con agua fria, que no hay mejor cosa para ellos, y para la cara y manos: lavar con agua fria y no caliente. Mas si lo decimos nosotros, no tornaran los pacientes, y asi, es menester que huyamos de vos porque no concuerda vuestra medicacion con nuestra cupida intencion.
LOZANA.- Senores mios, ya veo que me quereis motejar. Mis melecinas son: si pega, pega, y miroles a las manos como hace quien algo sabe. Senores, conclui que el medico y la medicina los sabios se sirven de el y de ella, mas no hay tan asno medico como el que quiere sanar el grinimon que Dios lo puso en su disposicion. Si vuestras mercedes quieren un poco de favor con madona Clarina en pago de mi maleficio, esperen aqui y hare a su senoria que hable a vuestras mercedes, que no sera poco, y si tiene que medicarse en su fuente, entraran vuestras mercedes aunque sea de rodillas.
CIRUGICO.- Pues sea asi, senora Lozana, «diga barba que haga». No querria que mas valiese mi capa de lo que esta gana. Ya es entrada: esperemos, y veremos la clareza que Dios puso en esta italiana, que dicen que, cuando bebe, se le parece el agua y se le pueden contar las venas. ?Veislas las dos? Hable vuestra merced, que yo no se que le decir.
MEDICO.- Madona Clarina, seale recomendada la senora Lozana.
CLARINA.- ?Oida, me recomiendo! Dime, Lozana, ?quien son aquellos?
LOZANA.- Senora, el uno es de Orgaz y el otro de Jamilena, que medicaba e iba por lena, y metia todas las orinas juntas por saber el mal de la comunidad. Senora, vamos a la loja.
CLARINA.- Andemos. Decime, ?que cosa hay aqui en aquesta escatula?
LOZANA.- Madona, son unos polvos para los dientes, que no se caigan jamas.
CLARINA.- ?Y esto?
LOZANA.- Para los ojos.
CLARINA.- Dime, espanola, ?es para mi?
LOZANA.- Madona, no, que es para madona Albina, la de Avinon.
CLARINA.- ?Vaya a la horca, damelo a mi!
LOZANA.- No lo hagais, senora, que si vos supieseis lo que a ella le cuesta, que dos cueros de olio se han gastado, que ella compro que eran de mas de cien anos, por hacer esto poquito.
CLARINA.- No te curar, Lozana, que non vollo que lei sea da tanto que abia questo, que yo te daro olio de ducenti ani, que me dono a mi micer incornato mio, trovato sota terra. Dime, ?ha ella casa ni vina como que ho yo?
LOZANA.- Sea de esta manera: tomad vos un poco, y dadme a mi otro poco porque le lleve, porque yo no pierda lo que me ha prometido. Que la polvora no se halla asi a quien la quiere, que se hace en el paraiso terrenal, y me la dio a mi un mi caro amante que yo tuve, que fue mi senor Diomedes, el segundo amor que yo tuve en este mundo, y a el se la dieron los turcos, que van y vienen casi a la continua. Y piense vuestra senoria que tal polvora como esa no me la quitaria yo de mi por darla a otra si no tuviese gran necesidad, que no tengo pedazo de camisa ni de sabanas, y sobre toda la necesidad que tengo de un pabellon y de un tornalecho, que si no fuese esto que ella me prometio para cuando se lo llevase, no seria yo osada a quitar de mi una polvora tan excelente, que si los dientes estan bien apretados con ella, no se caeran jamas.
CLARINA.- Veni aca, Lozana, abri aquella caja grande, toma dos pilas de tela romanesca para un pabellon. Va, abre aquel forcel, y toma dos piezas de tela de Lodi para hacer sabanas, y toma hilo malfetano para coserlo todo. Va, abre el otro forcel, y toma dos piezas de cortinela para que hagais camisas, y toma otra pieza de tela romanesca para hacer camisas a vuestro nuevo marido.
LOZANA.- Madona, mire vuestra senoria que yo de todo esto me contento; mas ?como haremos, que el poltron de mi preterido criado me descubrira, porque ella misma le prometio unas calzas y un jubon?
CLARINA.- Bien va, abre aquella otra caja y toma un par de calzas nuevas y un jubon de raso, que hallaras cuatro; toma el mejor y llama la Esclavona que tome un canestro y vaya con vos a llevaros estas cosas a vuestra casa; e id presto porque aquel acemilero no os tome el olio, que se podria hacer balsamo, tanto es bueno. Y guarda, espanola, que no des a nadie de esto que me has dado a mi.
LOZANA.- Madona, no; mas hare de esta manera, que pistare el almaciga y la grana y el alumbre, y se lo dare, y dire que sea esa misma, y hare un poco de olio de habas, y dire que se lo ponga con el colirio, que es apropiado para los ojos, y asi no sabra que vuestra senoria tiene lo mas perfecto.
CLARINA.- Anda y hace asi, por mi amor, y no de otro modo, y recomendadme a vuestro marido, micer Rampin.
Mamotreto LX
Como fue la Lozana en casa de la Imperia avinonesa, y como encontro con dos juristas letrados que ella conocia, que se habian hecho cursores o emplazadores
LOZANA.- Estos dos que vienen aqui, si estuviesen en sus tierras, serian alcaldes y aqui son mandatarios, solicitadores que emplazan, y si fuesen sus hermanas casadas con quien hiciese aquel oficio, dirian que mas las querrian ver putas que no de aquella manera casadas, porque ellos fueron letrados o buitres de rapina. Todo su saber no vale nada, a lo que yo veo, que mas ganan ellos con aquellas varillas negras que con cuanto estudiaron en jure. Pues yo no estudie, y se mejor el jure cevil que traigo en este mi canastillo que no ellos en cuantos capitulos tiene el cevil y el criminal; como dijo Apuleyo: «bestias letrados».
JURISTA.- ?Aqui, aqui somos todos! Senora Lozana, hodie hora vigessima, en casa vuestra.
LOZANA.- No se si sere a tiempo, mas trae que rogar, que alla esta mi Rampin que lo guise. Y mira no falteis, porque de buena razon ellas han de venir hoy que es sabado, mas yo creo que vosotros ya debeis y no os deben.
JURISTAS.- ?Que cosa es eso de deber o que nos deben? ?Cuerpo del mundo!, ?el otro dia no llevamos buen peje y buen vino, y mas dormimos con ellas y las pagamos muy bien?
LOZANA.- No lo digo por eso, que ya se que trajiste todo eso, y que bebiste hasta que os emborrachasteis (mas otra cosa es menester que traer y beber, que eso de jure antiguo se esta), sino que os deben o debeis, quiere decir que era una jodia vieja de noventa anos y tenia dos nueras mujeres burlonas, y venian a su suegra cada manana y decian: «?Buenos dias, senora!» Y respondia ella: «?Vosotras teneis los buenos dias y habeis las buenas noches!» Y como ellas veian esta respuesta siempre dijeron a sus maridos: «Vuestra madre se quiere casar». Y decian ellos: «?Como es posible?» Decian ellas: «Casadla y lo vereis, que no dice de no». Fueron y casaronla con un jodio viejo y medico. ?Que hicieron las nueras? Rogaron al jodio que no la cabalgase dos noches; el hizolo asi, que toda la noche no hizo sino contarle todas sus deudas que tenia. Vinieron las nueras otro dia, y dijo la vieja: «?Que quiero hacer de este viejo, que no es bueno sino para comer, y tiene mas deudas que no dineros, y sera menester que me destruya a mi y a mis hijos?» Fueron las nueras al jodio, y dijeronle que hiciese aquella noche lo que pudiese y el, como era viejo, camino, y paso tres colchones. Viniendo la manana, vienen las nueras y dicen a la suegra: «?Senora, albricias, que vuestras hijas os quieren quitar este jodio, pues que tanto debe!» Respondio la vieja: «Mirad, hijas, la vejez es causa de sordedad, que yo no oigo bien; que le deben a el, que le deben a el, que el no debe nada». Asi que, senores, ?vosotros debeis, o deben os?
JURISTA.- ?Voto a Dios, que a mi que me deben de esa manera mas que no es de menester! Aca, a mi companero, no se; demandadlo a ella, que bien creo que pasa todos los dedos, y aun las tablas de la cama.
CURSOR.- No me curo, que «la obra es la que alaba al maestro». Senora Lozana, torna presto, por vuestra fe, que nosotros vamos a pescaria.
LOZANA.- Gente hay en casa de la senora Imperia. Mejor para mi, que pescare yo aqui sin jure. ?Que haceis ahi, Medaldo? ?Va, abre, que voy a casa!
MEDALDO.- Anda, que Nicolete es de guardia, y el os abrira. Llama.
LOZANA.- ?Nicolete, hijo mio!, ?que haces?
NICOLETE.- Soy de guardia. ?Y mira, Lozana, que pedazo de caramillo que tengo!
LOZANA.- ?Ay, triste!, ?y estas loco? ?Esta quedo, beodo, que nos oiran!
