que no contenga tu aroma. -Bajo la cabeza y rozo con su boca el sensible punto de encuentro entre su hombro y su cuello-. Seduccion en estado puro.
Los dedos de Catherine se cerraron contra la chaqueta de el y un sordo rugido de placer temblo en su garganta.
– El sonido que sale de ti cuando estas excitada -dijo Andrew, cuyas palabras vibraron contra la piel de ella- es una de las cosas mas seductoras que he oido en mi vida.
– ?«Una de»? -pregunto Catherine con una voz desprovista de aliento que apenas reconocio-. ?Que es lo mas seductor que has oido en tu vida?
Andrew levanto la cabeza y la miro directamente a los ojos.
– Tu voz. Pidiendome que te haga el amor.
El calor colmo las mejillas de Catherine.
– Nunca antes habia pronunciado esas palabras.
– Una entre tus innumerables formas de seducirme, Catherine. Ya sabes cuanto me gusta ser el primero.
– En ese caso sera mejor que te prepares, porque tengo la sensacion de que esta noche voy a experimentar muchas cosas por primera vez.
– Tambien yo.
Los ojos de Catherine se dilataron ligeramente.
– ?Te refieres a que nunca has…?
– No, no estoy diciendo que nunca he estado con una mujer, aunque hace… un tiempo. Pero nunca he estado con ninguna mujer a la que deseara tanto, ni con ninguna a la que deseara satisfacer de este modo. Ni tampoco con ninguna que me complaciera tanto.
Catherine trago saliva, segura de que sus manos agarradas a los hombros de Andrew eran lo unico que le impedian deslizarse al suelo y quedar hecha un tembloroso amasijo.
– Espero complacerte, Andrew. Lo deseo, aunque…
El la hizo callar poniendole los dedos en los labios.
– Lo haras, Catherine. No lo dudes ni por un segundo.
Su expresion dejaba bien claro que estaba convencido de ello, aunque de pronto la asalto una chispa de inseguridad y de duda en si misma y, antes de poder contenerse, dio voz a la dolorosa verdad.
– Me temo que no puedo evitarlo. Mi marido me encontraba… menos que atractiva. Nunca me toco despues del nacimiento de Spencer. A pesar de haber estado casada durante diez anos y de haber tenido un hijo, me temo que soy lamentablemente inexperta. -Su mirada busco los ojos de Andrew-. ?Como puedes estar tan seguro de que te complacere?
– Como te he dicho, hay cosas que simplemente se, Catherine. Tu y yo vamos a hacer el amor maravillosamente juntos. En cuanto a tu inexperiencia… -Dio un paso atras y abrio los brazos-. Practica todo lo que quieras. Estoy a tu disposicion.
El corazon de Catherine le golpeo en el pecho al oir la invitacion de voz ronca, tan prenada de posibilidades sexuales.
– No seas timida -dijo Andrew con suavidad-. Ni vergonzosa. Estamos solos tu y yo, Catherine. La unica persona que hay en esta habitacion ademas de ti es un hombre que no desea nada mas que complacer todos tus deseos y hacerte feliz. Dime como hacerlo. Dime lo que quieres.
A la mente de Catherine asomaron las palabras de la
– Haces que desee tantas cosas que no estoy segura de por donde empezar.
– ?Por que no empiezas por quitarme la chaqueta?
Catherine le vio sacudirse la tela azul marino de los hombros y de pronto supo exactamente por donde empezar. Dando un paso adelante, le cogio del puno.
– Quiero hacerlo.
Andrew se quedo inmovil, observandola, y por primera vez en su vida, Catherine le quito una prenda de ropa a un hombre. El simple hecho de deslizar despacio la tela por sus brazos la embriago. Cuando termino, se quedo con la prenda, que todavia conservaba el calor del cuerpo de Andrew, contra su pecho. Sus parpados se cerraron y agacho la cabeza para aspirar su olor.
– Hueles deliciosamente -murmuro con un suspiro-. A sandalo mezclado con algo mas que no alcanzo a distinguir. Pero es un olor limpio y masculino que no he olido en nadie mas.
Andrew se quedo totalmente inmovil, hechizado por sus palabras y por la vision de Catherine acunando su chaqueta contra su cuerpo. Dios sabia que nunca habia sido mas sincero que cuando le habia dicho que lo unico que deseaba era complacerla, aunque no tenia la menor posibilidad de sobrevivir al resto de la noche si Catherine le derretia las rodillas simplemente sosteniendo entre las manos su condenada chaqueta.
La curiosa mirada de ella volvio a descender por su cuerpo y Andrew tuvo que cerrar las manos con fuerza para evitar tocarla.
– Te preocupa tu capacidad de complacerme -dijo el con voz tensa-, y sin embargo eres capaz de seducirme con una simple mirada.
La mirada de Catherine ascendio bruscamente al encuentro de la suya y Andrew leyo claramente el destello de seguridad que le ilumino los ojos. Tras colocar con sumo cuidado la chaqueta en el suelo junto a ella, Catherine acaricio con las yemas de los dedos el relajado nudo de su corbata.
– Quiero desnudarte -susurro.
Andrew trago saliva e intento una pequena sonrisa, pero no estuvo en absoluto seguro de haber logrado esbozarla.
– Soy todo tuyo.
Rindiendose a la abrumadora necesidad de tocarla, le paso la yema del dedo por la mejilla.
– No te preocupes. Yo te ayudare.
Catherine se aplico a deshacerle el nudo de la corbata y Andrew permanecio presa de una agonia de deseo, guerreando entre la necesidad de su cuerpo que le apremiaba a arrancarse la ropa mutuamente y hacerle el amor con furia y de inmediato y seguir observandola, sintiendo el asombroso milagro de ver como Catherine le quitaba la ropa. La radiante confianza y perplejidad que irradiaban sus ojos mientras terminaba de quitarle la corbata para luego desabrocharle despacio la camisa. Cuando llego a su cintura, Andrew tiro de la camisa para liberarla del confinamiento de sus pantalones y luego contuvo el aliento.
Catherine separo poco a poco el lino y poso sus manos sobre su pecho. El calor clavo en el sus flechas y apenas pudo tomar aliento. Una expresion de jubilo absolutamente femenino se dibujo en los rasgos de Catherine, quien despacio fue deslizando sus manos hacia su cintura. Andrew deseaba tocarla, pero sus ojos se cerraron por voluntad propia y un grunido de placer escapo de sus entranas al tiempo que memorizaba la intensa sensacion de sentir como ella le tocaba.
– ?Te gusta? -susurro Catherine mientras las yemas de sus dedos le rozaban los pezones.
– Dios, si.
Siguio deslizando las manos por el abdomen y Andrew sintio contraerse sus musculos.
– ?Tambien te gusta esto?
– Si. -La palabra fue un tosco chirrido. Se obligo a abrir los ojos para mirarla al tiempo que las manos de Catherine se tornaban mas atrevidas con cada caricia sobre su piel. Alli donde ella le tocaba, Andrew sentia como si le abrasara. El deseo rugia en su interior y su ereccion cabeceaba en el interior de sus cenidos pantalones. Tras ascender de nuevo por su pecho con las manos, Catherine le quito la camisa por los hombros y se la paso luego por los brazos. El libero sus manos y dejo caer la prenda al suelo.
Catherine le paso las manos por los hombros desnudos y por la espalda, y Andrew rechino los dientes de placer.
– Eres muy fuerte -dijo ella, acariciandole el pecho con su calido aliento.
Le recorrio un escalofrio. Se sentia cualquier cosa menos fuerte. Le temblaban las entranas y sus rodillas habian… desaparecido.
