelo marron con unas lineas negras entrelazadas. Tambien tenia lo que parecia ser un tatuaje negro bajandole por la cara en un agudo y definido rayo luminoso estilo angles, desde los lacrimales hasta la barbilla. El hombre frente a el tenia el pelo negro con tatuajes tribales cubriendole los brazos desde las munecas hasta los hombros. Ambos estaban vestidos con pantalones vaqueros y camisas playeras sin mangas. Un estilo extrano para dos dioses.
?No obstante, que sabia el de tales criaturas?
– ?Deimos?-lo llamo Leta mientras dirigia a Aidan hacia los jugadores.
El que tenia el tatuaje el tatuaje en el rostro levanto la mirada.
– Leta, preciosa. ?Que te trae por aqui? -Pregunto en tono jovial como si no hubiera estado en medio de una disputa verbal con su hermano tres segundos antes.
El otro hombre se puso de pie como para marcharse.
– Sientate, Phobos,-chasqueo Deimos-.No hemos terminamos.
– Si, terminamos. No juego con tramposos y no me importa si eres tres segundos mayor que yo, tu no me dices lo que tengo que hacer. No soy tu puta, tio.
Deimos hizo una mueca.
– Entonces no actues como tal. ?Quien oyo que el Miedo era un llorica?
Phobos cruzo los brazos sobre el pecho.
– Las mismas personas que hicieron a Temor un tramposo.
Deimos se mofo de el.
– Oh, vete a llorar a mama, nenaza.
Luego Deimos miro a Aidan.
– ?Juegas al ajedrez?
– No muy bien.
Indico la silla enfrente de el.
– Toma asiento mientras hablamos.
– No lo hagas,-lo previno Phobos-.Es como jugar en contra de un nino de dos anos que puede dinamitar tu alma directamente fuera de tu cuerpo. La ultima vez que Demon jugo contra un humano el cual le gano, corto al gilipollas en rodajas como aperitivo.
Aidan arqueo una ceja ante la vivida descripcion.
– Interesante giro de la frase.
– Consideralo una advertencia.
Leta se apoyo contra Aidan y sonrio.
– No le prestes ninguna atencion a Phobos. Su trabajo es despertar el temor en otros. Es habil en eso, tambien.
Aidan se encogio de hombros ante la advertencia.
– No realmente. No tengo miedo de nada.
Phobos sonrio abiertamente mientras disfrutaba con el pensamiento de un desafio.
– Te lo aseguro, puedo rectificar eso.
– Prefiero que no,-dijo Leta rapidamente antes de despedir al dios.-Ahora marcharte a asustar a una o dos
