sale el otro; italiano es, mas bien habla espanol y es mi conocido. ?A vos, Penacho! ?Que se dice? ?Sois servicial a la senora Lozana? ?Que cosa es eso que llevais?
PENACHO.- ?Juro a Dios, cosas buenas para el rabo! Guarda que tu no lo dices a otro. Que esto es para la hemorroide que tiene monsenor mio. Adio.
AUTOR.- Va norabuena, que aqui viene quien yo deseaba. Si vuestra merced viniera mas presto viera maravillas, y entre las otras cosas oyera un remedio que la senora Lozana ha dado para cierta enfermedad.
SILVANO.- Pues de eso me quiero reir, que os maravilleis vos de sus remedios sabiendo vos que remedia la Lozana a todos de cualquier mal o bien. A los que a ella venian, no se ahora como hace, mas en aquel tiempo que yo la conoci embaucaba las gentes con sus palabras y, por cierto, que dos cosas le vi hacer: la una a un senor que habia comido tosigo, y ella majo presto un rabano sin las hojas, y metiolo en vinagre fuerte, y pusoselo sobre el corazon y pulsos; y cuando fue la peste, ella en Velitre hizo esto mismo en vino bueno, y que tomase siempre placer, y que no se curase de otras pildoras ni purgas. Cada mes de mayo come una culebra; por eso esta gorda y fresca la traidora, aunque ella de suyo lo era.
AUTOR.- ?No veis que prisa se dan a entrar y salir putas y notarios?
SILVANO.- Vamonos, que ya son vacaciones, pues que cierran la puerta.
Mamotreto XLIV
Como fue otro dia a visitarla este su conocido Silvano, y las cosas que alli contaron
SILVANO.- Senora Lozana, no se maraville, que «quien viene no viene tarde», y el deseo grande vuestro me ha traido, y tambien por ver si hay pajaros en los nidos de antano.
LOZANA.- Senor, nunca faltan palomas al palomar. Y a quien bien os quiere no le faltaran palominos que os dar.
SILVANO.- No sean de camisa, que todo cuanto vos me decis os creo. ?Dios os bendiga, que gorda estais!
LOZANA.- Hermano, como a mis espesas, y sabeme bien, y no tengo envidia al Papa, y ganolo, y estentolo y quieromelo gozar y triunfar, y mal ano para putas, que ya las he dado de mano, que, por la luz de Dios, que si me han menester, que vienen cayendo, que ya no soy la que solia. ?Mira que casa y en que lugar, y que paramentos y que lecho que tengo! Salvo que ese bellaco me lo gasta cada noche, que no duerme seguro y yo que nunca estoy queda; y vos que me entendeis, que somos tres. ?Hi, hi! ?Acordaisos de aquellos tiempos pasados como triunfabamos, y habia otros modos de vivir, y eran las putas mas francas, y los galanes de aquel tiempo no compraban oficios ni escuderatos como ahora, que todo lo expendian con putas y en placeres y convites? Ahora no hay sino maullantes, overo, como dicen en esta tierra, «
Mamotreto XLV
Una respuesta que hace este Silvano, su conocido de la Lozana
[SILVANO.-] ?Por mi vida, senora Lozana, que creo que si fuerais vos la misma teorica no dijerais mas de lo dicho! Mas quiero que sepais que la taberna meritoria para esas senoras ya esta hecha archihospital, y la honra, ayuda y triunfo que ellas dan al senato es como el grano que siembran sobre las piedras, que como nace se seca. Y si oiste decir que antiguamente, cuando venia un romano o emperador con vitoria, lo llevaban en un carro triunfante por toda la ciudad de Roma, y esto era en gran honra, y en senal de fortaleza una corona de hojas de roble, y el asentado encima, y si alguna senal tenia de las heridas que en las batallas y combates hubiese recibido, la mostraba publicamente, de manera que entonces el carro y la corona y las heridas eran su gloria, y despues su renombre, fama y gloria. ?Que mejor ni mas largo os lo puedo yo dar a entender, senora Lozana, de lo que vos misma podeis ver? Que como se hacen francesas o grimanas, es necesario que, en muerte o en vida, vayan a Santiago de las Carretas, y alli el carro y la corona de flores y las heridas seran su merito y renombre a las que vendran, las cuales tomaran audibilia pro visibilia. Asi que, senora Lozana, a vos no os ha de faltar sin ellas de comer, que ayer, hablando, con un mi amigo, hablamos de lo que vos alcanzais a saber, porque me recorde cuando nos rompiste las agallas a mi y a cuantos estabamos en el banco de ginoveses.
LOZANA.- Y si entonces las agallas, ahora los agallones. Y oidme dos razones.
Mamotreto XLVI
Respuesta que da la Lozana en su laude
[LOZANA.-] Aquel es loado que mira y nota y a tiempo manifiesta. Yo he andado en mi juventud por Levante, soy estada en Nigroponte, y he visto y oido muchas cosas, y entonces notaba, y ahora saco de lo que entonces guarde. ?No se os acuerda, cuando estaba por ama de aquel hijo de vuestro amo, que concurrencia tenia de aquellos villanos que me tenian por medica, y venian todos a mi, y yo les decia: «andaos a vuestra casa y echaos una ayuda», y sanaban? Acontecio que una vieja habia perdido una gallina que muchos dias habia que ponia huevos sobre una pared, y como se encoclo, echose sobre ellos, y vino la vieja a mi que le dijese
