– ?Tu nombre? ?Me has dicho tu nombre?
– ?Estas segura de que no me has oido? -le pregunto el vacilante.
– Debia estar pensando en nosotros. Pero, aunque lo hubiera oido, no tendrias que preocuparte. Se le acerco, le beso tranquilizadoramente y le acompano hasta la puerta. Antes de abrirla, el vacilo y la miro con expresion preocupada.
– Si lo recordaras… mi nombre… por favor, procura que no se enteren los demas. Seria muy grave para mi y tal vez fuera peor para ti.
– Tonto, te juro que no se tu nombre. Puedes estar tranquilo. Recuerda que manana tenemos una cita. Ah, ya me encargare de guardarte la camara.
Cuando se hubo marchado, Sharon esbozo una enigmatica sonrisa.
Leo Brunner, te presento a Howard Yost. Por lo menos estareis acompanados cuando os encierren entre aquellas grises paredes para toda la vida, para toda la vida y para siempre, bastardos depravados.
Media hora mas tarde yacian desnudos en la cama el uno en brazos del otro. Acurrucada junto al Sonador, empezo a recorrerle perezosamente el cuerpo con los dedos.
Recordaba que, al entrar, el habia hecho todo lo posible por aplazar el acostarse con ella. Le habia sugerido que se tomaran un par de whiskys para conocerse mejor, y ella habia accedido y ambos se habian tomado dos generosos tragos de whisky con agua y sin hielo.
En su deseo de impresionarla, le habia traido un patetico regalo personal. Era una revista muy atrasada, “The Calliope Literary Quarterly”, publicada en Big Sur, California.
– Yo escribi una narracion corta -le dijo-. No es gran cosa. En la actualidad, la hubiera escrito de otra manera. Pero he pensado que te haria gracia leer algo que escribi. Claro que no pagan nada. Pero hay que empezar como sea. Bueno, ahora no te molestes en leerla. Hazlo cuando dispongas de un rato.
Ella simulo sentirse muy impresionada. Eso sabia hacerlo muy bien. Muy impresionada.-Estaba deseando leer la narracion. Entre todos los famosos personajes que conocia, a los escritores les respetaba mas que a nadie. El proceso creador se le antojaba una cosa mistica y pavorosa.
– Se que algun dia llegaras a ser famoso -le dijo con desarmante sinceridad-. Y yo podre decir que te conoci. Hasta bueno, ?no te pareceria maravilloso que mas adelante me escribieras el guion de una pelicula? Siempre que tu quisieras, claro.
– Seria la maxima aspiracion de mi vida -le dijo el extasiado.
Siguio bebiendo y demorando el momento de acostarse con ella. Sharon no se lo esperaba. Estaba segura de que la noche anterior habia conseguido infundirle confianza. Pero, al parecer, no habia sido asi. Temia el fracaso.
Y, sin embargo, ella estaba totalmente segura de su capacidad de conseguirlo. Con vistas a sus planes y esperanzas, le habia parecido sumamente importante llevarselo a la cama cuanto antes para disponer del tiempo suficiente y conseguir restablecer su virilidad.
Solo asi podria sojuzgarle, ultimamente, en sus cavilaciones, el Sonador habia llegado a antojarsele el miembro mas vulnerable del grupo y aquel a quien con mayor facilidad podria manejar con vistas a que la ayudara sin saberlo.
Fue centrando por ello gradualmente la conversacion en el punto en que esta habia quedado interrumpida el dia anterior.
Le recordo que le habia confesado su amor y que ella habia estado dandole vueltas en la cabeza preguntandose si la amaria por lo que representaba o lo que de ella se decia, o bien por ella misma ahora que habia tenido ocasion de conocerla de cerca.
– Te amo a ti por ti misma -le repitio el ardorosamente.
– No sabes lo maravillosamente bien que eso me hace sentir -le dijo ella apasionadamente, yendo a sentarse sobre sus rodillas.
Despues no le costo el menor esfuerzo pasar del dicho al hecho. Se encontraban tendidos en la cama desnudos, acariciandose el uno al otro en silencio. Pronto estuvo dispuesto y fue a levantarse para penetrarla procurando contenerse, pero ella noto que se movia y extendio el brazo impidiendole levantarse.
– Espera, carino -le dijo entrecortadamente-, hagamos lo que hicimos ayer.
– No sirvio.
– Servira si yo me encargo de todo. Ahora estoy libre y puedo hacer todo que quiera.
– Dejame probar -le dijo el intentando apartarle el brazo.
– No, hagamoslo a mi manera.
El volvio a tenderse y permitio que Sharon le hiciera lo mismo que le habia hecho la noche anterior.
A pesar de su decepcion, ella se lo repitio tres veces en el transcurso de quince minutos. Ahora ya estaba listo una vez mas.
– Dejame, Sharon -le suplico.
– Te dejare, pero lo haremos a mi manera -le dijo ella soltandole.
– ?Como? Dejame probar, quiero…
– Espera, por favor, espera, quedate donde estas, apartate un poco. -Se habia puesto de rodillas-. Si, quedate asi tendido de espaldas. No te muevas.
Se le arrodillo entre las piernas extendidas. Separo los muslos y se le coloco encima apoyando las rodillas a ambos lados de sus caderas.
Despues descendio con toda naturalidad, cerrando los ojos al notar que el la penetraba. Siguio descendiendo, sentandose encima suyo hasta rozarle los muslos con las nalgas. Se inclino hacia el, le acaricio el cabello y le sonrio.
– Lo has conseguido -le dijo dulcemente-. Ahora procura no moverte aunque lo desees. Quedate dentro y acostumbrate a mi. ?No es una maravilla?
El mantenia los ojos clavados en su rostro.
– Si -musito.
Sharon levanto ligeramente la pelvis y volvio a descender para que el experimentara la sensacion de moverse en su interior.
– Santo cielo -dijo el jadeante-. Eres todo lo que siempre he sonado.
Sharon se inclino, le rozo la mejilla con la suya y le susurro:
– Nos estamos haciendo el amor, carino. Eso es lo unico que importa.
Empezo a mover involuntariamente las caderas, a arremeter hacia adelante y hacia atras con rapidez creciente, Sharon se percato de que se estaba moviendo a su mismo ritmo.
– Me muero -dijo jadeando.
Levanto las piernas y se agarro a ella presa de espasmodicas contracciones. Habia terminado. Lo habia conseguido.
Sharon celebro en su fuero interno el exito de su tecnica y de su actuacion cuidadosamente controlada. A partir de ahora le tendria en el bolsillo.
Mas tarde, mientras ella se estaba poniendo el camison y el se vestia, volvio a alabarle sin exagerar. No queria que se le viera el plumero. Seria una imprudencia correr el riesgo de que la considerara una hipocrita. Prefirio hablarle del futuro.
– Ha sido una maravilla sentirme tan unida a ti -le estaba diciendo-. Ningun ser humano podria sentirse mas unido. A partir de ahora, ya no habra dificultades, carino.
Basta con romper la barrera psicologica. A partir de ahora podremos hacernos el amor, siempre que nos apetezca.
Al sentarse el en una silla para ponerse los zapatos, ella se acurruco a sus pies.
Comprendio que se sentia estupidamente satisfecho de si mismo y hasta incluso un poco aturdido. Sin embargo, era consciente de la colaboracion que ella le habia prestado y se mostraba agradecido.
– No creo que hubiera muchas mujeres con tanta paciencia como tu -le dijo.
Ella se echo la larga melena rubia hacia atras.
– Es porque te queria -le dijo sonriendo-. Y ahora ya te tengo.
– No tienes idea de lo que significa -empezo a decirle el con veneracion-que todo haya salido tal como tantos anos llevo sonando.
Le fastidiaba tener que soltar otra idiotez, pero no tenia mas remedio.
