yo de ella nos enamoramos, mediante Cupido, que con sus saetas nos unio haciendo de dos animos un solo corazon. Mi padre, sabiendo la causa de mi pena, y siendo par del padre de aquella hermosa doncella Polidora, demandola por nuera; su parentado y el mio fueron contentos, mas la miseria vana estorbo nuestro honrado matrimonio, que un desgraciado viejo, vano de ingenio y rico de tesoro, se caso con ella descontenta. Yo, por no verme delante mi mal, y por excusar a ella infelice pena y tristicia, me parti por mejor, y al presente es venido aqui un espion que me dice que el viejo va en oficio de senador a otra ciudad. Querria que vuestra senoria me remediase con su consejo.

LOZANA.- Amor mio, Coridon dulce, recipe el remedio: va, compra un veste de villana que sea blanca y unas mangas verdes, y vete descalzo y sucio y loqueando, que todos te llamaran loca, y di que te llamas Jaqueta, que vas por el mundo reprehendiendo las cosas mal hechas, y haz a todos servicios y no tomes premio ninguno, sino pan para comer. Y va muchas veces por la calle de ella, y coge serojas, y si su marido te mandare algo, hazlo, y viendo el que tu no tomas ni quieres salario, salvo pan, asi te dejara en casa para fregar y cerner y jabonar. Y cuando el sea partido, limpia la casa alto y bajo y haz que seas llamada y rogada de cuantas amas tendra en casa, por bien servir y a todas agradar con gentil manera. Y si te vieren solo con esa tu amante Polidora, haz vista que siempre lloras y si te demandare por que, dile: «Porque jamas mi nacion fue villana. Sabe que soy gentildona breciana, y que me vi que podia estar a par con Diana, y con cualquier otra dama que en el mundo fuese estada». Ella te replicara que tu le digas: «?Por que vas asi, mi cara Jaqueta?» Tu le diras: «Cara madona, voy por el mundo reprochando las cosas mal hechas. Sabed que mi padre me caso con un viejo como vuestro marido, calvo, flojo como un nino, y no me dio a un joven que me demandaba como doncella, el cual se fue desperado, que yo voy por el mundo a buscarlo». Si ella te quiere bien, luego lo veras en su hablar, y si te cuenta a ti lo mismo, dile como otro dia te partes a buscarlo. Si ella te ruega que quedes, haz que seas rogada por sus amas que su marido le dejo, y asi, cuando tu vieres la tuya y siendo seguro de las otras, podras gozar de quien tanto amas y deseas penando.

DOMESTICA.- ?Oh, senora Lozana! Yo os ruego que tomeis todos mis vestidos, que sean vuestros, que yo soy contento con este tan remediable consejo que me habeis dado. Y suplicoos que me espereis a esta ventana, que vendre por aqui, y vereis a vuestra Jaqueta como va loqueando a sus bodas, y reprehendere mucho mas de lo que vos habeis dicho.

LOZANA.- ?Y a mi que me reprehenderas?

DOMESTICA.- A vos no siento que, salvo que dire que vivis arte et ingenio.

LOZANA.- ?Coridon, mira que quiere un loco ser sabio! Que cuanto dijeres e hicieres sea sin seso y bien pensado porque, a mi ver, mas seso quiere un loco que no tres cuerdos, porque los locos son los que dicen las verdades. Di poco y verdadero y acaba riendo, y suelta siempre una ventosidad, y si soltares dos, seran sanidad, y si tres, asinidad. ?Y que mas? ?Me diras «celestial» sin tartamudear?

DOMESTICA.- Ce-les-ti-nal.

LOZANA.- ?Ay, amarga, mucho tartamudeas! Di «alcatara».

DOMESTICA.- Al-ca-go-ta-ra.

LOZANA.- ?Ay, amarga, no asi! Y tanto ceceas; lengua de estropajo tienes. Entendamos en lo que diras a tu amiga cuando este sola, y dilo en italiano, que te entienda: «Eco, madona, el tuo caro amatore. Se tu voi que yo mora soy contento. Eco colui que con perfeta fede, con lacrime, pene y estenti te ha sempre amato e tenuta esculpita in suo core. Yo soy Coridone, tuo primo servitore. ?Oh, mi cara Polidora, fame el corpo felice y sero sempre tua Jaqueta, dicta Beatrice!» Y asi podras hacer tu voluntad.

DOMESTICA.- ?Mira si lo que os digo a vos esta bien!

LOZANA.- No, porque tu no piensas la malicia que otra entendera. Haz locuras y calla, no me digas nada, que tienes trastrabada la lengua, que mucho estropajo comiste, pues no puedes decir en espanol arrofaldada, alcatara, celestial.

DOMESTICA.- A-rro-fia-na-da; al-ca-go-ta-ra; ce-les-ti-nal.

LOZANA.- Calla, que por decirme taimada me dijiste tabaquinara, y por decirme canestro me dices cabestro, y no me curo, que no se entiende en espanol que quiere decir. Mas, por la luz de Dios, que si otro me lo dijera y Rampin lo supiese, que poco tenemos que perder, y soy conocida en todo Levante y Poniente, y «tan buen cuatrin de pan nos hacen alla como aca». Coridon, esto podras decir, que es cosa que se ve claro: Vittoria, vittoria, el emperador y rey de las Espanas habra gran gloria.

DOMESTICA.- No queria ofender a nadie.

LOZANA.- No se ofende porque, como ves, Dios y la fortuna les es favorable. Antiguo dicho es «teme a Dios y honra tu rey». Mira que pronostico tan claro, que ya no se usan vestes ni escarpes franceses, que todo se usa a la espanola.

DOMESTICA.- ?Que podria decir como ignorante?

LOZANA.- Di que sanaras el mal frances, y te judicaran por loco del todo, que esta es la mayor locura que uno puede decir, salvo que el leno salutifero.

Mamotreto LVI

Como la Lozana estaba a su ventana, y dos galanes vieron salir dos mujeres, y les demandaron que era lo que negociaban

OVIDIO.- ?Miramela cual esta atalayando putas! ?Mira el alfaqui de su fosco marido que compra grullos! Ella parece que escandaliza truenos. Ya no se desgarra como solia, que parecia trasegadora de putas en bodegas comunes. Estemos a ver que quieren aquellas que llaman, que ella de todo sabe tanto que revienta, como Petrus in cunctis, y tiene del natural y del positivo, y es universal in agibilibus.

GALAN.- ?No veis su criado negociando, que parece enforro de almirez? Librea trae fantastica, parece almorafan en cinto de cuero.

OVIDIO.- Calla, que no parece sino cairel de puta pobre, que es de seda, aunque gorda. Ya sale una mujer; ?como haremos para saber que negocio?

GALAN.- Vamos y dejamela interrogar a mi. Madona, ?sois espanola?

PRUDENCIA.- Fillolo, no, mas sempre ho voluto ben a spanoli. Questa espanola me ha posto olio de ruda para la sordera.

GALAN.- Madona, ?como os demandais?

PRUDENCIA.- Fillolo, me demando Prudencia.

GALAN.- Madona Prudencia, anda en buen hora.

OVIDIO.- ?Que os parece si la senora Lozana adorna esta tierra? En Espana no fuera ni valiera nada. Veis, sale la otra con un muchacho en brazos. Por alla va; salgamos a esa otra calle.

GALAN.- ?A vos, senora!, ?sois espanola?

CRISTINA.- Senor, si; de Secilia, a vuestro comando.

OVIDIO.- Queriamos saber quien queda con la senora Lozana.

CRISTINA.- Senor, su marido, o criado preterito, o amigo secreto o esposo futuro, porque mejor me entendais. Yo soy ida a su casa no a far mal, sino bien, que una mi vecina, cuya es esta criatura, me rogo que yo viniese a pedirle de merced que santiguase este su hijo, que esta aojado, y ella lo hizo por su virtud, y no queria tomar unos huevos y unas granadas que le traje.

GALAN.- Decinos, senora, que vos bien habreis notado las palabras que dijo.

CRISTINA.- Senor, yo os dire. Dijo: «Si te dio en la cabeza, valgate Santa Elena; si te dio en los hombros, valgante los apostolos todos; si te dio en el corazon, valgate el Salvador». Y mandome que lo sahumase con romero, y asi lo hare por contentar a su madre, y por darle ganancia a la Lozana, que en esta quemadura me ha puesto leche de narices.

GALAN.- Mas no de las suyas.

CRISTINA.- Y vuestras mercedes queden con Dios.

OVIDIO.- Senora Cristina, somos a vuestro servicio; id con la paz de Dios.

GALAN.- «Quien no se arriesga no gana nada». Son venidas a Roma mil espanolas que saben hacer de sus manos maravillas, y no tienen un pan que comer, y esta plematica de putas y arancel de comunidades, que voto a Dios que no sabe hilar, y nunca la vi coser de dos puntos arriba, su mozo friega y barre, a todos da que hacer y nunca entiende sino «?Que guisaremos, que sera bueno para comer? La tal cosa yo la se hacer, y el tal manjar comprelo vuestra merced, que es bueno. Y daca especia, azucar, trae canela, miel, manteca, ve por huevos, trae tuetanos de vaca, azafran, y mira si venden culantro verde». No cesa jamas, y

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