Wu avanzo sigilosamente. Habia tres salidas. Se aseguro de que todas las puertas estaban cerradas con llave. Dos puertas tenian pestillo. Los corrio con cuidado. Cogio las sillas del comedor y las coloco delante de las tres salidas. Queria que algo, cualquier cosa, obstaculizara o al menos retrasara una huida facil.

Queria atrapar a su adversaria.

La escalera estaba enmoquetada. Asi le seria mas facil subir en silencio. Wu queria mirar en el cuarto de bano, para ver si Freddy Sykes seguia en la banera. Penso en el guardallaves a la vista de todos. En aquella situacion, nada tenia sentido. Cuanto mas lo pensaba, mas lentos eran sus pasos.

Wu volvio a repasarlo todo: «Empecemos por el principio. Una persona que sabe donde esconde Sykes la llave, abre la puerta. Entra en la casa. Y luego ?que? Si encuentra a Sykes, se marcha. Deja la llave en la roca y esconde la roca».

Pero eso no habia ocurrido asi.

?Que conclusion podia sacar Wu, pues?

La unica posibilidad que se le ocurria -a menos que se le escapara algun detalle- era que la intrusa acabara de encontrar a Sykes cuando Wu entro en la casa. No tuvo tiempo de pedir ayuda. Solo tuvo tiempo de esconderse.

Pero eso tampoco cuadraba. ?Acaso la intrusa no habria encendido una luz? A lo mejor lo habia hecho. A lo mejor habia encendido alguna luz, pero de pronto, al ver llegar a Wu, la apago y se escondio en el lugar donde se encontraba en ese momento.

En el cuarto de bano con Sykes.

Wu estaba ya en la habitacion de matrimonio. Vio la rendija bajo la puerta del cuarto de bano. La luz seguia apagada. No subestimes a tu enemigo, se recordo a si mismo. Ultimamente habia cometido varios errores. Demasiados. Primero, Rocky Conwell. Wu habia sido lo bastante descuidado para permitir que lo siguiera. Ese habia sido el primer error. El segundo fue dejarse ver por la vecina. Muy descuidado.

Y ahora esto.

No era facil ser critico con uno mismo, pero Wu intento distanciarse y hacerlo. No era infalible. Solo un tonto podia pensar eso. Tal vez habia perdido facultades durante el tiempo que habia pasado en la carcel. Daba igual. Ahora Wu tenia que estar atento. Tenia que concentrarse.

Habia mas fotos en la habitacion de Sykes. Habia sido la habitacion de la madre de Freddy durante cincuenta anos. Wu lo sabia por sus conversaciones en linea. El padre de Sykes habia muerto en la guerra de Corea cuando Sykes era un nino de corta edad. La madre nunca lo habia superado. La gente reacciona de maneras distintas ante la muerte de un ser querido. La senora Sykes habia decidido vivir con su fantasma en lugar de con los vivos. Se paso el resto de su vida en el mismo dormitorio -incluso en la misma cama- que habia compartido con su marido soldado. Dormia de su lado, le conto Freddy. Nunca permitio que nadie, ni siquiera cuando Freddy, de pequeno, tenia una pesadilla, tocara el lado de la cama donde habia yacido su amado.

Wu tenia la mano en el pomo de la puerta.

El cuarto de bano era reducido. Intento adivinar el angulo desde el que podian atacarle. En realidad no habia ninguno. Wu tenia una pistola en su talego. Se pregunto si debia cogerla. Si la intrusa estaba armada, podia representar un problema.

?Se sentia demasiado seguro de si mismo? Tal vez. Pero Wu no creia necesitar un arma.

Giro el pomo y empujo con fuerza.

Freddy Sykes seguia en la banera. Tenia la mordaza en la boca y los ojos cerrados. Wu se pregunto si estaba muerto. Probablemente. No habia nadie mas. Tampoco era posible esconderse. Nadie habia acudido en ayuda de Freddy.

Wu se acerco a la ventana. Miro hacia la casa, la casa de al lado.

La mujer -la que antes llevaba un camison- estaba alli.

En su casa. De pie junto a la ventana.

Mirandolo fijamente.

Fue entonces cuando oyo cerrarse la puerta del coche. No sono ninguna sirena, pero, al volverse hacia el camino de entrada, Wu vio las luces rojas del coche patrulla.

Era la policia.

Charlaine Swain no estaba loca.

Veia peliculas. Leia libros. Muchos. Asi se evadia, habia pensado. Se entretenia. Una manera de sobrellevar el aburrimiento de cada dia. Pero, curiosamente, tal vez esas peliculas y esos libros le ensenaron algo. ?Cuantas veces habia gritado a la valiente heroina -a la belleza candida, delgada como una escoba, de cabello negro como el azabache- que no entrara en la maldita casa?

Demasiadas. Asi que ahora que le habia tocado a ella… no, ni hablar. Charlaine Swain no iba a cometer el mismo error.

Se habia quedado de pie ante la puerta trasera de Freddy mirando el guardallaves. Por su aprendizaje cinematografico y literario, sabia que no debia entrar, pero tampoco podia quedarse al margen. Alli sucedia algo raro. Habia un hombre en apuros. No podia desentenderse sin mas.

Asi que se le ocurrio una idea.

En realidad era muy sencillo. Saco la llave de la roca. Ahora la tenia en el bolsillo. Dejo el guardallaves a la vista, no porque quisiera que lo viese el asiatico, sino porque esa seria su excusa para llamar a la policia.

En cuanto el asiatico entro en casa de Freddy, Charlaine marco el 911.

– Alguien ha entrado en la casa del vecino -dijo. La prueba decisiva: el guardallaves estaba tirado en medio del sendero.

Y ahora acababa de llegar la policia.

Un coche patrulla habia doblado la esquina de su manzana. Llevaba la sirena apagada. El coche no llego a todo gas; simplemente iba un poco por encima del limite de velocidad. Charlaine se atrevio a echar otro vistazo a la casa de Freddy.

El asiatico la observaba.

17

Grace se quedo mirando el titular.

– ?Lo asesinaron?

Cora asintio.

– ?Como?

– Bob Dodd recibio un tiro en la cabeza delante de su mujer. Al estilo del hampa, dicen, sea lo que sea eso.

– ?Detuvieron al autor del disparo?

– No.

– ?Cuando fue?

– ?Cuando lo asesinaron?

– Si, ?cuando?

– Cuatro dias despues de llamarlo Jack.

Cora volvio al ordenador. Grace penso en la fecha.

– No pudo ser Jack.

– Ya.

– Seria imposible. Jack no ha salido del estado desde hace mas de un mes.

– Eso dices tu.

– ?Que insinuas?

– Nada, Grace. Estoy de tu lado, ?vale? Tampoco yo creo que Jack haya matado a nadie, pero seamos realistas.

– ?O sea?

– O sea, dejate de tonterias como eso de «no ha salido del estado». New Hampshire no es California. En coche te plantas alli en cuatro horas, y en avion, en una.

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