SAGUESO.- ?Oh, pese a mi; y pensais que no me la llevare espetada, por mas pesada que sea! Cuanto mas que estoy tan usado que se me antoja que no pesa nada. ?Como hare, senora Lozana, que me duermo todo? ?Quereis que me entre en vuestra camara?
LOZANA.- Echate cabe ella, que no se espantara.
SAGUESO.- Mira que me llameis, porque tengo de ir a nadar, que tengo apostado que paso dos veces el rio sin descansar.
LOZANA.- Mira no te ahogues, que este Tiber es carnicero como Tormes, y pareceme que tiene este mas razon que no el otro.
SAGUESO.- ?Por que este mas que los otros?
LOZANA.- Has de saber que esta agua que viene por aqui era partida en muchas partes, y el emperador Temperio quiso juntarla y que viniese toda junta, y por mas excelencia quiso hacer que jamas no se perdiese ni faltase tan excelente agua a tan magnifica ciudad. E hizo hacer un canal de piedras y plomo debajo, a modo de artesa, e hizo que de milla a milla pusiesen una piedra, escrita de letras de oro su nombre, Temperio, y andaban dos mil obreros en la labor cada dia. Y como los arquimaestros fueron a la fin, que llegaban a Ostia Tiberina, antes que acabasen, vinieron que querian ser pagados. El emperador mando que trabajasen fin a entrar en la mar; ellos no querian porque, si acababan, dubitaban lo que les vino, y demandaron que se les diese su hijo primogenito, llamado Tiberio, de edad de dieciocho anos, porque de otra manera no les parecia estar seguros. El emperador se lo dio y por otra parte mando soltar las aguas, y asi el agua con su impetu los ahogo a maestros y laborantes y al hijo, y por esto dicen que es y tiene razon de ser carnicero Tiber a Tiberio. Por eso, guardate de nadar, no pagues la manifactura.
SAGUESO.- Eso que esta escrito no creo que lo leyese ningun poeta, sino vos, que sabeis lo que esta en las honduras, y Lebrija, lo que esta en las alturas, excepto lo que estaba escrito en la fuerte Pena de Martos, y no alcanzo a saber el nombre de la ciudad que fue alli edificada por Hercules, sacrificando al dios Marte, y de alli le quedo el nombre de Martos a Marte fortisimo. Es esta pena hecha como un huevo, que ni tiene principio ni fin; tiene medio como el planeta que se le atribuye estar en medio del cielo, y senorear la tierra, como al presente, que no reina otro planeta en Italia. Mas vos que sabeis, decime: ?que hay debajo de aquella pena tan fuerte?
LOZANA.- En torno de ella te dire que no hay cosa mala de cuantas Dios crio sobre la tierra, porque en todas las otras tierras hay en parte lo que alli hay junto, como podras ver si vas alla, que es buena tierra para forasteros como Roma.
SAGUESO.- Todo me duermo, perdoname.
LOZANA.- Guarda, no retoces esa rapaceja.
SAGUESO.- ?Como duerme su antiguedad!
LOZANA.- Quiero entender en hacer aguas y olios, porque manana no me daran hado ni vado, que se casan ocho putas, y Madona Septuaginta querra que yo no me parta de ella para decirle lo que tiene de hacer. Ya es tarde, quiero llamar aquel cascafrenos, porque, como dicen: «al bueno porque te honren y a este tal porque no me deshonre», que es un atreguado y se sale con todo cuanto hace. Ya me parece que los siento hablar.
DIVICIA.- ?Ay, Sagueso!, ?que me has hecho, que dormia?
SAGUESO.- De cintura arriba dormiais, que estabais quieta.
DIVICIA.- «La usanza es casi ley»; soy usada a mover las partes inferiores en sintiendo una pulga.
SAGUESO.- ?Oh, pese al verdugo!, ?y arcando con las nalgas ojeais las pulgas?
DIVICIA.- Si lo que me hiciste durmiendo me quieres reiterar yo te dare un par de cuchillos que en tu vida los viste mas lindos.
SAGUESO.- Se que no soy de acero; mostra los cuchillos.
DIVICIA.- Veslos aqui, y si tu quieres, en tanto que no tienes amo, ven, que yo te hare triunfar, y mira por mi y yo por lo que tu has menester.
SAGUESO.- ?Os contento donde os llego? No sera hombre que asi os de en lo vivo como yo. Queda norabuena. ?Senora Lozana!, ?mandais en que os sirva?
LOZANA.- Que no nos olvideis.
DIVICIA.- No hara, que yo le hare venir aunque este en cabo del mundo.
LOZANA.- Sientate, puta hechicera, que mas vendra por comer que por todos tus encantos.
Mamotreto LIV
Como platicaron la Lozana y Divicia de muchas cosas
LOZANA.- ?Oh, Divicia! ?Oiste nunca decir «entre col y col, lechuga»? ?Sabes que quiere decir?: afanar y guardar para la vejez, que «mas vale dejar en la muerte a los enemigos, que no demandar en la vida a los amigos».
DIVICIA.- ?Que quieres decir?
LOZANA.- Quiero decir que un hortolano ponia en una haza coles, y las coles ocupaban todo el campo, y vino su mujer y dijo: «Marido, entre col y col, lechuga, y asi este campo nos frutara lo que dos campos nos habian de frutar». Quiero decir que vos no deis lo que teneis, que si uno no os paga, que os hagais pagar de otro doblado, para que el uno frute lo que el otro goza. ?Que pensais vos que ha de hacer aquel enaciado de aquellos cuchillos? Jugarlos ha, y asi los perdereis.
DIVICIA.- No perdere, que en los mismos cuchillos van dichas tales palabras que el tornara.
LOZANA.- ?Andate ahi, puta de Tesalia, con tus palabras y hechizos!, que mas se yo que no tu ni cuantas nacieron, porque he visto moras, judias, cingaras, griegas y cecilianas, que estas son las que mas se perdieron en estas cosas y vi yo hacer muchas cosas de palabras y hechizos, y nunca vi cosa ninguna salir verdad, sino todo mentiras fingidas. Y yo he querido saber y ver y probar como Apuleyo, y en fin halle que todo era vanidad y cogi poco fruto, y asi hacen todas las que se pierden en semejantes fantasias. Decime, ?por que pensais que las palabras vuestras tienen efecto, y llevaselas el viento? Decime, ?para que son las plumas de las aves sino para volar? Quitadlas y poneoslas vos, veamos si volareis. Y asi las palabras dichas de la boca de una obstinada vieja antigualla como vos. Decime, ?no decis que os acontecio ganar en una noche ciento y dieciocho cuartos abrochados? ?Por que no les dijiste esas palabras, para que tornasen a vos sin ganarlos otra vez?
DIVICIA.- ?Y vos los pelos de las cejas, y decis las palabras en algarabia, y el plomo con el cerco en tierra, y el orinal y la clara del huevo, y dais el corazon de la gallina con agujas y otras cosas semejantes?
LOZANA.- A las bobas se da a entender esas cosas, por comerme yo la gallina. Mas por eso vos no habeis visto que saliese nada cierto, sino todo mentira, que si fuera verdad, mas ganara que gallina. Mas si pega, pega.
DIVICIA.- Quitame este pegote o jaquima, que el barboquejo de la barba yo me lo quitare.
LOZANA.- Pareces borrica enfrenada.
DIVICIA.- Acaba presto, puta, que me muero de sed.
LOZANA.- No bebas de esa, que es del pozo.
DIVICIA.- ?Que se me da?
LOZANA.- Porque todos los pozos de Roma estan entredichos, a efecto que no se beba el agua de ellos.
DIVICIA.- ?Por que?
LOZANA.- Era muy dulce de beber, y como venian los peregrinos y no podian beber del rio, que siempre viene turbia o sucia, demandaban por las casas agua, y por no sacarla, no se la querian dar. Los pobres rogaron a Dios que el agua de los pozos no la pudiesen beber, y asi se gastaron, y es menester que se compre el agua tiberina de los pobres, como veis, y tiene esta excelencia, que ni tiene color, ni
