LOZANA.- ?Sea norabuena, que «cuando amanece, para todo el mundo amanece»! ?Quien diria de no a tales convidadas? ?Por mi vida, que se os parece que estais pellejadas de mano de otra que de la Lozana! Asi lo quiero yo, que me conozcais, que pagais a otra bien por mal pelar. ?Por vida de Rampin, que no tengo de perdonar a hija de madre, sino que me quiero bien pagar! ?Mira que ceja esta, no hay pelo con pelo! ?Y quien gasto tal ceja como esta, por vida del rey, que merecia una cuchillada por la cara porque otra vuelta mirara lo que hacia! ?Mira si hubiera un mes que yo estuviera en la cama, cuando en quince dias os han puesto del lodo! Y vos, senora, ?que pano es ese que teneis? Esa agua fuerte y soliman crudo fue. Y vuestra prima, ?que es aquello, que todos los cabellos se le salen? ?La judia anda por aqui! No me curo, que por eso se dice: «a rio vuelto, ganancia de pescadores». Veni aca vos. ?Que manos son esas? Entra alla y dame aquel botecillo de oro. ?Y manos eran estas para dejar gastar! Toma y tenedlo hasta manana y vereis que manos sacareis el domingo. Si estuviera aqui mi criado, enviara a comprar ciertas cosas para vosotras. Mas torna por aqui, que yo lo enviare a comprar si me dejais dineros, que, a deciros la verdad, estos que me habeis dado, bien los he ganado, y aun es poco que, cuando os afeito cada sabado, me dais un julio y ahora merecia dos, por haber enmendado lo que las otras os gastaron.

TERESA NARBAEZ.- Mira bien y conta mejor, que no hay entre todas nosotras quien os haya dado menos de dos.

LOZANA.- Bien, mas no contais vosotras lo que yo he puesto de mi casa. A vos, aceite de adormideras y olio de almendras amargas perfectisimo, y a ella, unto de culebra, y a cada una segundo vi que tenia menester, por mi honra, que quiero que las que yo afeito vayan por todo el mundo sin verguenza y sean miradas. ?Por el siglo de vuestro padre, senora Dorotea!, ?que os parece que cara llevan todas? Y a vos, ?como se os ha pasado el fuego que traiais en la cara con el olio de calabaza que yo os puse? Id en buena hora, que no quiero para con vosotras estar en un ducado, que otro dia lo ganare que vendreis mejor apercibidas.

NARBAEZ.- ?Oh, que cara es este diablo! ?Esta y nunca mas! Si las jodias me pelan por medio carlin, ?por que esta ha de comer de mi sudor? ?Pues antes de un ano Teresa Narbaez quiere saber mas que no ella!

LOZANA.- ?Quien son estas que vienen a la romanesca? ?Ya, ya, aca vienen!

LEONOR.- Abri, puta vieja, que a saco os tenemos de dar. ?Pareceos bien que ha un mes que no visitais a vuestras amigas? En puntos estamos de daros de masculillo. ?Ay, que gorda esta esta putana! Bien parece que come y bebe y triunfa, y tiene quien bien la cabalgue para el otro mundo.

LOZANA.- Toma una higa, porque no me aojeis. ?Que viento fue este que por aca os echo? Manana queria ir a Pozo Blanco a veros.

LEONOR.- Mira, hermana, tenemos que ir a unas bodas de la hija de Paniagua con el Izquierdo, y no valemos nada sin ti. Tu has de poner aqui toda tu ciencia. Y mas, que no puedo comportar a mi marido los sobacos. Dame cualque menjurje que le ponga, y vezanos a mi y a esta mi prima como nos rapemos los pendejos, que nuestros maridos lo quieren asi, que no quieren que parezcamos a las romanas, que jamas se lo rapan, y pagate a tu modo. Ves aqui cinco julios y despues te enviaremos el resto.

LOZANA.- Las romanas tienen razon, que no hay en el mundo mujeres tan castas ni tan honestas. Anda, quita alla vuestros julios, que no quiero de vosotras nada. Envia a comprar lo que es necesario y deja poner a mi el trabajo.

LEONOR.- Pues sea asi, enviemos a vuestro mozo que lo compre.

LOZANA.- Bien sera menester otro julio, que no se lo daran menos de seis.

LEONOR.- Toma, veis ahi, vaya presto.

LOZANA.- ?Como estais por alla?, que aca muy ruinmente lo pasamos. Por mi lo digo, que no gano nada. Mejor fuera que me casara.

LEONOR.- ?Ay, senora, no lo digais, que sois reina asi como estais! ?Sabeis que decia mi senor padre, en requia sea su alma?: que la mujer que sabia tejer era esclava a su marido, y que el marido no la habia de tener sujeta sino en la cama. Y con esto nos queremos ir, que es tarde, y el Senor os de salud a vos y a Rampin, y os lo deje ver barrachel de campana, amen.

LOZANA.- Asi veais de lo que mas quereis, que si no fuera aquella desgracia que el otro dia le vino, ya fuera el alcalde de la hermandad de Velitre. Y si soy viva el ano que viene, yo lo hare porqueron de Bacano, que no le falta animo y manera para ser eso y mas. Andad sanas y encomendame toda la ralea.

Mamotreto XLIX

Como vinieron a llamar a la Lozana que fuese a ver un gentilhombre nuevamente venido, que estaba malo, y dice ella entre si, por las que se partieron

[LOZANA.-] Yo doy muchas gracias a Dios porque me formo en Cordoba mas que en otra tierra, y me hizo mujer sabida y no bestia, y de nacion espanola y no de otra. Miradlas cuales van despues de la Ceca y la Meca y la Val de Andorra. Por eso se dice: «sea marido aunque sea de palo, que por ruin que sea, ya es marido». Estas estan ricas, y no tienen sus maridos, salvo el uno una pluma y el otro una aguja; y trabajan de dia y de noche, porque se den sus mujeres buen tiempo, y ellos trampear, y de una aguja hacen tres y ellas al reves. Yo me recuerdo haber oido en Levante a los cristianos de la cintura, que contaban como los moros reprehendian a los cristianos en tres cosas: la primera, que sabian escribir y daban dineros a notarios y a quien escribiese sus secretos; y la otra, que daban a guardar sus dineros y hacian ricos a los cambiadores; la otra, que hacian fiesta la tercia parte del ano, las cuales son para hacer al hombre siempre en pobreza y enriquecer a otra que se rie de gozar lo ajeno. Y no me curo, porque, como dicen: «no hay cosa nueva debajo del sol». Querria poder lo que quiero, pero, como dijo Seneca: «gracias hago a esta senal que me dio mi fortuna, que me constrine a no poder lo que no debo de querer», porque de otra manera yo haria que me mirasen con ojos de alinde.

RAMPIN.- ?Que haceis? Mira, que os llama un mozo de un novicio bisono.

LOZANA.- Veni arriba, mi alma. ?Que buscais?

HERJETO.- Senora, a vuestra merced, porque su fama vuela.

LOZANA.- ?De que modo, por vida de quien bien quereis? Que vos nunca os hiciste sosegadamente, que el aire os lo da, y si no, os diese cien besos en esos ojos negros. Mi rey, decime, ?y quien os dijo mal de mi?

HERJETO.- Senora, en Espana nos dijeron mil bienes de vuestra merced, y en la nao unas mujeres que tornan aca con unas ninas que quedan en Civitavieja; y ellas vezan a las ninas vuestro nombre porque, si se perdieren, que vengan a vos, porque no tienen otro mamparo, y vienen a ver el ano santo, que, segun dicen, han visto dos, y con este seran tres, y creo que esperaran el otro por tornar contentas.

LOZANA.- Deben de ser mis amigas y por eso saben que mi casa es alhondiga para servirlas, y habran dicho su bondad.

HERJETO.- Senora Lozana, mi amo viene de camino y no esta bueno. El os ruega que le vais a ver, que es hombre que pagara cualquier servicio que vuestra merced le hiciere.

LOZANA.- Vamos, mi amor. A vos digo, Rampin, no os partais, que habeis de dar aquellos trapos a la galan portuguesa.

RAMPIN.- Si hare, veni presto.

LOZANA.- Mi amor, ?donde posais?

HERJETO.- Senora, hasta ahora yo y mi amo habemos posado en la posada del senor don Diego o Santiago a dormir solamente, y comer en la posada de Bartoleto, que siempre salimos suspirando de sus manos, pero tienen esto, que siempre sirven bien. Y alli es otro Estudio de Salamanca, y otra Sapiencia de Paris, y otras Gradas de Sevilla, y otra Loja de Valencia, y otro Drageto a Rialto en Venecia, y otra barberia de cada tierra, y otro Chorrillo de Napoles, que mas nuevas se cuentan alli que en ninguna parte de estas que he dicho, por muchas que se digan en Bancos. En fin, hemos tenido una vita dulcedo, y ahora mi amo esta aqui en casa de una que creo que tiene bula firmada de la cancilleria de Valladolid para decir mentiras y loarse y decir que fue y que fue y, voto a Dios, que se podia decir de quince anos como Elena.

LOZANA.- ?Y a que es venido vuestro amo a esta tierra?

HERJETO.- Senora, por corona. Decime, senora, ?quien es aquella galan portuguesa que vos dijiste?

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