veces.
LOZANA.- No seriais vos la primera que eso hace en Roma sin temor. ?Tantos ducados tuvieseis! Eso bien lo sabia yo, mas por eso no deje de rogaroslo, porque veia que era vuestro bien, y si lo veo, le tengo de decir que me hable. Por eso es bueno tener vos una amiga cordial que se duele de vos, que perdeis lo mejor de vuestra vida. ?Que, pensais que estais en Granada, donde se hace por amor? Senora, aqui a peso de dineros, daca y toma, y como dicen, «el molino andando gana», que «guayas tiene quien no puede». ?Que hace vuestra hija? ?Pusose aquello que le di?
GRANADINA.- Senora, si, y dice que mucho le aprovecho, que le dijo monsenor: «?que conico tan bonico!»
LOZANA.- Pues tenga ella advertencia que, cuando monsenor se lo quiera meter, le haga estentar un poco primero.
GRANADINA.- Si hara, que ya yo la avise, aunque poco se de eso, que a tiento se lo dije.
LOZANA.- Todas sabemos poco, mas «a la necesidad no hay ley». Y mira que no coma vuestra hija menestra de cebolla, que abre mucho, y cuando se toca, tire la una pierna y encoja la otra.
Mamotreto XXX
Como viene su criado, y con el un su amigo, y ven salir las otras de casa
ULIJES.- ?Quien son aquellas que salen de casa de la Lozana?
RAMPIN.- No se. Os decia yo que caminasemos, y vos de mucha reputacion.
ULIJES.- Pues no quiero ir alla, pues no hay nadie.
RAMPIN.- Anda, veni, que os estareis jugando con madona.
AMIGO.- Os digo que no quiero, que bien sabe ella, si pierde, no pagar, y si gana, hacer pagar, que ya me lo han dicho mas de cuatro que solian venir alli; y siempre quiere porqueta y berenjenas, que un julio le di el otro dia para ellas, y nunca me convido a la pimentada que me dijo. Todo su hecho es palabras y hamamujerias. Anda, poneos del lodo vos y ella, que su casa es regagero de putas, y no para mi. ?Pese a tal con el judio, mira como me enganaba! No se cure, que a ella tengo de hacer que le pujen la casa; y a el, porque es censal de necios, le tengo de dar un dia de zapatazos. Esta ha sido la causa que se echase mi amiga con dos hermanos. Es turca, y no hay mas que pedir. Pues venga a monsenor con sus morcillas o botifarros, que no quiero que su senoria coma nada de su mano. ?Compadre me queria hacer? ?Pese a tal con la puta sin sonaderas!
COMPANERO VALERIAN.- ?Que haceis, caballero, aqui solo? ?Hay caza o posta, o sois de guardia hoy de la senora Lozana?
ULIJES.- Senor, antes estoy muy enojado con su senoranza.
COMPANERO.- Eso quiero oir, que martelo teneis, o mucha razon.
ULIJES.- Antes mucha razon, que se yo castigar putas lo mejor del mundo.
VALERIAN.- Sois hidalgo y estais enojado y «el tiempo halla las cosas», y ella esta en Roma y se domara. ?Sabeis como se da la definicion a esto que dicen: «Roma, la que los locos doma»? Y a las veces las locas. Si mirais en ello, a ellos doman ellas, y a ellas doma la carreta. Asi que vamos por aqui, veamos que hace, que yo tambien ando tras ella por mis pecados, que cada dia me promete y jamas me atiende.
ULIJES.- Mira, si vamos alla, voto a Dios que tenemos de pagar la cena, segun Dios la hizo. Mas no me curo por serviros, que guay de quien pone sus pleitos en manos de tales procuradores como ella.
VALERIAN.- Mira que manana ira a informar; por eso solicitemosla hoy. Tif, taf. Senora Lozana, mandanos abrir.
LOZANA.- ?Anda!, ?quien es?, que me parece que es loco o privado. Familiares son; tira esa cuerda.
VALERIAN.- ?Que se hace, senora?
LOZANA.- Senores, cerner y amasar y ordenar de pellejar.
ULIJES.- Eso de pellejar, que me place: pellejedes, pellejon, pellejame este coson.
LOZANA.- Vivas y adivas, siempre coplica.
VALERIAN.- Senora, sali aca fuera; a teneros palacio venimos.
LOZANA.- Soy contenta, si quereis jugar dos a dos.
VALERIAN.- Sea asi; mas vuestro criado se pase alla y yo aqui, y cada uno ponga.
LOZANA.- Yo pondre mi papo.
VALERIAN.- ?Cual, senora?
LOZANA.- Todos dos, que hambre tengo.
VALERIAN.- Pues yo pondre por vuestra merced.
LOZANA.- Yo me pondre por vos a peligro donde vos sabeis.
VALERIAN.- Senora, «eso fuese y manana Pascua». Pues pon tu.
RAMPIN.- Soy contento. Prestame vos, companero.
ULIJES.- ?Voto a Dios que no me tomeis por ahi, que no quiero prestar a nadie nada!
LOZANA.- Por mi vida que le prestes, que yo te los pagare en la Garza Montesina.
ULIJES.- Dos julios le dare, que no tengo mas.
LOZANA.- Hora juga, que nosotros somos dos y vosotros veinticuatro, como jurados de Jaen.
Mamotreto XXXI
Como la Lozana sono que su criado caia en el rio, y otro dia lo llevaron en prision
LOZANA.- Ahora me libre Dios del diablo con este sonar que yo tengo, y si supiese con que quitarmelo, me lo quitaria. Querria saber cualque encantamiento para que no me viniesen estos sobresaltos, que querria haber dado cuanto tengo por no haber sonado lo que sone esta noche. El remedio seria que no durmiese descubierta ni sobre el lado izquierdo, y dicen que cuando esta el estomago vacio, que entonces el hombre suena, y si asi es, lo que yo sone no sera verdad. Mas muchas veces he yo sonado, y siempre me ha salido verdad, y por eso estoy en sospecha que no sea como la otra vez que sone que se me caian los dientes y movi otro dia. Y vos, cuando os metisteis debajo de mi, que sonabais que vuestros enemigos os querian matar, ?no viste lo que me vino a mi aquel dia? Que me querian saltear los porquerones de Torre Sabela, cuando lo del tributo, que la senora Apuleya, por reir ella y verme bravear, lo hizo. Esto que sone, no querria que fuese verdad. Mira no vais en todo hoy al rio, no se me ensuelva el sueno.
RAMPIN.- Yo sonaba que venia uno, y que me daba de zapatazos, y yo determinaba de matarlo, y desperte.
LOZANA.- Mira, por eso solo metere vuestra espada donde no la halleis, que no quiero que me amancilleis. Si solamente vos tuvieseis tiento e hirieseis a uno o a dos, no se me daria nada, que dineros y favor no faltarian, mas, como comenzais, pensais que estais en la rota de Ravena; y por el sacrosanto saco de Florencia, que si no os enmendais de tanta bravura, ?como hago yo por no besar las manos a ruines? Que mas quiero que me hayan menester ellos a mi que no yo a ellos. Quiero vivir de mi sudor, y no me empache jamas con casadas ni con virgos, ni quise vender mozas ni llevar mensaje a quien no supiese yo cierto que era puta, ni me soy metida entre hombres casados, para que sus mujeres me hagan desplacer, sino de mi oficio me quiero vivir. Mira, cuando vine en Roma, de todos los modos de vivir que habia me quise informar, y no supe lo que se ahora, que si como me entrometi entre cortesanas, me entrometiera con romanas, «mejor gallo me cantara que no me canta», como hizo la de los Rios, que fue aqui en Roma peor que Celestina, y andaba a la
