quisiera hacer un convite.
LOZANA.- Mira si quereis algo de mi, que voy de prisa.
RUFIAN.- Senora, somos todos vuestros servidores, y maxime si nos dais remedio para un accidente que tenemos, que toda la noche no desarmamos.
LOZANA.- Cortados y puestos al pescuezo por lomina, que esa es sobra de sanidad. A Puente Sisto te he visto.
RUFIAN.- Ahi os querria tener para mi servicio por ganar la romana perdonanza. Decinos, senora Lozana, quien son ahora las mas altas y mas grandes senoras entre las cortesanas, y luego os ireis.
LOZANA.- ?Mira que pregunta tan necia! Quien mas puede y mas gana.
RUFIAN.- Pues eso queremos saber, si es la Jerezana como mas galana.
LOZANA.- Si miramos en galanerias y hermosura, esa y la Garza Montesina pujan a las otras; mas decime, de favor o pompa, y fausto y riqueza, callen todas con madona Clarina, la favorida, y con madona Avinonesa, que es rica y poderosa. Y vosotros, ladrones, cortados tengais los companones, y quedaos ahi.
RUFIAN.- ?Valgala el que lleva los pollos, y que preciosa que es! Alla va, a casa de la Garza Montesina.
MONTESINA.- Senora Lozana, subi, que a vos espero. ?Ya os pasabais? ?No sabeis que hoy es mio? ?Donde ibais?
LOZANA.- Senora, luego tornara, que iba a dar una cosa aqui a una mi amiga.
MONTESINA.- ?Que cosa y a quien, por mi vida, si me quereis bien?
LOZANA.- No se puede saber. Asientese vuestra merced mas aca a la lumbre, que me da el sol en los ojos.
MONTESINA.- ?Por mi vida, Lozana, que no lleveis de aqui el canestico si no me lo decis!
LOZANA.- Paso, senora, no me derrame lo que esta dentro, que yo se lo dire.
MONTESINA.- ?Pues decimelo luego, que estoy prenada! ?Que es esto que esta aqui dentro en este botecico de cristal?
LOZANA.- Paso, senora, que no es cosa para vuestra merced, que ya sois vos harto garrida.
MONTESINA.- ?Mira, Lozana, cata que lo quebrare si no me lo decis!
LOZANA.- ?Pardios, mas nina es vuestra merced que su nietecica! Debe estar lo que no es para ella.
MONTESINA.- Ahora lo vereis; sacadlo de mi cofre, y sease vuestro.
LOZANA.- Saquelo vuestra merced, que quiero ir a llevarlo a su dueno, que es un licor para la cara que quien se lo pone no envejece jamas, y madona Clarina, la favorida, ha mas de cuatro meses que lo espera, y ahora se acabo de estilar, y se lo quiero llevar por no perder lo que me prometio por mi fatiga, que ayer me envio dos ducados para que lo acabase mas presto.
MONTESINA.- ?Y como, Lozana? ?Soy yo menos, o puede pagarlo ella mejor que yo? ?Quedaos algo en vuestra casa de este licor?
LOZANA.- Senora, no; que no se puede hacer si las culebras que se estilan no son del mes de mayo. Y soy perdida porque, como es tan favorida, si sabe que di a otra este licor habiendo ella hecho traer las culebras cervunas, y gobernadolas de mayo aca, y mas el carbon que me ha enviado, y todo lo vendi cuando estuve mala, que si lo tuviera, dijera que las culebras se me habian huido, y como viera el carbon me creyera…
MONTESINA.- Deja hacer a mi, que yo sabre remediar a todo. Ven aqui, Garparejo; va, di a tu senor que luego me envie diez cargas de carbon muy bueno del salvatico, y, mira, ve tu con el que lo trajere y hazlo descargar a la puerta de la Lozana. Espera, Lozana, que otra paga sera esta que no la suya. Veis ahi seis ducados, y llama los mozos que os lleven estos cuatro barriles o toneles a vuestra casa; este es semulela, y este de fideos secilianos, y este de alcaparras alejandrinas, y este de almendras ambrosinas. Y toma, veis ahi dos cofines de pasas de Almunecar que me dio el provisor de Guadix. Ven aqui, Margarita; va, descuelga dos presutos y dos somadas, y de la guardarropa dos quesos mallorquinos y dos parmesanos, y presto vosotras llevadselo a su casa.
LOZANA.- Senora, ?quien osara ir a mi casa?, que luego me matara mi criado, que le prometio ella misma una capa.
MONTESINA.- Capa no hay en casa que se le pueda dar, mas mira si le vendra bueno este sayo, que fue del protonotario.
LOZANA.- Senora, llevemela el mozo, porque no vaya yo cargada; no se me ensuelva el sueno en todo, que esta noche sonaba que caia en manos de ladrones.
MONTESINA.- Anda, no mireis en suenos que, cuando veniais aca, os vi yo hablar con cuatro.
LOZANA.- ?Buen paraiso hay quien aca os dejo! Que verdad es, esclava soy a vuestra merced, porque no basta ser hermosa y linda, mas cuanto dice hermosea y adorna con su saber. ?Quien supiera hoy hacerme callar y amansar mi deseo que tenia de ver que me habia de dar madona Clarina, la favorida, por mi trabajo y fatiga! La cual vuestra merced ha satisfecho en parte y, como dicen, la buena voluntad con que vuestra merced me lo ha dado vale mas que lo mucho mas que ella me diera, y sobre todo se yo que vuestra merced no me sera ingrata. Y besole las manos, que es tarde. Mirese vuestra merced al espejo y vera que no soy pagada segun lo que merezco.
Mamotreto LIX
Como la Lozana fue a casa de madona Clarina, favorida, y encontro con dos medicos, y el uno era cirugico, y todos dos dicen
[MEDICOS.-] ?Senora Lozana!, ?adonde se va? ?Que especieria es esa que debajo llevais? ?Hay curas? ?Hay curas? ?Danos parte!
LOZANA.- Senores mios, la parte por el todo, y el todo por la parte, y yo que soy presta para sus servicios.
FISICO.- Senora Lozana, habeis de saber que, si todos los medicos que al presente nos hallamos en Roma nos juntasemos de acuerdo, que debiamos hacer lo que antiguamente hicieron nuestros antecesores: en la Via de San Sebastian estaban unas tres fosas llenas de agua, la cual agua era natural y tenia esta virtud, que cuantas personas tenian mal de la cintura abajo iban alli tres veces una semana, y entraban en aquellas fosas de pies, y estaban alli dos horas por vuelta, y asi sanaban de cualquier mal que tuviesen en las partes inferiores, de modo que los medicos de aquel tiempo no podian medicar sino de la cintura arriba; visto esto, fueron todos y cegaron estos fosos o manantios, e hicieron que un arroyo que iba por otra parte que pasase por encima porque no se hallasen, y ahora aquel arroyo tiene la misma virtud para los caballos y mulas represas, y finalmente, a todas las bestias represas que alli meten sana, como habeis visto si habeis pasado por alli. Esto digo que debiamos hacer, pues que ni de la cintura arriba ni de la cintura abajo no nos dais parte.
CIRUGICO.- Senora Lozana, nosotros debiamos hacer con vos como hizo aquel medico pobre que entro en Andujar que, como vio y probo los muchos y buenos rabanos que alli nacen, se salio y se fue a otra tierra porque alli no podia el medicar, que los rabanos defendian las enfermedades. Digo que me habeis llevado de las manos mas de seis personas que yo curaba que, como no les duelen las plagas, con lo que vos les habeis dicho no vienen a nosotros, y nosotros, si no duelen las heridas, metemos con que duelan y escuezan, porque vean que sabemos algo cuando les quitamos aquel dolor. Asimismo a otros ponemos unguento egipciaco, que tiene vinagre.
LOZANA.- Como a caballos, unguento de albeitares.
MEDICO.- «A los dientes no hay remedio sino pasarlos a cera», y vos mandais que traigan mascando el almastiga, y que se los limpien con raices de malvas cochas en vino, y mandaislos lavar
