TRINCHANTE.- Senora Lozana, ?que es eso? ?Alegre viene vuestra merced!
LOZANA.- Senor, veislo aqui, que cada dia es menester hacer paces con tres o con dos, que a todos quiere matar, y sabeme mal mudar mozos, que de otra manera no me curaria.
TRINCHANTE.- ?El bellaco Diego Mazorca, como sale gordo!
LOZANA.- Senor, la gabia lo hizo. Eran todos amigos mios, por eso se dice «el tuyo allegate a la pena mas no te despena». Entra y mira la casa, que con este senor quiero hablar largo, y tan largo que le quiero contar lo que paso anoche el embajador de Francia con una dama corsaria que esta manana, cuando se levantaba, le puso tres coronas en la mano, y ella no se contentaba, y el dijo: «?Como, senora? ?Sirvese al rey un mes por tres coronas, y vos no me servireis a mi una noche? ?Damelas aca!»
TRINCHANTE.- ?Voto a Dios que tuvo razon, que por mi ha pasado, que las putas no se quieren contentar con tres julios por una vez, como que no fuese plata! ?Pues, voto a Dios, que oro no lo tengo de dar sino a quien lo mereciere a ojos vistas! Poned mientes que esas tales vienen a cuatro torneses o a dos sueldos, o diez cuatrines, o tres maravedis. Senora, yo siento rumor en vuestra casa.
LOZANA.- ?Ay, amarga! ?Si vino alguien por los tejados y lo mata mi criado? ?Subid, senor!
TRINCHANTE.- ?Que cosa, que cosa? ?Subid, senora, que siento llamar, y no se donde!
LOZANA.- ?Ay de mi! Ahora subio mi criado; ?donde esta? ?Escucha! ?Donde estais? ?Adali, Fodoli!
TRINCHANTE.- ?Para el cuerpo de mi, que lo siento! Senora, mira alla dentro.
LOZANA.- Senor, ya he mirado y no esta en toda la camara, que aqui esta su espada.
TRINCHANTE.- Pues, ?voto a Dios que no se lo comio la Papa Resolla, que yo lo siento! ?Mira, cuerpo de Dios, esta en la privada y andamoslo a buscar! ?Sorbe, no te ahogues! Dad aca una cuerda. ?Estas en la mierda?
RAMPIN.- ?Tira, tira mas!
TRINCHANTE.- ?Asete, pese a tal contigo, que ahora saliste de prision y viniste a caer en la mierda!
RAMPIN.- ?Asi, bien! ?Que haceis? ?Tira, tira!
TRINCHANTE.- ?Tira tu como bellaco, tragatajadas! Veni aca, senora, ayudame a tirar este puerco.
RAMPIN.- ?Tira mas, que me desvaro! ?Tira bien, no solteis!
TRINCHANTE.- ?Va alla! ?Pese a tal con quien te pario, que no te lavaras en cuanta agua hay en Tiber! Dadle en que se envuelva el Conde de Carrion.
LOZANA.- ?Como caiste?
RAMPIN.- Por apartarme de una rata grande cai.
TRINCHANTE.- ?Senora, voto a Dios que esto vale mil ducados! Salir de prision y caer en la melcocha, por no morir malogrado a las unas de aquella leona.
LOZANA.- Senor, es desgraciado y torpe el malaventurado.
TRINCHANTE.- Yo me voy. Vayase a lavar al rio.
LOZANA.- Veni, senor, y toma un poco de letuario.
TRINCHANTE.- No puedo, que tengo que trinchar a mi amo.
LOZANA.- ?Buen olor llevais vos para trinchar! ?Vais oliendo a mierda perfecta! Trincha lo que vos quisierais. Por eso no dejo de ser vuestra.
TRINCHANTE.- Yo, de vuestra merced, y acuerdese.
LOZANA.- Soy contenta. ?Veisla? Esta a la celosia. Cara de rosa, yo quiero ir aqui a casa de una mi parroquiana; luego torno.
SALAMANQUINA.- Por mi vida, Lozana, que no paseis sin entrar, que os he menester.
LOZANA.- Senora, voy de prisa.
SALAMANQUINA.- Por vida de la Lozana, que vengais para tomar un consejo de vos.
LOZANA.- Si entro me estare aqui mas de quince dias, que no tengo casa.
SALAMANQUINA.- Mira, puta, que compre, y mas espero. Sientate, y estame de buena gana, que ya se que tu criado es salido, que no te costo nada, que el abad lo saco. Que el paso por aqui y me lo dijo, y le peso porque no estaba por otra cosa mas, para que vieras tu lo que hiciera.
LOZANA.- A vos lo agradezco, mas no queda por eso, que mas de diez ducados me cuesta la burla.
SALAMANQUINA.- Yo te los sacare manana cuando jugaren, al primer resto. ?Sus, comamos y triunfemos, que esto nos ganaremos! De cuanto trabajamos, ?que sera? «Ellos a joder y nosotras a comer», como soldados que estan alojados a discrecion. El despachar de las bulas lo pagara todo, o cualque minuta. Ya sabes, Lozana, como vienen los dos mil ducados de la abadia, los mil son mios y el resto poco a poco.
Mamotreto XXXIV
Como va buscando casa la Lozana
ESCUDERO.- ?Que buscais, senora Lozana? ?Hay en que pueda el hombre servir a vuestra merced? Mira por los vuestros, y servios de ellos.
LOZANA.- Senor, no busco a vos, ni os he menester, que teneis mala lengua vos y todos los de esa casa, que parece que os preciais en decir mal de cuantas pasan. Pensa que sois tenidos por maldicientes, que ya no se osa pasar por esta calle por vuestras malsinerias, que a todas quereis pasar por la maldita, reprochando cuanto llevan encima, y todos vosotros no sois para servir a una, sino a usanza de puteria, el dinero en la una mano y en la otra el tu me entiendes, y ojala fuese asi. Cada uno de vosotros piensa tener un duque en el cuerpo, y por eso no hay puta que os quiera servir ni oir. Pensa cuanta fatiga paso con ellas cuando quiero hacer que os sirvan, que mil veces soy estada por dar con la carga en tierra, y no oso por no venir en vuestras lenguas.
ESCUDERO.- Senora Lozana, ?tan cruel sois? ?Por dos o tres que dicen mal, nos meteis a todos vuestros servidores? Catad que la juventud no puede pasar sin vos, porque la pobreza la acompana, y es menester ayuda de vecinos.
LOZANA.- No digan mal, si quieren cono de balde.
ESCUDERO.- ?Senora, mira que se dice que a nadie hace injuria quien honestamente dice su razon! Dejemos esto. ?Donde se va, que goceis?
LOZANA.- A empenar estos anillos y estos corales, y buscar casa a mi proposito.
ESCUDERO.- ?Y por que quiere vuestra merced dejar su vecindad?
LOZANA.- Senor, «quien se muda, Dios lo ayuda».
ESCUDERO.- No se enmoheceran vuestras baratijas, ni vuestras palomas fetaran.
LOZANA.- No me curo, que no soy yo la primera. Las putas cada tres meses se mudan por parecer fruta nueva.
ESCUDERO.- Verdad es, mas las favoridas no se mudan.
LOZANA.- Pues yo no soy favorida, y quiero buscar favor.
ESCUDERO.- Senora Lozana, buscais lo que vos podeis dar. ?Quien puede favorecer al genero masculino ni al femenino mejor que vos? Y podeis tomar para vos la flor.
LOZANA.- Ya paso solia y vino tan buen tiempo que se dice «pesa y paga»: este es todo el favor que os haran todas las putas. Hallase que en ellas se expenden ciento mil ducados, y no lo tomeis en burla, que un banquero principal lo dio por cuenta a Su Santidad.
ESCUDERO.- Son prestameras holgadas, no es maravilla: para ellas litigamos
