todo el dia por reposar la noche. Son dineros de beneficio sin cura.
LOZANA.- Y aun pensiones remotadas entre putas.
ESCUDERO.- ?A que modo se les da tanto dinero, o para que?
LOZANA.- Yo os dire. En pensiones o alquiler de casas la una ha envidia a la otra, y dejan pagada aquella por cuatro o cinco meses, y todo lo pierden por mudar su fantasia, y en comer, y en mozos, y en vestir y calzar, y lena y otras provisiones, y en infantescas, que no hay cortesana, por baja que sea, que no tenga su infantesca. Y no pueden mantenerse asi, y todavia procuran de tenerla, buena o mala; y las siervas, como son o han sido putas, sacan por partido que quieren tener un amigo que cada noche venga a dormir con ellas y asi roban cuanto pueden.
ESCUDERO.- Senora, el ano de veintisiete ellas seran fantescas a sus criadas, y perdoname que os he detenido, porque no querria jamas carecer de vuestra vista. Mira que alli vi yo esta manana puesta una locanda, y es bonica casa, aparejada para que cuando pasen puedan entrar sin ser vistas vuestras feligresas.
LOZANA.- ?Calla, malsin! ?Queriais vos alli para que entrasen por contadero! ?Yo se lo que me cumple!
ESCUDERO.- ?Oh, que preciosa es este diablo! Yo queria despedir gratis, mas es taimada andaluza, y si quiere hacer por uno, vale mas estar en su gracia que en la del gran Soldan. ?Mira cual va su criado tras ella! ?Adios, zarpilla!
RAMPIN.- Me recomiendo, caballero… «el caballo no se comprara hogano». Piensan estos puercos revestidos de chamelotes, hidalgos de Cantalapiedra, villanos, atestados de paja cebadaza, que porque se alaben de grandes caramillos, por eso les han de dar de cabalgar las pobres mujeres. ?Voto a San Junco, que a estos yo los haria pagar mejor! Como dijo un loco en Porcuna: «este monte no es para asnos».
JULIO.- ?Que es eso, Rodrigo Roido? ?Hay negocios? ?Con quien las habeis?
RAMPIN.- No, con nadie, sino serviros. ?Habeis visto la Lozana?
JULIO.- Deci vuestra ama, no os avergonceis. Anda, que alli entro. Hacedla salir, que la espero, y deci que le quiero dar dineros, porque salga presto.
FALILLO.- ?Quien es?
RAMPIN.- Yo soy. ?Esta aca ella?
FALILLO.- ?Quien ella? ?Decid, duelos os vengan, vuestra ama la senora Lozana, y espera, cabron! Senora Lozana, vuestro criado llama.
LOZANA.- Abridlo, mi alma, que el no habra comido, y vereis cual lo paro.
FALILLO.- Sube, Abenamar.
LOZANA.- ?Que quereis? ?Por dinero venis? ?Pues tan blanco el ojo! Camina. ?No os di ayer tres julios? ?Ya los gastaste? ?Soy yo vuestra puta? ?Anda, tornaos a casa!
OROPESA.- Senora Lozana, llamadlo, que yo le dare dineros que expenda. Ven aca, Jacomina; va, saca diez julios y daselos, que coma, que su ama aqui se estara esta semana, y dale a comer, no se vaya. ?Ven aca, Rampin, va, come alli con aquellos mozos, duelos te vengan! Vosotros no llamareis a nadie por comer y reventar.
MOZOS.- Senora, venga, que el de casa es. Ven aca, come. Pues que viniste tarde, milagro fue quedar este bocado del jamon. Corta y come, y beberas.
RAMPIN.- Ya he comido. No quiero sino beber.
FALILLO.- ?Pues, cuerpo de tal contigo! ?En ayunas quieres beber, como bestia? Senora Lozana; mandadle que coma, que ha verguenza.
LOZANA.- Come presto un bocado y despacha el cuerpo de la salud.
FALILLO.- ?Que esperas? ?Come, pese a tal con quien te pario! ?Piensas que te tenemos de rogar? Ves ahi vino en esa taza de plata. ?Paso, paso! ?Que diablos has? ?Oh, pese a tal contigo! ?Y las tripas echas? ?Sal alla, que no es triaca! ?Ve de aqui, oh, cuerpo de Dios, con quien te bautizo, que no te ahogo por grande que fueras! ?Y no te podias apartar? ?Sino manteles y platos y tazas, todo lo alleno este vuestro criado, cara de repelon trasnochado!
LOZANA.- ?Que es esto de que reviesa? ?Algo vio sucio? Que el tiene el estomago liviano.
FALILLO.- ?Que es eso que echa? ?Son lombrices?
MOZOS.- Ahora, mi padre, son los bofes en sentir el tocino.
LOZANA.- Denle unas pasas para que se le quite el hipar, no se ahogue.
MOZOS.- ?Guay de el si comiera mas! Dios quiso que no fue sino un bocado.
OROPESA.- No sera nada.
LOZANA.- Senora, no querria que le quebrase en ciciones, porque su padre las tuvo siete anos, de una vez que lo gusto.
FALILLO.- ?Amarga de ti, Guadalajara! Senora Lozana, no es nada, no es nada, que lleva la cresta hinchada.
LOZANA.- Hijo mio, ?tocino comes? ?Guay de mi casa, no te me ahogues!
FALILLO.- ?Quemado sea el venerable tocino!
Mamotreto XXXV
Como, yendo a casa de otra cortesana, vino su criado, y lo hizo vestir entre sus conocidos
LOZANA.- Mira, Jacomina, no despiertes a la senora; dejala dormir, que el abad no la dejo dormir esta noche. Ya se fue a cancilleria por dineros; alla desollara cualque pobre por estar en gratia de tu ama. Yo me sali pasico, cierra la puerta y mira; si me demanda, di que fui a mi casa.
JACOMINA.- Si hare, mas acordaos de mi.
LOZANA.- ?De que?
JACOMINA.- Que me traigais aquello para quitar el pano de la cara.
LOZANA.- ?Y que piensas? ?Por dos julios te habian de dar los porcelletes, y limon, y agraz estilado, y otras cosas que van dentro? Hermana, es menester mas dineros si quieres que te traiga buena cosa.
JACOMINA.- Toma, veis ahi cinco julios, y no lo sepa mi senora, que mi vizcaino me dara mas si fueren menester.
LOZANA.- ?Por que no le dices tu a ese tu vizcaino que me hable, que yo te lo hare manso, que te dara mas? Y no le digas que me has dado nada, que yo hare que pague el el agua y la fatiga. Y a mi mozo quiero que le de una espada de dos manos liviana. Manana te lo traere, que para una romana lo tengo de hacer, que es muy morena, y me ha de dar uvas para colgar, y mas que sacare calla callando. Y tu, si quieres ser hermosa, no seas misera de lo que puedes ser larga. Saca de ese tu enamorado lo que pudieres, que en mi casa te lo hallaras, y de tu senora me puedes dar mil cosas, que ella lo tome en placer. Asi se ayudan las amigas. ?Quien sabe si tu algun tiempo me habras menester? Que las amas se mueren y las amigas no faltan, que tu seras aun con el tiempo cortesana, que ese lunar sobre los dientes dice que seras senora de tus parientes, y todos te ayudaremos, que ventura no te faltara, sino que tu estas ciega con este vizcaino, y yo se lo que me se, y lo que mas de dos me han dicho, sino que no quiero que salga de mi, que yo se donde serias tu senora, y mandarias y no serias mandada. Yo me voy, que tengo que hacer. Aqui vendra mi mozo; dale tu aquello que sabes que escondimos. ?Veslo, aqui viene! ?Venis? Es hora, merdohem. Entra alla, con Jacomina, y despues id a casa, y cerra bien, y veni, que me hallareis en casa de la senora del solacio.
BLASON.- Senora Lozana, ?donde, donde tan de prisa?
LOZANA.- Senor, ya podeis pensar: mujer que es estada cuatro sabados mala y sin ayuda de nadie, mira si tengo de darme prisa a rehacer el tiempo perdido. ?Que pensais, que me tengo de mantener del viento, como camaleon? No tengo quien se duela de mi, que vosotros sois palabras de presente y no mas.
BLASON.- ?Oh, senora Lozana! Sabe bien vuestra merced que soy palabras de preterito y futuro servidor vuestro. Mas mirando la ingratitud de aquella que vos sabeis, dire yo lo que dijo aquel
