LOZANA.- Senor, merced me hara que, cuando venga ese senor, me lo envie a mi casa y alli vera el mozo si le agradare, que es un valiente mancebo, y es estado toda su vida rufian, que aqui ha traido dos mujeres, una de Ecija y otra de Niebla; ya las ha puesto a ganar.
OTRO.- ?Donde, senora? ?En vuestra casa?
LOZANA.- Senor, no, mas ahi junto.
EL SENOR DE LA CASA (dice:) ?Quien es esta mujer?, ?que busca?
ESCUDERO.- Monsenor, no se quien es; ya se lo queria demandar.
MONSENOR.- Etatem habet?
LOZANA.- Monsenor, soy buena hidalga y llamome la Lozana.
MONSENOR.- Sea norabuena. ?Sois de nuestra tierra?
LOZANA.- Monsenor, si.
SENOR.- ?Que os place de esta casa?
LOZANA.- Monsenor, el patron de ella.
MONSENOR.- Que se os de, y mas, si mas mandarais.
LOZANA.- Beso las manos de vuestra senoria reverendisima; quiero que me tenga por suya.
MONSENOR.- De buena gana; toma, y venidnos a ver.
LOZANA.- Monsenor, yo se hacer butifarros a la genovesa, gatafurias y albondigas, y capirotada y salmorejo.
SENOR.- Anda, hacedlo, y traednoslo vos misma manana para comer. ?Cuanto tiempo ha que yo no senti decir salmorejo! Dejala entrar manana cuando venga, y ve tu alla, que sabras comprarle lo necesario, y mira si ha menester cualque cosa, comprasela. ?Oh, que desenvuelta mujer!
DESPENSERO.- Senora, si quereis cualque cosa, decimelo, que soy el despensero.
LOZANA.- Senor, solamente carbon, y sera mas sabroso.
DESPENSERO.- Pues, ?donde morais?, y os enviare dos cargas por la manana.
LOZANA.- Senor, al burgo donde moraba la de los Rios, si la conociste.
DESPENSERO.- Senora, si; espera un poco y tal sereis vos como ella. Mas sobre mi que no compreis vos casa, como ella, de solamente quitar cejas y componer novias. Fue muy querida de romanas. Esta fue la que hacia la esponja llena de sangre de pichon para los virgos. Esto tenia, que no era interesal, y mas ganaba por aquello… Y fue ella en mejor tiempo que no esta sinsonaderas, que fue tiempo de Alejandro VI, cuando Roma triunfaba, que habia mas putas que frailes en Venecia, y filosofos en Grecia, y medicos en Florencia, cirugicos en Francia, y maravedis en Espana, ni estufas en Alemania, ni tiranos en Italia, ni soldados en Campana. Y vos, siempre mozo, ?no la conociste? Pues cualque cosa os costaria, y esta Lozana nos ha olido que ella os enfrenara. ?A mi fidamani, miradla, que alli se esta con aquel puto viejo rapaz!
VALIJERO.- ?Si la conozco!, me dice el borracho del despensero. Yo fui el que dormi con ella la primera noche que puso casa, y le pague la casa por tres meses. ?Por vida de monsenor mio, que jurare que no vi jamas mejores carnes de mujer! Y las preguntas que me hizo aquella noche me hicieron desvalijar todos los generos de putas que en esta tierra habia, y ahora creo que ella lo sabe mejor por su experiencia.
BADAJO.- Esta «no hace jamas colada sin sol».
Mamotreto XXIX
Como torna su criado; que venga presto, que la esperan una hija puta y su madre vieja
LOZANA.- ?A que tornais, malurde? ?Hay cosa nueva?
RAMPIN.- Acaba, veni, que es venida aquella madre.
LOZANA.- Calla, calla, que ya os entiendo. ?Vacia vendra, segun Dios la hizo?
RAMPIN.- No, ya me entendeis, y bueno.
LOZANA.- ?Uno solo?
RAMPIN.- Tres y otras dos cosas.
LOZANA.- ?Que, por mi vida?
RAMPIN.- Ya lo vereis, camina, que yo quiero ir por lo que dejo tras la puerta de su casa, y veis aqui su llave.
SENES, PAJE.- ?Senora Lozana, aca, aca; mira aca arriba!
LOZANA.- Ya, senor, os veo, mas poco provecho me viene de vuestra vista, y estoy enojada porque me contrahiciste en la comedia de carnaval.
SENES.- Senora Lozana, no me culpeis, porque, como vi vuestra saya y vuestro tocado, pense que vos lo habiais prestado.
LOZANA.- Yo lo preste, mas no sabia para que. Aosadas, que si lo supiera, que no me enganaran. Pero de vos me quejo porque no me avisaste.
SENES.- ?Como decis eso? A mi me dijeron que vos estuviste alli.
LOZANA.- Si estuve, mas dijeronme que me llamaba monsenor vuestro.
SENES.- ?No viste que contrahicieron alli a muchos? Y ninguna cosa fue tan placentera como vos a la celosia, reputando al otro de potroso, que si lo hiciera otra, quiza no mirara asi por vuestra honra como yo. Por eso le suplico me perdone, y sirvase de estas mangas de velludo que mi padre me mando de Sena.
LOZANA.- Yo os perdono porque se que no sois malicioso. Veni manana a mi casa, que ha de venir a comer conmigo una persona que os placera.
OTRO PAJE.- Soy caballo ligero de vuestra merced.
LOZANA.- ?Ay, cara de putilla sevillana, me encomiendo, que voy de prisa!
HIJA.- ?Tiro la cuerda? Espera, que ni hay cuerda ni cordel.
LOZANA.- Pues veni abajo.
HIJA.- Ya va mi senora madre.
GRANADINA.- Vos seais la bien venida.
LOZANA.- Y vos la bien hallada, aunque vengo enojada con vos.
MADRE.- ?Y por que conmigo, sabiendo vos que os quiero bien, y no vendria yo con mis necesidades y con mis secretos a vos si os quisiese mal?
LOZANA.- ?Como, vos sois mi amiga y mi corazon, y me venis cargada a casa, sabiendo que haria por vos y por vuestra hija otra cosa que estas apretaduras, y tengo yo para vuestro servicio un par de ducados?
GRANADINA.- Senora Lozana, mira que con las amigas habeis de ganar, que estais prenada y todo sera menester, y cuanto mas, que a mi hija no le cuesta sino demandarlo, y tal vuelta se entra ella misma en la guardarropa de monsenor, y toma lo que quiere y envia a casa que, como dicen, «mas tira cono que soga». Estos dos son agua de angeles, y este es azahar, y este cofin son datiles, y esta toda es llena de conficion, todo venido de Valencia, que se lo envia la madre de monsenor. Y mira, senora Lozana, a mi me ocurre otro lance que para con vos se puede decir.
LOZANA.- ?Que, senora?
GRANADINA.- Un senor no me deja a sol ni a sombra, y me lo paga bien, y me da otro que mi hija no me dara, y no se cuando tendre necesidad. Mira, ?que me aconsejais?
LOZANA.- Lo que os aconseje siempre, que si vos me creyerais, mas ha de un ano que habiais de comenzar, que en Roma todo pasa sin cargo de conciencia. Y mira que os perdisteis en no querer mas que no os dara ese otro, y era peloso y hermoso como la plata, y no queria sino viudas honradas como vos.
GRANADINA.- Senora Lozana, mira, «como se dice lo uno, se diga todo», y os dire por que no lo hice: que bien estaba yo martela por el, mas porque se echo con mi hija, no quise pecar dos
