declarando ante los tribunales.

El verdadero testigo presencial, Derner, el amigo de McBrady, habia salido a patrullar tres dias despues de la matanza de My Lai, habia pisado una mina y habia saltado por los aires en pedazos.

El tribunal militar considero que, dado que el unico testigo presencial no podia declarar, la declaracion de su amigo McBrady debia considerarse una prueba de oidas, razon por la cual resultaba totalmente inadmisible.

Por consiguiente, las pruebas contra el cabo Kyle T. Scoggins no bastaban para justificar la prosecucion del juicio, se rechazaron las acusaciones y el quedo en libertad.

Y despues, sin duda para enterrar el desgraciado incidente de su pasado, para dejarlo para siempre a sus espaldas, se habia producido la metamorfosis desde Kyle T. Scoggins a Kyle T. Shively.

Con dedos como de madera, Sharon Fields doblo el recorte, lo volvio a doblar y lo empujo al rincon de la cartera donde lo habia encontrado.

Despues introdujo rapidamente la cartera en el bolsillo del pantalon de Shively.

Estaba aterrada como jamas habia estado en su vida. Estaba aterrada porque, a pesar de que hubieran sido rechazadas las acusaciones, estaba segura de que Shively lo habia hecho.

Ella habia sido no solo testigo presencial sino tambien victima de su furia animal y habia intuido ya desde un principio que Shively era en el fondo un asesino homicida con simple apariencia de hombre civilizado.

Y ahora, un vistazo a su pasado le habia confirmado sus mas ocultos temores. Procuro hacer frente a dichos temores. Arrancaban del hecho de que, independientemente de cuales fueran las intenciones de los restantes miembros del Club de los Admiradores, uno de ellos habia decidido en secreto no dejarla en libertad en un futuro, para evitar que pudiera declarar contra el.

Cualquier animal capaz de asesinar a cinco inocentes criaturas, muchachos indefensos, simples chiquillos - arrebatandoles la vida y el amor y los anos de permanencia sobre la tierra a que tenian derecho-, por el simple hecho de no querer supervivientes que pudieran 'senalarle con el dedo', semejante monstruo no permitiria que una mujer adulta (sobre todo una mujer tan poderosa y bien relacionada como ella) quedara en libertad y pudiera organizar una persecucion contra el para castigarle por secuestro, violacion y agresion.

Hasta ahora, en el transcurso de toda la semana, habia concentrado todas sus esperanzas y energias no tanto en la fecha en que tuvieran en proyecto soltarla cuanto en librarse de aquellos cuatro individuos.

En el fondo de su corazon siempre habia creido que mas tarde o mas temprano, cuando ya se hubieran hartado, la dejarian en libertad.

A pesar de sus temores y depresiones, jamas habia creido en la posibilidad de que no le permitieran regresar a casa.

Ahora esta esperanza a la que se habia aferrado se habia roto en mil pedazos.

En la cartera de Shively se encerraba su sentencia de muerte.

Se pregunto si los tres companeros de Shively estarian al corriente de los antecedentes de este.

Llego a la conclusion de que no era probable. Se habia tomado la molestia de cambiar de nombre para mantener oculta aquella historia y no debia querer que nadie supiera que en cierta ocasion habia sido acusado de asesinato. Desesperada, penso en la posibilidad de referirles la verdad de Shively a Brunner o bien al Sonador.

Les podria decir que lo hacia por su bien. Debian saber que uno de sus companeros era un asesino y que, si este volvia a asesinar, ellos serian complices.

Sabiendolo, tal vez se pusieran de su lado y la ayudaran a escapar.

Y, sin embargo, comprendio intuitivamente que no podia revelar su terrible secreto a ninguno de ellos. Estaban juntos, se habian confabulado contra ella, se habian prometido fidelidad y dependian el uno del otro.

Este era el nexo que tenian en comun.-Si escucharan la historia de sus labios, era posible que alguno de ellos se la repitiera a Shively o bien le dirigiera ingenuamente a este alguna pregunta al respecto.

Y ello contribuiria a acelerar su sentencia. Sin embargo, se dijo a si misma, su final no tenia por que estar necesariamente decretado. Que un hombre hubiera asesinado a alguien en epocas pasadas bajo la presion de los combates en tiempo de guerra no significaba que este tuviera que volver inevitablemente a asesinar en tiempo de paz.

Hasta que llegara el momento final de la verdad no podria saber si Shively se proponia dejarla en libertad a su debido tiempo o bien liquidarla.

El veredicto de Shively, la vida o la muerte de Sharon Fields, que el y solo el conocia, la harian vivir en los dias venideros en una angustia insoportable.

Llego a un convencimiento que la lleno de una ferrea decision superior a cualquier otro sentimiento que hubiera experimentado en el transcurso de las ultimas cuarenta y ocho horas.

No queria correr el riesgo de dejar exclusivamente el veredicto en manos de Shively. Tenia que apoderarse del veredicto y convertirse en la duena de su destino. Sus motivaciones se habian reducido ahora a su mas minima expresion.

Ya no queria comunicarse con el mundo exterior simplemente para evitar los abusos y la humillacion.

Ya no queria ponerse en contacto con el mundo exterior para disfrutar del delicioso sabor de la venganza. No le importaba otra cosa que no fuera la simple supervivencia. Si, esta era ahora la esencia desnuda.

Vida o muerte.

Y el tiempo habia pasado a convertirse tambien en su tercer enemigo. Tenia que escapar cuanto antes. Era necesario que la encontraran y liberaran cuanto antes.

Pero, ?como, como? Echo el agua del excusado para que el no sospechara que estuviera haciendo otra cosa.

Abrio despacio la puerta del cuarto de bano, apago la luz y regreso al dormitorio de puntillas. Vio a Shively - santo cielo, tenia que olvidarse de su nombre no fuera que lo utilizara accidentalmente-todavia durmiendo en la cama y roncando levemente.

Miro la puerta a traves de la oscuridad. Le bastaria descorrer el pestillo y abrir la puerta para alcanzar la libertad. Pero los desconocidos obstaculos de mas alla de aquella puerta la abrumaban. No conocia el plano de la casa. No sabia si los demas ocupantes estaban cerca ni si dormian o estaban despiertos.

No conocia el terreno de afuera. Ellos si lo conocian, pero ella no. Tendria muy pocas probabilidades de alcanzar el exito.

No obstante, ?se atreveria a intentarlo? ?Deslizarse sigilosamente, tratar de orientarse y huir? Sabia que si la apresaban el castigo seria salvaje.

Se desvaneceria toda la nueva confianza que les habia inspirado por medio de su colaboracion, amor y obediencia. Comprenderian que habia fingido y seguia odiandoles.

La privarian inmediatamente de sus privilegios. Volverian a amarrarla a la cama con una cuerda. La someterian a toda clase de brutalidades antes de ejecutarla.

Perderia toda esperanza de poder utilizarles y llamar la atencion de sus libertadores. Antes de que pudiera tomar una decision, otro la tomo por ella.

Shively se removio en la cama, se incorporo apoyandose sobre un codo y se froto un ojo.

– ?Donde estas?

– Estoy aqui, carino -le dijo ella tragando saliva-. He tenido que ir al lavabo. Regreso a la cama con piernas como de piedra. Mas tarde, cuando el ya se habia marchado y el Nembutal ya le estaba empezando a hacer efecto, lucho contra el sueno para poder pensar en su futuro y en las medidas a tomar.

Hasta ahora, su simulacion le habia permitido obtener ciertas ventajas, pero no las suficientes y tampoco con la suficiente celeridad ahora que sabia que bajo aquel techo vivia un asesino.

Se encontraba en algun lugar no lejos de Los Angeles. Se encontraba en alguna alejada zona montanosa cercana a una pequena ciudad.

Iba a enviar una lista de compras a dicha ciudad. Solo sabia que habia un tal Howard Yost, un tal Leo Brunner, un tal Kyle T. Shively, nacido Scoggins, y otro cuyo nombre desconocia y a quien ella apodaba el Sonador.

No era suficiente. Tenia que haber mas. Piensa, Sharon, piensa. Pensaba medio aturdida porque la estaba venciendo el sueno.

Antes de sumirse en el sueno penso fugazmente en una idea descabellada. Tenia que averiguar exactamente donde la mantenian prisionera. Tenia que comunicar al exterior donde se encontraba.

Reflexiono momentaneamente acerca de la fugaz posibilidad y comprendio que esta podria proporcionarle el medio de comunicarse con el exterior y de salvar la vida, pero despues la oscuridad se adueno de su cerebro y se hundio en el sueno aferrandose a aquella recien descubierta, timida y descabellada esperanza.

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