LOZANA.- Fue una mujer que mandaba en la mar y en la tierra, y senoreo a Napoles, tiempo del Gran Capitan, y tuvo dineros mas que no quiso, y vesla alli asentada demandando limosna a los que pasan.
HERJETO.- Aquella es; temor me pone a mi, cuanto mas a las que asi viven. Y mira, senora Lozana, como dicen en latin: Non praeposuerunt Deum ante conspectum suum, que quiere decir que no pusieron a Dios las tales delante a sus ojos. Y notelo vuestra merced esto.
LOZANA.- Si hare. Entremos presto, que tengo que hacer. ?Aqui posais, casa de esa puta vieja lengua de oca?
HERJETO.- Dona Ines, zagala como espada del Cornadillo.
LOZANA.- ?Esta saco de pila a la doncella Teodor!
Mamotreto L
Como la Lozana va a ver a este gentilhombre, y dice subiendo
[LOZANA.-] «Mas sabe quien mucho anda que quien mucho vive», porque quien mucho vive cada dia oye cosas nuevas, y quien mucho anda ve lo que ha de oir. ?Es aqui la estancia?
HERJETO.- Senora, si, entra en aquella camara, que esta mi amo en el lecho.
LOZANA.- Senor mio, no conociendoos quise venir por ver gente de mi tierra.
TRUJILLO.- Senora Lozana, vuestra merced me perdone, que yo habia de ir a humillarme delante de vuestra real persona, y la pasion corporal es tanta que puedo decir que es interlineal. Y por esto me atrevi a suplicarla me visitase malo porque yo la visite a ella cuando sea bueno, y con su visitacion me sane. ?Va, tu, compra confites para esta senora!
LOZANA.- ?Nunca en tal me vi! Mas vere en que paran estas longuerias castellanas.
TRUJILLO.- Senora, alleguese aca y le contare mi mal.
LOZANA.- Diga, senor, y en lo que dijere vere su mal, aunque debe ser luengo.
TRUJILLO.- Senora, mas es ancho que luengo. Yo, senora, oi decir que vuestra casa era aduana y, para despachar mi mercancia, quiero ponerla en vuestras manos para que entre esas senoras, vuestras contemporaneas, me hagais conocer para desempachar y hacer mis hechos; y como yo, senora, no estoy bueno muchos dias ha, habeis de saber que tengo lo mio tamano y, despues que viniste, se me ha alargado dos o tres dedos.
LOZANA.- ?En boca de un perro! Senor, si el mal que vos teneis es natural, no hay ensalme para el, mas si es accidental, ya se remediara.
TRUJILLO.- Senora, querria aduanarlo por no perderlo; mete la mano y vereis si hay remedio.
LOZANA.- ?Ay, triste! ?de verdad teneis esto malo? ?Y como esta valiente!
TRUJILLO.- Senora, yo he oido que teneis vos muy lindo lo vuestro y quierolo ver por sanar.
LOZANA.- ?Mis pecados me metieron aqui! Senor, si con verlo entendeis sanar, veislo aqui; mas a mi porque vine, y a vos por cuerdo, nos habian de escobar.
TRUJILLO.- Senora, no hay que escobetear, que mi huespeda escobeteo esta manana mi ropa. Lleguese vuestra merced aca, que se vean bien, porque el mio es tuerto y se despereza.
LOZANA.- Bien se ven si quieren.
TRUJILLO.- Senora, besense.
LOZANA.- Basta haberse visto.
TRUJILLO.- Senora, los tocos y el tacto es el que sana, que asi lo dijo Santa Nefija, la que murio suave.
Mamotreto LI
Como se fue la Lozana corrida, y decia muy enojada
[LOZANA.-] Esta venida a ver este guillote me pondra escarmiento para cuanto viviere. «Nunca mas perro a molino», porque era mas el miedo que tenia yo que no el gozo que hube, que no osaba ni sabia a que parte me echase. Este fue el mayor aprieto que en mi vida pase; no querria que se supiese por mi honra. ?Y dicen que vienen de Espana muy groseros! ?A fe, este mas supo que yo! Es trujillano, por eso dicen: «perusino en Italia y trujillano en Espana, a todas naciones engana». Este majadero ha querido descargar en mi por no pagar pontaje, y vereis que a todas hara de esta manera, y a ninguna pagara: yo callare por amor del tiempo. ?La vejez de la pimienta le venga! Engano a la Lozana, como que fuera yo Santa Nefija, que daba a todos de cabalgar en limosna. ?Pues no lo supiera asi urdir Hernan Centeno! Si yo esto no lo platicase con alguno, no seria ni valdria nada si no lo celebrasemos al dios de la risa, porque yo sola me sonrio toda de como me tomo a manos. Y mira que si yo entendiera a su criado, bien claro me lo dijo, que bien mirado, ?que me podia a mi dar uno que es estado en la posada del senor don Diego, sino fruta de hospital pobre? En fin, «la codicia rompe el saco». Otro dia no me enganare, aunque bien me supo; mas quisiera comer semejante bocado en placer y en gasajo. Pedro de Urdemalas no supiera mejor enredar como ha hecho este bellacazo, desflorador de conos. Las paredes me metio adentro. Asi me vea yo gran senora, que pense que tenia mal en lo suyo, y dije: «aqui mi ducadillo no me puede faltar», y el pensaba en otro. No me curo, que en el va el engano, pues me quedan las paredes enhiestas. Quiero pensar que dire a mi criado para que mire por el, mas no lo vi vestido. ?Que senas dare de el, salvo que a el le sobra en la cara lo que a mi me falta?
RAMPIN.- Camina, que es venida madona Divicia, que viene de la feria de Requenate y trae tantos cuchillos que es una cosa de ver.
LOZANA.- ?Que los quiere hacer?
RAMPIN.- Dice que gratis se los dieron, y gratis los quiere dar.
LOZANA.- ?Veis aqui?, «lo que con unos se pierde con otros se gana».
Mamotreto LII
Como la Lozana encontro, antes que entrase en su casa, con un vagamundo llamado Sagueso, el cual tenia por oficio jugar y cabalgar de balde, y dice
SAGUESO.- Si como yo tengo a Celidonia, la del vulgo, de mi mano, tuviese a esta traidora colmena de putas, yo seria duque del todo, mas aquel acemilon de su criado es causa que pierda yo y otros tales el susidio de esta alcatara de putas y alcancia de bobas y alambique de cortesanas. Juro a Dios que la tengo de hacer dar a los leones, que quiero decir que Celidonia sabe mas que no ella, y es mas rica y vale mas, aunque no es maestra de enjambres.
LOZANA.- ?Donde vais vos por aqui? ?Hay algo que malsinar o que baratar? Ya es muerto el duque Valentin, que mantenia los haraganes y vagabundos.
SAGUESO.- Senora Lozana, siempre lo tuviste de decir lo que quereis. Es porque demostrais el amor que teneis a vuestros servidores, maxime a quien os desea servir hasta la muerte. Vengo que me arrastran estas cejas.
LOZANA.- Ahora te creo menos. Yo deseo ver dos cosas en Roma antes que muera: y la una es que los amigos fuesen amigos en la prosperidad y en la adversidad, y la otra, que la caridad sea ejercitada y no oficiada, porque, como veis, va en oficio y no en ejercicio, y nunca se ve sino escrita o pintada o por oidas.
SAGUESO.- En eso y en todo teneis razon. Mas ya me parece que la senora Celidonia os sobrepuja casi en el todo porque en el vulgo no hay casa tan frecuentada como la suya, y esta rica que no sabe lo que tiene, que ayer solamente, porque hizo vender un sueno a uno, le dieron de corretaje cuatro ducados.
LOZANA.- ?Sabes con que me consuelo? Con lo que dijo Rampin, mi criado: que en dinero y en riquezas me pueden llevar, mas no en linaje ni en sangre.
SAGUESO.- Voto a mi que teneis razon, mas para saberlo cierto sera menester
