de aquella gallina, y yo estaba enojada, y dijele: «Anda, id a vuestra casa y traeme la yerba canilla que nace en los tejados». Y dijeselo porque era vieja, pensando que no subiria; en fin, subio y hallo la gallina, y publicome que yo sabia hacer hallar lo perdido. Y asi un villano perdio una borrica; vino a mi que se la encomendase, porque no la comiesen lobos. Mandele que se hiciese un cristel de agua fria, y que la fuese a buscar; el hizolo, y entrando en un higueral a andar del cuerpo, hallo su borrica, y de esta manera tenia yo mas presentes que no el juez. Decime, por mi vida, ?quien es ese vuestro amigo que decis que ayer hablaba de mi? ?Conozcolo yo? ?Reisos? Quierolo yo mucho porque me contrahace tan natural mis meneos y autos, y como quito las cejas, y como hablo con mi criado, y como lo echo de casa, y como le decia cuando estaba mala, «anda por esas estaciones y mira esas putas como llevan las cejas», y como bravea el, por mis duelos, y como hago yo que le hayan todos miedo, y como lo hago moler todo el dia soliman. Y el otro dia no se quien se lo dijo, que mi criado hacia quistion con tres, y yo, porque no los matase, sali y metilo en casa y cerre la puerta; y el metiose debajo del lecho a buscar la espada, y como yo estaba afanada porque se fuesen antes que el saliese, entre y busquelo, y el tiene una condicion, que cuando tiene enojo, si no lo desmuele, luego se duerme, y como lo veo dormido debajo de la cama, me alegre y digo: «en este medio, los otros huiran». Y como lo halago que no se me vaya; y como renimos porque metio el otro dia lo suyo en una olla que yo la tenia media de agua de mayo y, como armo dentro por causa del agua, traia la olla colgada, y yo quise mas perder la olla y el agua, que no que se le hiciese mal. Y el otro dia que estaban aqui dos muchachas como hechas de oro, parece que el bellaco armo, y tal armada que todas dos agujetas de la bragueta rompio, que eran de gato soriano. Y como yo lo hago dormir a los pies, y el como se sube poco a poco, y otras mil cosas que, cuando yo lo vi contrahacerme, me parecia que yo era. Si vos lo vierais aqui cuando me vino a ver que estaba yo mala, que dije a ese cabron de Rampin que fuese aqui a una mi vecina, que me prestase unos manteles, dijo que no los tenia; dije yo simplemente: «?Mira que borracha, que esta ella sin manteles! Toma, ve, comprame una libra de lino, que yo me los hilare y asi no la habre menester». Senor, yo lo dije, y el lo oyo; no fue menester mas, como el a tiempo, cuando yo no pensaba en ello, me contrahizo, que quede espantada.
Mamotreto XLVII
Como se despide el conocido de la senora Lozana, y le da senas de la patria del autor
[SILVANO.-] Senora Lozana, quisiera que acabaramos la materia comenzada de la meritoria, mas como no tuvo replica manda vuestra merced que digamos reliqua, para que se sienten y vayan reposadas donde la rueda de la carreta las acabara. Y tornando a responderos de aquel senor que de vuestras cosas hace un retrato, quiero que sepais que soy estado en su tierra y dareos senas de ella. Es una villa cercada y cabeza de maestrazgo de Calatrava, y antiguamente fue muy gran ciudad, dedicada al dios o planeta Marte. Como dice Apuleyo, cuando el planeta Mercurio andaba en el cielo, al dios Marte aquella pena era su trono y ara, de donde tomo nombre la Pena de Marte, y, al presente, de los Martos, porque cada uno de los que alli moran son un Marte en batalla, que son hombres inclinados al arte de la milicia y a la agricultura, porque remedan a los romanos, que reedificaron donde ahora se habita, al pie de la dicha pena, porque alli era sacrificado el dios de las batallas. Y asi son los hombres de aquella tierra muy actos para armas, como si oiste decir lo que hicieron los Cobos de Martos en el reino de Granada, por tanto que decian los moros que el Cobo viejo y sus cinco hijos eran de hierro y aun de acero, bien que no sabian la causa del planeta Marte, que en aquella tierra reinaba de nombre y de hecho, porque alli puso Hercules la tercera piedra o colona, que al presente es puesta en el templo; hallose el ano MDIV. Y la Pena de Martos nunca la pudo tomar Alejandro Magno ni su gente, porque es inexpunabile a quien la quisiese por fuerza; ha sido siempre honra y defension de toda Castilla. En aquella tierra hay las senales de su antigua grandeza en abundancia. Esta fortisima pena es tan alta que se ve Cordoba, que esta catorce leguas de alli. Esta fue sacristia y conserva cuando se perdio Espana, al pie de la cual se han hallado ataudes de plomo y marmoreos escritos de letras goticas y egipciacas, y hay una puerta que se llama la Puerta del Sol, que guarda al oriente, dedicada al planeta Febo. Hay otra puerta, la Ventosilla, que quiere decir que alli era la silla del solicito elemento Mercurio, y la otra, puerta del Viento, dedicada a este tan fuerte elemento aereo; por tanto, el fortisimo Marte dedico a este elemento dos puertas que guardasen su altar. Todas dos puertas de Mercurio guardan al poniente. Hay un albollon, que quiere decir salida de agua, al baluarte donde reposa la diosa Ceresa. Hay dos fortalezas, una en la altisima pena y otra dentro de la villa, y el Almedina, que es otra fortaleza, que hace cuarenta fuegos, y la villa de Santa Maria, que es otra fortaleza que hace cien fuegos, y toda la tierra hace mil quinientos, y tiene buenos vinos torronteses y albillos y aloques; tiene gran campina, donde la diosa Ceresa se huelga; tiene monte, donde se coge mucha grana, y grandes terminos y muy buenas aguas vivas. Y en la plaza, un altar de la Madalena, y una fuente, y un alamillo, y otro alamo delante de la puerta de una iglesia, que se llama la solicita y fortisima y santisima Marta, huespeda de Cristo. En esta iglesia esta una capilla que fue de los Templares, que se dice de San Benito; dicen que antiguamente se decia Roma la Vieja. Todas estas cosas demuestran su antigua grandeza, maxime que todas las ciudades famosas del Andalucia tienen la puerta Martos, que dice su antigua fortaleza, salvo Granada, porque mudo la puerta Elvira. Tiene ansimismo una fuente marmorea, con cinco pilares, a la puerta de la villa, edificada por arte magica en tanto espacio cuanto canto un gallo, el agua de la cual es salutifera; esta en la via que va a la ciudad de Mentesa, alias Jaen. Tiene otra al pie de Malvecino, donde Marte abrevaba sus caballos, que ahora se nombra la fuente Santa Marta, salutifera contra la fiebre. La manana de San Juan sale en ella la cabelluda, que quiere decir que alli muchas veces aparecio la Madalena, y mas arriba esta la pena la Sierpe, donde se ha visto Santa Maria defensora, la cual alli miraculosamente mato un ferocisimo serpiente, el cual devoraba los habitadores de la ciudad de Marte, y esta fue la principal causa de su despoblacion. Por tanto, el templo lapideo y fortisima ara de Marte fue y es al presente consagrado a la fortisima Santa Marta, donde los romanos, por conservar sus mujeres en tanto que ellos eran a las batallas, otra vez la fortificaron, de modo que toda la honestidad y castidad y bondad que han de tener las mujeres, la tienen las de aquel lugar, porque traen el origen de las castisimas romanas, donde muchas y muchas son de un solo marido contentas. Y si en aquel lugar, de poco aca, reina alguna invidia o malicia, es por causa de tantos forasteros que corren alli por dos cosas: la una, porque redundan los torculares y los copiosos graneros, juntamente con todos los otros generos de vituallas, porque tiene cuarenta millas de terminos, que no le falta salvo tener el mar a torno; la segunda, que en todo el mundo no hay tanta caridad, hospitalidad y amor proximal cuanta en aquel lugar, y causalo la caritativa huespeda de Cristo. Alli poco lejos esta la sierra de Aillo, antes de Alcahudete.
LOZANA.- Alcahudete, el que hace los cornudos a ojos vistas.
SILVANO.- Finalmente, es una felice patria donde, siendo el rey, personalmente mando despenar los dos hermanos Carvajales, hombres animosisimos, acusados falsamente de tiranos, la cuya sepultura o mausoleo permanece en la capilla de Todos los Santos, que antiguamente se decia la Santa Santorum, y son en la dicha capilla los huesos de fortisimos reyes y animosos maestres de la dicha orden de Calatrava.
LOZANA.- Senor Silvano, ?que quiere decir que el autor de mi retrato no se llama cordobes, pues su padre lo fue, y el nacio en la diocesi?
SILVANO.- Porque su castisima madre y su cuna fue en Martos y, como dicen: «no donde naces sino con quien paces». Senora Lozana, veo que viene gente, y si estoy aqui os dare empacho. Dadme licencia, y mira cuando mandais que venga a serviros.
LOZANA.- Mi senor, no sea manana ni el sabado, que tendre prisa, pero sea el domingo a cena y todo el lunes, porque quiero que me leais, vos que teneis gracia, las coplas de Fajardo y la comedia Tinalaria y a Celestina, que huelgo de oir leer estas cosas mucho.
SILVANO.- ?Tienela vuestra merced en casa?
LOZANA.- Senor, vedla aqui, mas no me la leen a mi modo, como hareis vos. Y trae vuestra vihuela y sonaremos mi pandero.
SILVANO.- Contemplame esa muerte.
Mamotreto XLVIII
Como vinieron diez cortesanas a se afeitar, y lo que pasaron, y despues otras dos, casadas, sus amigas, camiseras
DOROTEA.- ?Senora Lozana, mas cara sois vos de haber, que la muerte cuando es deseada! Mira cuantas venimos a serviros, porque vos no os dejais ver despues que os enriquecisteis, y habemos de comer y dormir todas con vos.
