todo de bolsa ajena!

OVIDIO.- ?Oh, pese al turco! Pues veis que no siembra, y coge, no tiene ganado, y tiene quesos, que aquella vieja se los trajo, y la otra, granadas sin tener huerto, y huevos sin tener gallinas, y otras muchas cosas, que su audacia y su no tener la hacen afortunada.

GALAN.- Es porque no tiene pleitos ni litigios que le duren de una audiencia a la otra, como nosotros, que no bastan las bibalias que damos a notarios y procuradores, que tambien es menester el su solicitar para nuestros negocios acabar.

OVIDIO.- Es alquivio de putas, y trae definiciones con sentencias, ojala sin dilaciones, y de esta manera, no batiendo moneda la tiene, y huerta y pegujar, y roza sin rozar, como hacen muchos que, como no saben sino expender lo ganado de sus pasados, cuando se ven sin arte y sin pecunia, metense frailes por comer en comun.

Mamotreto LVII

Como salio la Lozana con su canastillo debajo, con diversas cosas para su oficio, y fue en casa de cuatro cortesanas favoridas, y saco de cada una, en partes, provision de quien mas podia

LOZANA.- ?Quien son aquellos tres galanes que estan alli? Cubranse cuanto quisieren, que de saber tengo si son pleiteantes. ?Anda ya, por mi vida! ?Para mi todas esas cosas? ?Descubri, que lo sirva yo, que un beso ganareis!

GALAN.- ?Y yo, senora Lozana?

LOZANA.- Y vos beso y abracijo. ?Que cosa es esta? ?Quien os dijo que yo habria de ir a casa de la senora Jerezana? Ya se que le diste anoche musica de falutas de acipres, porque huelan, y no sea menester que intervenga yo a poner bemol. Hace cuanto quisierais, que a las manos me vendras.

OVIDIO.- ?Cuando?

LOZANA.- Luego vengan vuestras mercedes, cuando yo sea entrada, que me tengo de salir presto, que es hoy sabado y tengo de tornar a casa que, si vienen algunas putas orientales y no me hallan, se van enojadas y no las quiero perder, que no valgo nada sin ellas, maxime ahora que son pocas y locas.

GALAN.- Senora Lozana, deci a la senora Jerezana que nos abra y tercia vos los que pudierais. Y veis aqui la turquina que me demandaste.

LOZANA.- Pues miren vuestras mercedes, que si fuere cosa que podeis entrar, yo pondre este mi pano listado a la ventana, y entonces llama.

GALAN.- Sea asi. ?Alegre va la puta vieja encrucijada! ?Voto a Dios, mejor cosa no hice en mi vida que darle esta turquina!, que esta es la hora que me hace entrar en su gracia, cosa que no podia acabar con cuanto he dado a sus mozos y fantescas, que no me han aprovechado nada, tanto como hara ahora la Lozana, que es la mejor acordante que nunca nacio, y parece que no pone mano en ello. Lo veremos. Ya llama, y la senora esta a la ventana. Vamonos por aca, que volveremos.

JEREZANA.- ?Hola, mozos, abri alli, que viene la Lozana y sus adherentes! Mira, vosotros id abajo y hacedla rabiar, y deci que es estada aqui una jodia que me afeito, y que ahora se va, y que va en casa de la su favorida, la Pempinela, si queremos ver lidia de toros. Y yo dire que, porque se tardo, pense que no viniera.

CORILLON.- ?Quien es? Paso, paso, que no somos sordos. ?Senora Lozana!, ?y vos sois? Vengais norabuena, y tan tarde que la senora quiere ir fuera.

LOZANA.- ?Y donde quiere ir su merced? ?No esperara hasta que la afeite?

CORILLON.- No lo digo por eso, que ya esta afeitada, que una jodia la afeito y, si antes vinierais, la hallariais aqui, para ahora se va a casa de la Pimpinela.

LOZANA.- ?Mal ano para ti y para ella, que no fuese mas tu vida como dices la verdad! ?La Pimpinela me tiene pagada por un ano, mira como se dejara afeitar de una jodia!, mas si la senora se ha dejado tocar y gastar, que no podia ser menos, ?por la luz de Dios, ella se arrepentira! Mas yo quiero ver esta afeitadura como esta. Dime, ?su merced esta sola?

CORILLON.- Si, que quiere ir en casa de monsenor, que ya esta vestida de regazo y va a pie.

ALTOBELO.- Senora Lozana, sobi, que su merced os demanda, que os quiere hablar antes que se parta.

LOZANA.- ?Donde esta la senora? ?En la anticamara o en la recamara?

ALTOBELO.- Entra alla a la loja, que alla esta sola.

LOZANA.- Senora, ?que quiere decir que vuestra merced hace estas novedades? ?Como, he yo servido a vuestra merced desde que viniste a Roma, y a vuestra madre hasta que murio, que era asi linda cortesana, como en sus tiempos se vio, y, por una vuelta que me tardo llamais a quien mas presto os gasten la cara, que no adornen como hago yo! Mas no me curo, que no son cosas que duran, que su fin se traen como cada cosa. Esta me pondra sal en la mollera, y a la jodia yo le dare su merecer.

JEREZANA.- Veni aca, Lozana, no os vais, que esos bellacos os deben haber dicho cualque cosa por enojaros. ?Quien me suele a mi afeitar sino vos? Deja decir, que, como habeis tardado un poco, os dijeron eso. No os cureis, que yo me contento. ?Quereis que nos salgamos alla a la sala?

LOZANA.- Senora, si, que traigo este pano listado mojado, y lo metere a la finestra.

JEREZANA.- Pues sea asi. ?Que es esto que traeis aqui en esta garrafeta?

LOZANA.- Senora, es un agua para lustrar la cara, que me la mando hacer la senora Montesina, que cuesta mas de tres ducados y yo no la queria hacer, y ella la pago, y me prometio una carretada de lena y dos barriles de vino dulce para esta invernada.

JEREZANA.- ?Teneis mas que esta?

LOZANA.- Senora, no.

JEREZANA.- Pues esta quiero yo. Y pagadla, veis aqui los dineros. Y envia por una bota de vino, y hace decir a los mulateros de monsenor que toda esta semana vayan a descargar a vuestra casa.

LOZANA.- ?Ay, senora, que soy perdida, que me prometio que si era perfecta que me daria un sayo para mi criado!

JEREZANA.- Mira, Lozana, sayo no tengo. Aquella capa de monsenor es buena para vuestro criado, tomadla y anda norabuena, y veni mas presto otro dia.

LOZANA.- Senora, no se quien llama. Miren quien es, porque, cuando yo salga, no entre alguno.

JEREZANA.- Va, mira quien es.

MONTOYA.- Senora, los dos senores jenizaros.

JEREZANA.- Di que no soy en casa.

LOZANA.- Haga, senora, que entren y contaran a vuestra merced como les fue el convite que hizo la Flaminia a cuantos fueron con ella, que es cosa de oir.

JEREZANA.- ?Que podia ser poco mas o menos? Que bien sabemos sus cosas de ella.

LOZANA.- Mande vuestra merced que entren y oira maravillas.

JEREZANA.- Hora, sus, por contentar a la Lozana, va, abrelos.

Mamotreto LVIII

Como va la Lozana en casa de la Garza Montesina, y encuentra con dos rufianes napolitanos, y lo que le dicen

[RUFIAN.-] ?Pese al diablo con tanta justicia como se hace de los que poco pueden, que vos mia habiais de ser para ganarme de comer! Mas como va el mundo al reves, no se osa el hombre alargar, sino quitaros el bonete, y con gran reverencia poneros sobre mi cabeza.

LOZANA.- Quitaos alla, hermanos, ?que cosas son esas? Ya soy casada; no os cale burlar, que castigan a los locos.

RUFIAN.- Senora, perdona, que razon teneis, mas en el bosque de Velitre os

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