Ella le levanto el rostro asintiendo muy seria.
– Si, y te hablaba con toda sinceridad. No te averguences. No es malo ni esta mal nada que se haga a cambio del placer sexual. Lo unico que quiero es hacerte feliz. Dime que es lo que te gustaria, por favor.
El levanto el brazo y le indico el estuche de cuero que habia dejado encima de la silla.
– ?Que es eso? -le pregunto ella.
– Mi nueva camara Polaroid.
Comprendio inmediatamente al pobre, miserable y repugnante Viejo Sucio. Decidio ir al grano inmediatamente.
– ?Te refieres a que te gusta tomar fotografias de mujeres desnudas? ?Eso es lo que mas te excita?
– Espero que no pienses que soy un… -empezo a decir el bajando la cabeza.
– ?Un que? ?Un pervertido sexual? Santo cielo, pues claro que no, carino. Hay muchos, muchisimos hombres que gustan de hacerlo.
Es la culminacion del erotismo. Eso les excita mas que ninguna otra cosa. Y, a decir verdad, a mi tambien me excita.
– ?Ya lo has hecho otras veces?
– ?Posar en cueros? Muchas veces. Forma parte de mi profesion. Me encanta exhibir el cuerpo y me gustaria mucho exhibirtelo de una forma que jamas hubieras visto.
– ?Lo harias?
– Lo estoy deseando.
Le solto, se levanto de la tumbona y, canturreando por la habitacion, se despojo de la blusa, la falda y las bragas negras de seda.
Observo que aquella esmirriada y palida caricatura de hombre ya se habia desnudado y estaba sacando nerviosamente la camara del estuche para regularla.
Ella se acerco a la cama, y se sento en ella esperandole desnuda.
El se le acerco tembloroso, sosteniendo la camara en una mano y ajustandose con la otra las gafas sobre el caballete de la nariz.
– ?Como quieres que pose? -le pregunto ella.
– Bueno, no se trata de posar precisamente. -le dijo el vacilando. Penso que a que se estaria refiriendo y en seguida lo comprendio.
– ?Quieres tomar algunos primeros planos anatomicos? ?Es eso?
– Si -musito el.
– Me siento muy halagada -le dijo ella dulcemente-. Ya me avisaras cuando estes dispuesto.
– Ahora mismo.
La miraba con los ojos contraidos y la boca abierta siguiendo sus felinos y elasticos movimientos. Sharon se habia sentado en la cama de cara a el. Ahora se tendio de espaldas, levanto las rodillas y separo las piernas todo lo que pudo.
Se imaginaba lo que debia estar sucediendole. Sus pensamientos volaron fugazmente a un sordido apartamento del Greenwich Village, cuando tenia dieciocho anos y necesitaba ganar un poco de dinero y habia posado de aquella manera, por espacio de una hora, para un fotografo especializado en arte pornografico.
Afortunadamente para ella y para su carrera, su rostro no habia aparecido en ninguna de las instantaneas. Se pregunto cual habria sido el destino final de aquellas primeras fotografias en cueros, y cual seria la reaccion de sus actuales propietarios si supieran que los primeros planos del castor que guardaban en reconditos cajones pertenecian nada menos que a la mundialmente famosa Sharon Fields.
Ahora se percato de que alguien se estaba acercando a sus piernas separadas y levanto la cabeza.
Con un ojo pegado a la camara, el Tiquismiquis la estaba enfocando entre los muslos. Al sacarle la fotografia, el flash la cego momentaneamente.
El tipo se irguio. Extrajo la instantanea en color y empezo a contemplarla. Mientras la miraba se le fueron desorbitando gradualmente los ojos y parecia que no fuera capaz de cerrar la boca.
Se volvio hacia ella dispuesto a sacarle otra. Pero ella comprendio que no lo conseguiria. Su ratoncito blanco estaba deseando salir en la fotografia.
Se adelanto hacia ella y deposito la maquina fotografica encima de la cama.
Sharon se imagino que se desplomaria entre sus piernas y la penetraria, pero, en su lugar, le vio permanecer inmovil.
Lo comprendio y efectuo el habil movimiento acostumbrado. Se incorporo, se puso de rodillas y extendio la mano.
El suspiro agradecido.-A los pocos minutos, una vez aliviado, se tendio a su lado murmurando de agradecimiento y satisfaccion. Al cabo de un rato, tras haberse recuperado, empezo a hablar.
Hablaba sin parar de alguien que se llamaba Thelma y que al final supo Sharon que era su mujer.
Decia que Thelma estaba demasiado acostumbrada a el, ya le daba por descontado y solo se interesaba por si misma y por su catalogo de achaques.
Y el estaba dolido. Porque era algo mas que un simple mueble. Era un hombre lleno de vida. Necesitaba atencion, excitacion y accion.
Por eso iba en secreto una vez cada quince dias a un estudio fotografico de desnudos para sacar fotografias y divertirse un poco.
No habia nadie, ni su esposa ni los amigos que aqui le acompanaban, que sospechara la existencia de esta nueva y estimulante aficion suya.
– Eres la primera persona a quien se lo confieso -le confio a Sharon tras levantarse de la cama para vestirse-. Puedo decirtelo porque eres sofisticada y hemos mantenido relaciones intimas y conoces estas cosas y bueno, presiento que puedo confiar en ti.
Ella le prometio que podia confiar y se levanto tambien para vestirse.
– Teniendo en cuenta la naturaleza de nuestras relaciones, sabes que puedes confiar en mi a proposito de cualquier cosa.
– Lo unico que quiero es que seas feliz -le dijo el ya vestido y sonriendole como un imbecil.
– Me has hecho extremadamente feliz en una situacion que hubiera podido ser desgraciada.-Eres el unico que lo ha conseguido.
– Asi lo espero -le dijo el mirando a su alrededor y posando la mirada en el aparato portatil de television-. ?Ya has utilizado el aparato de television?
– Pues claro. Me alegro mucho de que me lo hayas traido. De esta manera me distraigo cuando no estamos juntos. Claro que no puedo verlo muy bien. La recepcion de la imagen no es muy buena. Creo que habria que regularlo. Pero el sonido esta muy bien. Oigo los programas con toda claridad.
El se acerco al aparato y asintio con aire de entendido.
– Si, me lo estaba temiendo. Es dificil conseguir una buena recepcion cuando se esta en la montana. Sobre todo teniendo en cuenta que no esta conectado con la antena. Hasta me extrana que recibas la imagen.
Fingio no haberle oido. Pero sus pensamientos se apoderaron de aquella revelacion casual. En la montana. Una zona agreste de las montanas, no lejos de una ciudad. Los datos se estaban ampliando. El tipo estaba manoseando el aparato.
– Vas a ver -le dijo-. Tal vez lo conecte con la antena que hay detras de la casa. Y manana revisare las lamparas. Creo que podre conseguir que recibas la imagen de algunos canales.
No quisiera pecar de inmodestia, pero soy bastante habil en cuestiones de electricidad, sobre todo cuando se trata de arreglar fusibles y lamparas y hasta aparatos de television.
Mi mujer siempre se sorprende de que sepa arreglar las cosas de la casa. ?Por que no iba a saber? Si eres inteligente y te esfuerzas un poco, puedes hacer cosas que nada tengan que ver con tu actividad laboral.
He conseguido ahorrar una fortuna arreglandome yo mismo el aparato. Mi mujer siempre me dice: 'Debieras montar un segundo negocio. 'Leo Brunner, Especialista en Reparacion de Aparatos de Television '. por lo menos ganarias un poco mas de…'
Se interrumpio bruscamente y giro en redondo con expresion aterrada.
Ella le miro los asustados ojos y simulo indiferencia.
– Te he dicho mi nombre -balbucio el-. No se que me ha ocurrido. Se me ha escapado. Es terrible.
Ella se comporto como una actriz consumada. Con asombro fingido le pregunto:
