Londres?
– No.
Catherine logro hacer a duras penas que sus labios esbozaran una sonrisa triunfal. Perfecto. Andrew habia mordido su anzuelo sin parpadear. Ahora, ya solo tenia que recoger el hilo.
– Eso imaginaba -dijo, conservando una expresion seria-. Lo cual significa que…
– Nuestra apuesta queda cancelada. -Andrew asintio-. Si, supongo que tiene usted razon.
Catherine clavo en el la mirada.
– ?Cancelada? Eso no es lo que iba a decir.
– ?Ah? ?Y que iba a decir entonces?
– Que he ganado yo.
Las cejas de Andrew se dispararon hacia arriba y se cruzo de brazos.
– ?Y como ha llegado a esa conclusion?
– Acaba de reconocer que no habria movido un solo dedo para hacerse con un ejemplar de la
Andrew se quedo varios segundos en silencio, observandola con una expresion ligeramente divertida que hizo las delicias de Catherine. Excelente. Era evidente que lo habia desconcertado. Su estrategia estaba funcionando a las mil maravillas. Y ahora, a por el ultimo paso…
– ?Admite usted su derrota? -pregunto.
– Diria que tengo poca eleccion.
El corazon de Catherine le dio un vuelco de anticipacion.
– Como sin duda recordara, el ganador tiene derecho a cobrarse la deuda exigiendo un favor de su eleccion.
– Ah, si. Ahora que lo menciona, lo recuerdo -reconocio, riendose entre dientes-. Asi que por eso queria oirme aceptar mi derrota en vez de dar por zanjada la apuesta. Supongo que me pasare todo el dia de manana sacandole brillo a la plata.
Catherine dio un paso hacia el.
– No.
– ?Desbrozando los rosales?
Otro paso.
– No.
– ?Limpiando los establos?
Un paso mas. Ahora apenas les separaba la distancia de un brazo. El corazon de Catherine palpitaba con tanta fuerza que sintio los latidos en los oidos.
– No.
La observadora mirada de Andrew se mantuvo firme en la de ella durante lo que parecio una eternidad, aunque sin duda no fueron mas de diez segundos. Por fin, dijo con voz ronca:
– En ese caso, quiza deba decirme que es lo que quiere, Catherine.
«Carpe Diem», la apremio su voz interior. Haciendo acopio de todo su valor, dio un paso mas hacia delante. Su cuerpo rozo el de Andrew, cuya masculina esencia lleno su cabeza. Animada al verle tomar aliento con gesto brusco, poso las palmas de las manos sobre su pecho y le miro directamente a los ojos.
– Quiero que me haga el amor.
Capitulo 14
La mujer moderna actual deberia procurar adquirir cierto nivel de experiencia sexual. La mujer versada en las delicias de la alcoba puede confiar en que su amante no perdera interes en ella y buscara asi compania en otra parte.
CHARLES BRIGHTMORE
Andrew se quedo totalmente inmovil, dejando que su mente y su cuerpo asimilaran del todo el asombroso impacto que las palabras y actos de Catherine le habian producido. Catherine de pie ante el con los ojos brillantes de deseo, las manos posadas sobre su pecho y su lujurioso cuerpo pegado al suyo. El nebuloso timbre de su voz al susurrar aquella sentencia con la que a punto habia estado de detenerle el corazon. «Quiero que me haga el amor.»
Y es que, a pesar de las innumerables veces que habia fantaseado con oirla pronunciar esas palabras, nada le habia preparado para la realidad. El corazon le latia con tanta fuerza contra las costillas que no le habria sorprendido si ella hubiera dicho: «?Que demonios es ese fragor de tambores?».
Aun asi, bajo las capas de alegria, deseo y necesidad, parpadeaba una unica y diminuta vela de descontento. Si, Andrew deseaba desesperadamente hacer el amor con Catherine, pero queria mucho mas que eso. Dada la manifiesta aversion de ella hacia el matrimonio y su fe en los preceptos expresados en la
Y no es que tuviera la menor intencion de rechazarla.
Catherine se movio contra el y el cuerpo de Andrew se tenso por entero. Si, queria mucho mas de ella, pero por el momento eso seria suficiente.
La incertidumbre asomo a los ojos de Catherine y Andrew fue consciente de que habia guardado silencio durante demasiado tiempo y de que ella creia que su silencio apuntaba a un rechazo. Las palabras y las emociones que habia reprimido durante lo que se le antojaba una eternidad se inflamaron de pronto, atragantandolo y haciendole imposible hablar. Aunque eso apenas importaba, pues era incapaz de pronunciar una frase coherente. Solo una palabra reverberaba en su cabeza, un mantra de lo unico que deseaba, de lo unico que habia deseado desde el momento en que habia puesto sus ojos en ella. «Catherine. Catherine. Catherine.»
Ella leyo claramente el infierno de deseo que el sabia que ardia en sus ojos porque la incertidumbre se desvanecio de la mirada de Catherine y sus labios se despegaron. Pasandole un brazo por la cintura, Andrew la atrajo hacia el mientras le acariciaba la espalda con la otra mano hasta que sus dedos alcanzaron su suave y recogida melena. Bajo la cabeza al tiempo que ella se ponia de puntillas.
En cuanto los labios de ambos se encontraron, Andrew se perdio. En el dulce y seductor sabor de ella. En la increible sensacion del cuerpo de ella pegado al suyo. En su delicado aroma a flores. En la deliciosa friccion de su lengua contra la de el. En el erotico sonido de su gemido de placer.
Las necesidades y deseos hasta entonces no respondidos, durante tanto tiempo insatisfechos, le azuzaron como afiladas espuelas. Separando las piernas, la atrajo aun mas hacia el, pegandola contra la V que dibujaban sus muslos. Su ereccion tenso la tela de sus cenidos pantalones y maldijo la barrera de ropa que les separaba. Otro suave gemido rugio en la garganta de Catherine, que se froto contra el, deshaciendose de una capa mas de un control que desapareceria rapidamente.
Mientras sus labios y su lengua exploraban las aterciopeladas delicias de la boca de Catherine, poso una mano en su seno mientras deslizaba la otra por su espalda hasta abarcar con ella su redondeado trasero. Catherine jadeo y dejo caer atras la cabeza, presentandole la delicada y vulnerable curva de su cuello, una delicadeza de la que el no dudo en disfrutar de forma instantanea.
