sido deseo. En un claro intento por mostrar una mirada tan preocupada como la de ella, le hizo entrega de la copa de cristal con el licor.

– Gracias. -Catherine cogio la copa y Andrew se percato de que ponia todo su empeno en evitar que los dedos de ambos se tocaran. Ella aparto la mirada de el y dio un sorbo a su jerez. Andrew la imito, reprimiendo el deseo de beberse su potente brandy de un trago.

Despues de un segundo sorbo, Catherine saco una hoja de papel vitela amarfilado del bolsillo de la falda y se lo mostro.

– Esto ha llegado hace un rato. Es de mi padre. El hombre responsable del disparo ha sido apresado.

Andrew dejo su copa sobre la mesa, cogio la nota y leyo el contenido apresuradamente. Billy Robbins. Se le tenso la mandibula cuando sus ojos leyeron el nombre del canalla que habia herido a Catherine. El hombre que facilmente podria haber acabado con su vida. «Alegrate de estar en manos de Newgate y no en las mias, bastardo.»

Cuando termino de leer, devolvio la nota a Catherine.

– Me alivia saber que el rufian ha sido apresado. Debemos dar gracias por la capacidad de observacion del senor Carmichael.

– Si. Le debemos todo nuestro agradecimiento. -Catherine volvio a meterse la nota en el bolsillo-. Y la captura de este hombre significa que ya no existe sobre mi amenaza de peligro…

– ?Ya? -Andrew entrecerro los ojos-. No tenia conciencia de que estuviera usted bajo amenaza de peligro. ?A que se refiere?

Un destello de lo que parecio temor chispeo en sus ojos, aunque desaparecio tan deprisa que Andrew no logro averiguar si era real o imaginado. Catherine apreto los labios durante varios segundos y a continuacion dijo:

– Queria decir que ya no existe amenaza de peligro para mi salud. Me encuentro perfectamente y Milton y el servicio pueden atender completamente mis necesidades. Sin ninguna ayuda.

Andrew comprendio entonces el mensaje, comprension que llego acompanada de una irreprimible dosis de fastidio. Y, demonios, cuanto le dolio. Catherine queria que se marchara de Little Longstone.

– Puedo arreglarlo para que disponga de mi carruaje manana por la manana -prosiguio ella-. Aunque aprecio su amabilidad y le doy las gracias por haberme acompanado a casa, no desearia que sacrificara mas de su valioso tiempo lejos de su trabajo en Londres.

Antes de que a Andrew se le ocurriera una respuesta adecuada, y despues de haber sabiamente decidido que «Demonios, no, no pienso marcharme» no lo era, alguien llamo a la puerta.

– Entre -dijo lady Catherine.

La puerta se abrio y Spencer entro arrastrando los pies en la estancia. Su sonrisa se desvanecio en cuanto alterno la mirada entre su madre y Andrew.

– ?Algo va mal, mama?

Catherine parecio cuadrarse de hombros y luego le sonrio.

– No, carino. ?Querias hablar conmigo?

Spencer no parecio en absoluto convencido. En lugar de responder a la pregunta de su madre, pregunto:

– ?De que hablabais?

Lady Catherine dejo su copa sobre la mesa y luego cruzo la alfombra Axminster de color verde claro para darle un beso en la mejilla.

– Estabamos concretando los detalles del transporte. El senor Stanton nos deja manana por la manana para regresar a Londres.

– ?Que se marcha? ?Manana? -La consternacion que embargo a Spencer era clara como el agua. Se volvio hacia Andrew y le miro con ojos rebosantes de confusion y dolor-. Pero ?por que? Si llego ayer.

Lady Catherine dijo:

– El senor Stanton tiene muchas obligaciones en Londres, Spencer, sobre todo ahora que tu tio Philip no esta disponible. Aunque tuvo la gentileza de dejar su trabajo en el museo para acompanarme a casa, debe regresar a sus responsabilidades.

– Pero ?por que tiene que irse tan pronto? Si acabamos de empezar… -cerro los labios y lanzo a Andrew una mirada implorante.

– ?Empezar a que? -pregunto lady Catherine.

– Es una sorpresa -intervino Andrew-. Algo de lo que Spencer y yo hablamos ayer por la tarde. Le prometi que le prestaria mi ayuda.

Catherine arqueo las cejas.

– ?Que clase de sorpresa?

El mas puro pesar ensombrecio el rostro de Spencer. Antes de que el nino pudiera responder, Andrew volvio a hablar.

– Si se lo dijeramos, ya no seria ninguna sorpresa. -Lanzo a Spencer un guino conspirador-. Creo que tenemos que traerle un diccionario a tu madre para que pueda buscar en el «sorpresa», Spencer.

– Ya se que normalmente no te gustan las sorpresas, mama -dijo Spencer apresuradamente-, pero esta te gustara. Se que estaras orgullosa de mi cuando hayamos terminado.

– Ya estoy orgullosa de ti.

– En ese caso lo estaras aun mas.

Catherine estudio el rostro de su hijo durante varios segundos y luego se volvio hacia Andrew.

– Usted le prometio esta… ?lo que quiera que sea?

– Si.

– No me lo ha mencionado antes.

– No se me ocurrio hacerlo, pues esa es precisamente la naturaleza de toda sorpresa. Ademas, no habia imaginado que mi visita seria tan breve.

El silencio lleno la estancia y Andrew casi pudo oir como las ruedas giraban en la mente de Catherine. ?Por que estaba de pronto tan ansiosa por deshacerse de el? ?Habia algun aspecto de su vida que temia que el descubriera? Las palabras que Catherine habia pronunciado poco antes, «la captura de este hombre significa que ya no existe sobre mi amenaza de peligro…», le inquietaban en gran medida. El hecho de que hubiera percibido temor en sus ojos en mas de una ocasion desde el disparo daba a su posterior explicacion de «peligro para mi salud» una nota de falsedad. ?Le habria mentido? ?Por que?

Solo se le ocurrian otras dos razones por las que lady Catherine pudiera esperar ansiosa su marcha. Si estaba interesada en tener una relacion con un hombre, como podia ser uno de los muchos pretendientes que le enviaban esos ramos de flores, la presencia de Andrew en su casa podia poner en peligro sus planes. Sin embargo, eso no tenia mucho sentido, puesto que Catherine habia dejado claro que no deseaba establecer ningun tipo de compromiso.

El otro motivo le acelero el corazon, colmandole de un rayo de esperanza. «Si tan vehemente era el rechazo manifiesto de lady Catherine a establecer una relacion, y se diera el caso de que se siente atraida por mi…»

Naturalmente, desearia que se marchara. Lo antes posible. ?Podia ser esa la razon por la que ultimamente se mostraba tan quisquillosa con el? ?Porque luchaba contra su propio deseo?

Andrew desperto de su ensueno y la miro. Catherine parecia muy contrariada, un poco como imaginaba que debia de estarlo un general cuya brillante campana militar acabara de ser superada en estrategia. Humm. Resultaba de lo mas prometedor.

– ?Y cuanto tiempo hace falta para que completen la sorpresa en cuestion? -le pregunto ella.

– Al menos una semana -dijo Andrew, seguro de que alrededor de su cabeza habia aparecido magicamente un halo con el que acompanar la expresion angelical de sus rasgos.

– ?Una semana! -El desconsuelo de lady Catherine era mas que evidente… o quiza fuera el recelo que delataba su voz.

El rostro de Spencer por fin se ilumino.

– ?Puede usted quedarse durante tanto tiempo, senor Stanton?

– Si -dijo Andrew.

Catherine le lanzo una mirada indescifrable y se volvio a mirar a Spencer, cuyos ojos se colmaron de una angustiosa mezcla de entusiasmo y de esperanza. No habia duda de que estaba desgarrado. Por fin, alargo la mano y la paso por el pelo oscuro del pequeno.

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