amarilla de tenis, y se sirvio una taza de cafe mientras realizaba el ritual silencioso de todas las mananas de agradecer al genio que habia inventado la cafetera programable. Despues de disfrutar del primer sorbo, metio una rebanada de pan en la tostadora, luego se apoyo en un taburete y activo el correo.
El corazon se le acelero un poco al ver el nombre de Riley en la bandeja de entrada. Lo abrio de inmediato.
?Cuantos ejecutivos de marketing hacen falta para cambiar una bombilla?
Uno para cambiar la bombilla y cuarenta y nueve para decir: «?Yo podria haberlo hecho!»
Espero que tengas un buen dia. A proposito, para un tipo que dice que los contables somos aburridos, tu direccion de correo electronico [email protected] es bastante poco imaginativa. De todos modos, ?que representa la P intermedia?
Jackson sonrio y en el acto tecleo una respuesta:
?Cuantos contables hacen falta para cambiar una bombilla?
Dos. Uno para cambiarla y uno para comprobar que se hizo con el presupuesto asignado.
Espero que tu tambien tengas un buen dia. A proposito, solo piensas que mi direccion es aburrida porque no te acuerdas que representa la P. Ya te dije que mi segundo nombre era Problemas…
Lo envio y, con una sonrisa recogio la taza y fue al cuarto de bano a darse una ducha. En un abrir y cerrar de ojos habia tomado la decision de que volverian a verse. Necesitaba saber, tenia que saber, si aquella magia inicial que habian compartido se podria repetir.
Desde luego que iban a encontrarse otra vez. Ya se encargaria de que asi fuera, Y si la reunion de esa manana con Paul Stanfield y varios otros ejecutivos de Prestige para tratar el nuevo proyecto iba tan bien como pensaba que iria, Riley y el se verian muy pronto.
?La llamaria esa noche?
La pregunta reverbero en la mente de Riley por enesima vez ese dia mientras trataba de equilibrar el bolso, el portatil y dos bolsas de la compra al tiempo que abria la puerta de su apartamento. En cuanto entro, cerro con la cadera, luego sorteo la pista de obstaculos que formaban las cajas de Tara en direccion a la cocina, donde dejo todo sobre la encimera azul oceano. Contra la cafetera habia una nota manuscrita de su hermana que le informaba de que unas companeras de la universidad le iban a dar una fiesta de despedida en el apartamento de una de ellas y, como no queria conducir tarde, pensaba quedarse a dormir alli.
Desvio la vista al telefono; la luz fija del contestador indicaba que nadie habia llamado.
?Llamaria esa noche?
?Que le importaba si llamaba? De hecho, preferia que no lo hiciera. Planeaba disfrutar de su solitaria velada, con la paz que le proporcionaria la ausencia de Tara. Se prepararia una deliciosa pasta primavera para cenar, se daria un largo bano de espuma y luego se acurrucaria para leer la revista de deportes que habia comprado en el supermercado.
Pero primero tenia que comprobar el correo electronico.
Uno era de Gloria, que esa semana habia estado en Dallas para asistir a una conferencia, y los otros dos eran de Jackson. Por una cuestion de orgullo, primero abrio el de Gloria. La nota escueta de su amiga simplemente ponia: La conferencia ha sido estupenda. Comamos juntas manana.
Respiro hondo y abrio el primer correo de Jackson. Sin dejar de reir por el chiste de los contables y la bombilla y su recordatorio de que su segundo nombre era Problemas, abrio la segunda nota.
Como recientemente se me hizo notar la naturaleza «aburrida» de mi direccion de correo electronico, te escribo para comunicarte que fue una eleccion inexacta de palabra, aseveracion que cuando quieras puedo demostrarte.
Riley enarco las cejas y la anticipacion le provoco un nudo en el estomago. ?Demostrar? Mmmm. Eso sonaba interesante. ?Que tendria en mente? Decidio que pensaria en las posibilidades mientras preparaba, la cena. Despues de ponerse un top color turquesa y unos shorts vaqueros, fue a la cocina y al rato el aire se lleno con el aroma delicioso de las verduras salteadas. Y en todo momento se pregunto que planeaba Jackson para demostrar que no era aburrido. Ella ya lo sabia, pero si el necesitaba demostrarlo, que asi lo hiciera.
Mientras disfrutaba de la pasta, su mente invoco posibles escenarios. ?Le enviaria mas flores? ?Mas donuts? ?Correos electronicos sexys? ?La llamaria mas a menudo?
En ese momento sono el telefono y la sorpresa hizo que el corazon le latiera deprisa en el pecho. Alzo el auricular.
– ?Hola?
– Riley, soy Jackson. ?Estas bien?
El hecho de que fuera el no hizo nada para calmarle el corazon desbocado.
– Estoy bien.
– Suenas… sin aliento.
– Y tu como si estuvieras en un tunel.
– Es por la cobertura del movil. ?Te llamo en mal momento?
– No. Acabo de terminar de cenar -con el corazon mas sereno, se dirigio -al sofa y se dejo caer en el.
– ?Tienes, algun plan para esta noche?
– De hecho, si lo tengo.
– Oh -guardo silencio un momento, luego pregunto-: ?Una cita?
– Si. Una cita caliente. En mi banera, con el ultimo numero de la revista
– Ah. Una cita a solas -comento aliviado.
Ella no pudo evitar sentir una satisfaccion femenina al saber que a el le agradaba que la cita no fuera con un hombre.
– Si -corroboro-. Cuando se trata de Sports Weekly, no comparto nada.
– Carino, si te viera en la banera con esa revista, no necesitarias preocuparte de compartirla, porque leer es lo ultimo que pasaria por tu cabeza, y yo haria todo lo que estuviera a mi alcance para cerciorarme de que tambien fuera lo ultimo en lo que pensaras.
Si estuviera con ella en la banera, no tendria que hacer mucho para que olvidara la lectura. Solo pensar en ello le endurecio los pezones.
– Como estas a mil quinientos kilometros de distancia, supongo que no tenemos que preocuparnos de eso.
– Con respecto a esos mil quinientos kilometros… esta manana tuve una reunion con Paul Stanfield acerca de un posible proyecto nuevo de construccion para Prestige en tu bonita ciudad. Es posible que tenga que hacer otro viaje de negocios a Atlanta.
«Hurra», gritaron sus hormonas y su corazon.
– ?Oh? ?Cuando?
– Pronto. Asi que… si fuera a Atlanta, ?me invitarias a tu casa?
– Depende. ?Traerias donuts?
– Desde luego.
– Entonces, me lo pensaria.
El rio.
– Tambien aportaria un beso lento, profundo y humedo.
Una marejada de deseo la anego y recordo con intensidad lo buenos que eran esos besos. Lo habria aceptado sin la bonificacion anadida de los donuts, pero no era necesario decirselo.
– Bueeeno -comenzo, como si la cuestion requiriera reflexion-. Creo que, en ese caso, te invitaria -en ese momento sono el timbre-. ?Puedes aguardar un segundo? Alguien llama a la puerta.
– Claro.
Fue a la entrada y abrio. Y se quedo boquiabierta.
Jackson se hallaba banado por la luz dorada de las luces exteriores que iluminaban la propiedad; tenia el telefono movil pegado al oido. Lucia un traje oscuro, una camisa blanca con el cuello desabrochado, una corbata roja de seda aflojada. Alto, fuerte, masculino… en conjunto; delicioso. A su lado habia una maleta pequena con ruedas. En la otra mano, sostenia una bolsa de confiteria.
Sonrio, y hablo al telefono:
