modo que tienes de entornar los parpados cuando estas excitada.

Riley contuvo el aliento. La camaraderia bromista de los ultimos minutos se desvanecio y fue sustituida por una tension y un calor que podia sentir a traves de, la linea telefonica. Era la segunda vez que la sorprendia y tomo la firme decision de volver al camino seguro, aunque el no se lo permitio.

– ?Que llevas puesto? -inquirio.

Oh, no. No pensaba ir por alli.

– Mi camiseta mas vieja de los Braves, unos pantalones de chandal muy gastados, con un agujero en la rodilla derecha, y mis zapatillas de franela amarillas favoritas, que, por desgracia, ya no son muy amarillas y estan desgastadas.

El rio.

– ?Donde estabas cuando enviaron por correo los catalogos de Victoria's Secret? Tu respuesta debia haberme ofrecido una imagen sexy. Dios, eres mala en este juego.

– Ah, pero crei que habias dicho que no te gustaban los juegos.

– Hay algunos que si me gustan. Uno de ellos es que tu me digas que llevas puesto algo que deje volar la fantasia.

– Bueno, esta no es tu noche afortunada, a menos que un chandal viejo te excite. Entonces, ?que llevas tu?

– Un chandal viejo.

Riley rio.

– Y una sudadera vieja con las mangas cortadas, y apuesto a que un par de calcetines deportivos con un agujero en el talon.

– Eh, ?que tienes… una camara web?

«Ojala», penso. Un vistazo a Jackson con su atuendo casero y viejo sonaba… estupendo.

– No. Solo se como os gusta vestiros a los chicos en cuanto os quitais el traje y la corbata. Bueno, ?alguna noticia de la fusion con Elite… o no puedes hablar de ello?

– Aun no hay noticias. Solo un monton de reuniones. Restaurantes caros, asi que prepara tu frugal naturaleza para los informes de gastos que vas a recibir pronto. Marcus vuela manana a Nueva York, asi que habra mas reuniones y mas restaurantes.

– Vere si puedo arreglar un prestamo bancario.

– Buena idea. Tambien se habla de otro proyecto importante inminente. Resumiendo, mas que suficiente para mantenerme ocupado. Bueno, ?tienes algun plan estimulante para el fin de semana?

– Si consideras estimulante ayudar a Tara a guardar cajas, entonces me espera un fin de semana estupendo.

– ?Cuando se muda?

– El fin de semana siguiente. Por primera vez en cinco anos, tendre mi apartamento solo para mi -suspiro-. Eso suena… liberador. ?Que me dices tu… algun plan importante?

– Una fiesta el sabado para celebrar el treinta y cinco aniversario de boda de mis padres.

Riley sonrio.

– Es magnifico. Un logro asombroso.

– Segun mis padres, el secreto para el exito de un matrimonio radica en casarse con la persona adecuada.

Ella experimento una sacudida de nostalgia.

– Mis padres tenian una filosofia similar… no puedes ganar si no eliges al companero adecuado.

Sono un bip suave y el dijo:

– Es mi llamada en espera. ?Puedes aguardar un segundo?

– Claro.

Unos segundos mas tarde volvio a la linea.

– Es mi hermana Shelley. Hay algunos problemas con la organizacion de la fiesta de aniversario. Esta embarazada, su marido fuera de la ciudad y ella va a empezar a tirarse de los pelos. Lo siento, pero he de ir a establecer un control de danos.

– No hay problema. Buena suerte.

– Gracias. Buenas noches.

Con el ceno fruncido, recogio la pizza y dio un mordisco, notando que, aunque su cena estaba templada, ella tenia un calor poco habitual. Y una desazon perturbadora. Y todo por el. Su voz sexy. Su risa sexy. Sus alusiones sexys de la noche que habian pasado juntos.

Noche que su cuerpo anhelaba repetir.

Pero no se podian olvidar los mil quinientos kilometros que los separaban. Habian compartido una noche y eso era todo. Algo consumado y acabado. Necesitaba olvidar y seguir adelante. Queria olvidar y seguir adelante.

Y aunque no pudiera olvidarlo en ese momento, terminaria por hacerlo. Y mientras tanto, se concentraria en continuar con su vida. Despues de que Tara se marchara y su casa volviera a ser suya, iba a dar una fiesta. Iba a recuperar la diversion de soltera que habia disfrutado antes de que su hermana se fuera a vivir con ella. Saldria. Viviria la noche. Conoceria a un monton de hombres interesantes… con quienes compartiera intereses en comun y que no requirieran una visita al aeropuerto, para salir.

Si, ese era el plan. En alguna parte de su cerebro, oyo la voz de Gloria aconsejandole que trazara un plan B, pero, con gran esfuerzo logro no prestarle atencion.

Capitulo 8

Una semana despues de su primera conversacion telefonica, una semana despues de que los Mets machacaran a los Braves once a tres, Jackson apago el despertador que le informaba de que era hora de sacar el trasero de la cama para prepararse para el trabajo.

Durante las ultimas seis mananas, habia empezado el dia enviandole un correo electronico a Riley a su direccion personal con un chiste sobre contables. Ella habia respondido en cada ocasion con uno sobre marketing. Tambien la habia llamado dos veces a casa… en las unicas noches en que habia llegado del trabajo a una hora razonable. Cada vez habian estado charlando mas de una hora, sobre sus vidas, sus familias, sus infancias, viajes y experiencias.

Habia descubierto que le encantaba cocinar, que odiaba hacer la colada, que queria un perro, pero planeaba esperar hasta, tener una casa con patio, que le encantaba la playa y que jamas habia probado esquiar. Despues de que el le revelara que era un pesimo cocinero, que no le importaba hacer la colada, que de pequeno jamas habia tenido perro porque su madre era alergica, que le encantaba la playa y que iba a esquiar todos los inviernos, los dos rieron.

– Al menos a los dos nos gusta la playa -habia dicho el.

Aunque no tenian mucho en comun en las cosas cotidianas, Jackson empezaba a percibir que podrian coincidir en temas mas profundos. Ya estaba claro que la familia era importante para los dos, Y era posible que compartieran puntos de vista similares en otros temas importantes. Pero una cosa era segura… eran muy compatibles sexualmente.

Suspiro y junto las manos detras de la cabeza. La cuestion era que pensaba hacer. Si el traslado a Atlanta se llevaba a cabo, esa pregunta no plantearia dificultades. Pero existia la posibilidad de que la fusion no fructificara. Y aunque saliera, el traslado podia llegar a complicarse por la entrevista de trabajo que tenia, programada para esa tarde, para el puesto de ejecutivo en Winthrop Hoteles en la oficina central en Nueva York. El tipo de puesto que llevaba tiempo queriendo conseguir. El presidente de Winthrop lo habia llamado el dia anterior para solicitarle una reunion, y, por supuesto, habia aprovechado la oportunidad. Habia pensado en contarselo a Riley, pero en el acto lo habia descartado. No tenia sentido plantear algo que quiza no llegara a ninguna parte. Si prosperaba, ya se lo contaria.

Y hablando de Riley, se pregunto si tendria algun correo de ella.

La pregunta basto para sacarlo de la cama y dirigirse a la cocina, donde encendio el ordenador portatil, situado en un rincon de la encimera. Mientras esperaba, saco su taza favorita, que reproducia una brillante pelota

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