– No es facil encontrar ayuda adecuada en el campo.

– Entiendo -murmuro el-. ?Y que es lo que determinara quien es el ganador?

– Si lee usted el libro, el libro entero, por supuesto, siendo asi capaz de entablar una discusion bien informada sobre los contenidos del mismo, usted gana. Si no lo logra, gano yo.

Al ver que el guardaba silencio, ella murmuro:

– Claro que si tiene usted miedo…

– ?De una simple apuesta? Lo dudo.

– Entonces, ?por que duda?

– La verdad es que dudo seriamente si, a pesar de la gran tolerancia que tengo al dolor, sere capaz de sufrir las tonterias de Brightmore. Sin embargo, puesto que lo peor que puede pasar es simplemente que le deba un favor, supongo que no hay mal alguno en que acepte su apuesta. ?Que periodo de tiempo sugiere?

– ?Digamos que tres semanas?

Asintio.

– Muy bien. Acepto.

Catherine apenas pudo reprimir el jubilo. Habia muchas tareas que un hombre fuerte y robusto como el senor Stanton podia hacer en la propiedad. Lo unico que necesitaba precisar era no solo con cual le seria de mas ayuda, sino, ademas, cual le irritaria mas. Sin duda deberia horrorizarla experimentar tal estremecimiento ante la idea de vencerle y de borrar asi una porcion de su arrogancia. Deberia… pero no era asi.

– Naturalmente -dijo el senor Stanton-, en el plazo de tres semanas, sin duda el chismorreo que rodea el contenido real de la Guia quedara suplantado por el escandalo que causara el desenmascaramiento de Charles Brightmore.

A Catherine le dio un vuelco el corazon. Andrew se referia sin duda al investigador que habia sido contratado. Con suerte, el hombre no encontraria el rastro que le llevaria a Little Longstone. Pero si lo hacia, bien, mujer prevenida valia por dos. Desde luego no conseguiria la menor informacion de sus labios. Obligandose a hacer gala de una calma que estaba lejos de experimentar, solto una risa ligera:

– ?El desenmascaramiento? Cielos, cualquiera que le oyera creeria que el senor Brightmore es un bandido.

– Mucha gente en Londres lo considera asi.

– Incluido usted.

– Si.

– Quiza cambie de opinion despues de haber leido su libro… suponiendo que lo lea, claro.

El encogimiento de hombros con el que Andrew saludo su comentario indico que no tenia una sincera intencion de leer «esas tonterias», y de que, incluso aunque lo hiciera, no cambiaria de opinion. Una sensacion de fastidio le recorrio la columna. Que hombre tan irritante. ?Como podia haberle creido galante? ?Agradable? Sin duda, se habia visto erroneamente predispuesta a una opinion favorable basada en los maravillosos informes de su hermano sobre el caracter del senor Stanton. La relajada camaraderia que habian compartido en el pasado se debia sin duda a los temas que habian tocado, es decir, Philip y Meredith. Su boda, y, mas recientemente, el inminente nacimiento de su hijo. El museo era tambien un tema comun de conversacion. Fruncio el ceno. Volviendo atras en el pasado, Catherine reparo en que todas sus conversaciones habian sido de naturaleza muy impersonal. De hecho, sabia muy poco acerca del senor Stanton. Lo habia aceptado como amigo y buen hombre, sin cuestionarse nada mas, porque Philip decia que lo era. Segun Philip, el senor Stanton le habia salvado de varias situaciones dificiles cuando ambos estaban en el extranjero. Definia a su amigo norteamericano como un hombre leal, firme, bravo y excelente con los punos y con el espadin. En fin, Catherine no tenia ninguna razon para dudar de que fuera todas esas cosas. Sin embargo, Philip habia olvidado anadir, como tampoco ella habia logrado discernir en el curso de sus anteriores encuentros, que el senor Stanton era tambien un hombre testarudo, obstinado e irritante.

Lo observo. Estaba mirando por la ventanilla al tiempo que un musculo le palpitaba en su mejilla suavemente afeitada, subrayando la tension de su mandibula. Su testaruda mandibula. Aunque Catherine no podia negar que era una fuerte mandibula testaruda. Con la intrigante sombra de un hoyuelo en el centro. Eso era algo que Philip no habia mencionado. Como tampoco habia hecho mencion del perfil del senor Stanton… el ligero bulto que tenia en el puente de la nariz. Seguramente se trataba de un recuerdo de sus combates pugilisticos. Deberia de haberle restado atractivo a su aspecto, y sin embargo le daba un aire tosco, mezclado con una apenas perceptible sensacion de peligro, recordandole que, a pesar de su elegante atuendo, Andrew no pertenecia a su clase. Un tipo duro, sin duda.

E innegablemente atractivo.

– Tiene usted una expresion realmente intrigante, lady Catherine. ?Le importaria compartir lo que piensa conmigo?

El calor le inundo las mejillas. Dios mio, ?cuanto tiempo llevaba mirandole? ?Y por que la estaba observando el de esa… forma especulativa? ?Como si ya le hubiera adivinado el pensamiento? Bah. Un aspecto mas de el que sumar al irritante conjunto.

Adoptando lo que esperaba que pudiera pasar por un aire desenfadado, Catherine dijo:

– Estaba pensando que, a pesar del tiempo que hemos pasado juntos durante los ultimos catorce meses, lo cierto es que no nos conocemos demasiado. -Arqueo las cejas-. ?Y en que pensaba usted?

– De hecho, en algo muy similar… que no la conozco todo lo bien que creia.

Catherine arrugo la nariz y olisqueo el aire acusadamente.

– No se por que, pero eso no me ha sonado demasiado halagador.

– No pretendia insultarla, se lo aseguro. -La malicia parpadeo en los ojos de Andrew-. ?Le gustaria que la piropeara? Estoy seguro de que, si eso la complace, podria llegar a ocurrirseme algun cumplido.

– Le suplico que no se esfuerce usted por mi -respondio Catherine con una voz seca como el polvo.

El respondio con un gesto desestimativo.

– Le aseguro que no es para mi ningun esfuerzo. -Su mirada se paseo por el vestido de viaje de color verde bosque de Catherine-. Esta usted preciosa.

Tres simples palabras. Sin embargo, algo en su forma de decir «preciosa», combinado con el inconfundible calor de sus ojos, provoco un revoloteador estremecimiento que la recorrio por entero. Andrew impidio cualquier respuesta que ella hubiera podido darle, concentrando toda su atencion en su boca.

– Y sus labios… -Sus ojos parecieron oscurecerse, y se inclino hacia delante. Todo el interior de Catherine se paralizo… a excepcion de aquellos inexplicables revoloteos, que de pronto se volvieron mucho mas… revoloteadores. Dios mio, ?acaso iba a besarla? Sin duda no…

Su propia mirada quedo prendida de los labios de Andrew, y por primera vez reparo en su atractiva boca. Parecia suave y firme a la vez. La clase de boca que sin duda sabia besar a una mujer…

– Sus labios -dijo el en voz baja, acercandose aun mas hasta que sus rostros quedaron a menos de dos pies de distancia y ella fue presa de la abrumadora necesidad de inclinarse hacia el y borrar esos escasos centimetros-. Se han… desinflamado mucho y tienen mejor aspecto que tras el incidente de anoche. Casi han recuperado su belleza habitual.

Se retiro y esbozo una amplia sonrisa. Fuera cual fuese la locura que habia hecho presa en ella, se desintegro como una nube de humo y Catherine se incorporo de inmediato, pegando la espalda al cojin, horrorizada. No tanto con el, como consigo misma. Le subio el calor por el cuello y rezo para no sonrojarse. Dios mio, durante un instante de locura habia creido que el pretendia… que ella queria que el…

La besara. Pero aun mas humillante era el hecho de que se sentia decepcionada porque no lo habia hecho. Demonios, estaba perdiendo la cabeza.

– ?Lo ve? -dijo el-. Contrariamente a lo que usted cree, soy muy capaz de hacerle cumplidos. Y no veo la hora de visitar su casa, puesto que dispondre asi de la oportunidad de descubrir cuanto es lo que todavia no sabemos el uno del otro.

Buen Dios, la de cosas que el no sabia de ella… Catherine tenia intencion de dejarlas como estaban.

– Maravilloso. Tampoco yo… veo el momento.

En vez de ofenderse por su tono desinflado, la sonrisa asomo a los labios de Andrew.

– Le ruego que no se esfuerce usted dando muestras de entusiasmo por mi.

Bah. ?Como se atrevia a estar de buen humor cuando se suponia que debia de estar abatido? Debia de ser el norteamericano que habia en el. Bueno, quiza tuviera en mente que se conocieran mejor durante su estancia en

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