empezaron a sentirse seriamente inquietos.

— Si no se han muerto, la unica explicacion posible es que se han marchado en los trineos a cazar algun animal grande — dijo Maksheiev —, sobre todo porque tampoco estan aqui los perros.

— ?Pero si llevamos mas de una semana sin haber encontrado ningun bicho! — objeto Papochkin.

— Quiza por eso mismo se hayan adentrado mas hacia el Sur.

— A no ser que hayan ido a nuestro encuentro en vista de que tardabamos tanto — sugirio Gromeko-. Cuando han empezado los frios y la nieve se habran acordado de que nos habiamos ido con ropa ligera y sin esquis.

— Es poco verosimil. Sabiendo el rio que habiamos seguido en nuestro viaje, tenian que haber dado con nosotros sin falta — observo Kashtanov.

— Yo pienso que en layurtaencontraremos la solucion del enigma — dijo Maksheiev-. Pero, antes, vamos a contornear la colina por si hay alguna huella que podemos borrar sin querer.

Dejaron los trineos al pie de la colina y los cuatro la contornearon, examinando minuciosamente la capa de nieve. No descubrieron ninguna huella, ni reciente ni antigua, y se podia asegurar que, desde que la nieve habia recubierto la tierra, nadie habia subido a la colina ni bajado de ella.

Capitulo L

EN LAYURTAABANDONADA

La cortina de fieltro que cerraba la abertura de layurta, orientada hacia el Sur, estaba bajada y atada por fuera. O sea, que no habia nadie dentro. Habiendo levantado la cortina, los viajeros penetraron en el interior. Layurtaparecia estar habitada. Los cajones con los instrumentos, las colecciones y los objetos mas preciosos estaban colocados junto a la pared de atras. Colgaban en su sitio las escopetas las cartucheras y la ropa de Borovoi e Igolkin; a los lados se hallaban enrollados los sacos de dormir. En el centro de layurtanegreaba el hogar y del tripode pendia incluso la tetera. Al lado habia un monton de lena y de ramiza. Todo tenia el mismo aspecto que si los dos exploradores se hubieran ausentado por poco tiempo:

La inquietud de los recien llegados iba en aumento: sus companeros no estaban de caza ni de excursion, puesto que las escopetas y los sacos de dormir habian quedado en layurta. Habia que admitir que algun enemigo — animales u hombres— les habia atacado por sorpresa en los alrededores de layurta, cerca de la nevera por ejemplo, o en la tundra, al pie de la colina. Los perros, abandonados y hambrientos, habian debido morirse o escaparse. Pero, si el ataque era obra de una tribu, ?como no habia saqueado layurta?

Un examen mas atento demostro que la tetera, las escopetas y todos los objetos tenian una capa de polvo. Miaksheiev levanto la tapa de la tetera: los restos de te que habia en el fondo se hallaban recubiertos de moho. Era de toda evidencia que los hombres habian abandonado layurtahacia ya tiempo.

— ?Que sera esto? — pregunto Kahstanov senalando un extrano objeto de madera colocado sobre uno de los cajones.

Todos rodearon el cajon. Encima habia una figurita de mamut toscamente tallada en madera. Estaba cubierta de unos chafarrinones parduscos y de grasa, de manera que daba asco tocarla.

— ?Se habra dedicado Igolkin a la escultura de puro aburrimiento? — aventuro Papochkin.

— ?No! — afirmo Maksheiev-. Esto es, desde luego, un idolo. Esta untado, como sacrificio, con la sangre y la grasa de los animales muertos. Nuestros companeros lo habran encontrado en algun sitio.

— Uniendo este hallazgo a las huellas descubiertas en la arena, no cabe ya la menor duda de que la region esta habitada por hombres primitivos — declaro Kashtanov.

— ?Habran matado o hecho prisioneros a nuestros amigos! — lanzo Gromeko.

— ?Como no se habran llevado todo lo que habia en layurta?

Maksheiev tomo la figurita para examinarla mejor y todos vieron con asombro que debajo habia dos trozos de papel cuidadosamente doblados. Kashtanov se apresuro a abrirlos y los leyo en voz alta.

La primera nota, fechada el 25 de septiembre, decia:

«Hemos sido hechos prisioneros por unos salvajes que han aparecido de improviso en la tundra. Nos sorprendieron en la nevera, sin armas, hace cosa de quince dias, mientras estabamos inspeccionando el deposito. Nos han llevado al bosque con ellos. No han tocado a layurtani al deposito, pero no nos han dejado llevarnos nada. Los perros han seguido nuestra pista. No nos hacen dano, nos dan de comer, incluso nos rinden honores, tomandonos sin duda por hechiceros o dioses, pero no nos dejan alejarnos. Nos tienen muy vigilados y nos han quitado las botas y casi toda la ropa. Ellos andan desnudos, viven en chozas de palos y pieles, no conocen el fuego y comen carne cruda. Todas las armas que poseen lanzas, flechas y cuchillos son de hueso o de madera. La tribu cuenta mas de cien personas, en su mayoria mujeres. Se dedican a la caza, tanto los hombres como las mujeres. Los hombres, poco numerosos, son debiles, mientras las mujeres son altas y: robustas. Tienen el cuerpo cubierto de pelo bastante tupido y, en general, parecen unos monos grandes (sin rabo). Hablan un lenguaje que vamos comprendiendo ya. Asi nos hemos enterado de que consideran nuestrayurtacomo una habitacion de dioses y van a ella a hacer sus devociones. Hemos aprovechado esta circunstancia para enviar la presente nota como sacrificio a los dioses. Nos han prometido dejarla en layurta. Nos han llevado a unos sesenta kilometros hacia el Sudeste, bajando el rio que cruzamos al principio para ir a buscar el mamut muerto. Pensamos que lograran ustedes liberarnos sin verter sangre, presentandose como divinidades. Traigannos ropa de abrigo, cerillas y tabaco. Hemos pasado bien el verano y el deposito esta lleno de viveres.

Borovoi, Igolkin».

La segunda cuartilla era del 2 de noviembre.

«Hace frio y nieva con frecuencia. Los salvajes se preparan a emigrar hacia el Sur, donde el clima es mas tibio. Nosotros encendemos fuego para asar la carne y calentarnos. Pero los salvajes tienen miedo al fuego y nos veneran todavia mas. Nos retienen prisioneros sobre todo las mujeres, a las que gustamos porque somos mas guapos y mas robustos que los hombres de la tribu. Los hombres contribuirian de buen grado a nuestra evasion. Esta sera la ultima nota, porque los salvajes no volveran ya a layurta.Pero, al dirigirnos hacia el Sur, siguiendo probablemente el mismo rio, dejaremos notas en todos los sitios donde acampemos o por el camino, fijandolas en los arbustos para que puedan seguir nuestra pista. Si no logramos escaparnos con la ayuda de los hombres, anunciennos su presencia disparando al aire. Avancen sin miedo, haciendo descargas al aire para impresionar a los salvajes y hacerles que se sometan a nuestra voluntad. En ultimo caso, hieran a algunas mujeres. No nos dejamos abatir ni tenemos miedo; solo sufrimos del frio y de comer unicamente carne. Estamos inquietos por ustedes. ?Como no han vuelto todavia? Nos preguntamos si habran hecho el viaje sin incidentes.

Borovoi, Igolkin».

— ?Estan vivos! — exclamo Gromeko.

— Tenemos que correr en auxilio de nuestros companeros, porque hace casi tres meses que se encuentran cautivos. Hoy estamos a cinco de diciembre — declaro Gromeko consultando su cuaderno de notas.

— Escriben que los salvajes no han tocado aqui nada — dijo Maksheiev-. Por lo tanto, los trineos y los esquis deben continuar en la nevera con las provisiones. Hay que descubrir inmediatamente la entrada al deposito y comenzar los preparativos para la marcha.

— Efectivamente, en layurtatodo parece continuar en su sitio. Tambien el deposito

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