NICOLETE.- Calla, que todos estan arriba. Saca los calzones, que yo os dare unos nuevos de raso encarnado.
LOZANA.- Haz a placer, que vengo cansada, que otro que calzones quiero.
NICOLETE.- ?Que, mi vida, de cara arriba?
LOZANA.- Yo te lo dire despues.
NICOLETE.- ?No, sino ahora; no, sino ahora; no, sino ahora!
LOZANA.- ?Oh, que bellaco que eres! Ve arriba y di a la senora como estoy aqui.
NICOLETE.- Subi vos y tomarlos. Es sobre-tabla, y hareis colacion.
LOZANA.- Por muchos anos y buenos halle yo a esas presencias juntas. ?Que emperatriz ni gran senora tiene dos aparadores, como vuestra senoria, de contino aparejados a estos senores reyes del mundo?
(Dice el CORONEL.)
CORONEL.- Espanola, fa colacion aqui con nos. Quiero que bebes con esta copina, que sea la tua, porque quieres bien a la senora Imperia, mi patrona.
IMPERIA.- Todo es bien empleado en mi Lozana. ?Mozos, servi alli todos a la Lozana y esperen las amas y los escuderos hasta que ella acabe de comer! Lozana mia, yo quiero reposar un poco; entre tanto hazte servir, pues lo sabes hacer.
LOZANA.- Yo quiero comer este faisan, y dejar esta estarna para Nicoleto porque me abrio la puerta de abajo. Estos pasteles seran para Rampin, aunque duerme mas que es menester.
Mamotreto LXI
Como un medico, familiar de la senora Imperia, estuvo con la Lozana hasta que salio de reposar la Imperia
MEDICO.- Deci, senora Lozana, ?como os va?
LOZANA.- Senor, ya veis, fatigar y no ganar nada. Estoyme en mi casa, la soledad y la pobreza estan mal juntas, y no se halla lino a comprar, aunque el hombre quiere hilar, por no estar ociosa, que querria urdir unos manteles por no andar a pedir prestados cada dia.
MEDICO.- Pues vos, senora Lozana, que haceis y dais mil remedios a villanos, ?por que no les encargais que os traigan lino?
LOZANA.- Senor, porque no tomo yo nada por cuanto hago, salvo presentes.
MEDICO.- Pues yo querria mas vuestros presentes que mi ganancia, que es tan poca que valen mas las candelas que gaste estudiando que cuanto he ganado despues adivinando pulsos. Mas vos, ?que estudiaste?
LOZANA.- Mira que me acontecio ayer. Vinieron a mi casa una mujer piamontesa con su marido romanolo, y pense que otra cosa era; trajeron una llave de canuto, la cual era llena de cera y no podian abrir, pensaron que estaban hechizados; rogaronme que lo viese yo, yo hice lo que sabia, y dieronme dos julios, y prometieronme una gallina que me trajeron hoy, y huevos con ella, y asi pasare esta semana con este presente.
MEDICO.- Pues decime, senora Lozana, ?que hiciste a la llave, cualque silogismo, o que?
LOZANA.- Yo os dire: como sacaron ellos la cera, no pudo ser que no se pegase cualque poca a las paredes de la llave; fui yo presto al fuego, y escalentela hasta que se consumio la cera, y vine abajo, y disela, y dije que todo era nada. Fueronse, y abrieron, y cabalgaron, y ganeme yo aquel presente sofisticamente. Decime por que no tengo yo de hacer lo que se, sin perjuicio de Dios y de las gentes. Mira, vuestro saber no vale si no lo mostrais que lo sepa otro. Mira, senor, por saber bien hablar gane ahora esta copica de plata dorada, que me la dio su merced del coronel.
MEDICO.- Ese bien hablar, adular incognito le llamo yo.
LOZANA.- Senor Salomon, sabe que cuatro cosas no valen nada si no son participadas o comunicadas a menudo: el placer, y el saber, y el dinero, y el cono de la mujer, el cual no debe estar vacuo, segun la filosofia natural. Decime, ?que le valdria a la Jerezana su galanteria si no la participase? ?Ni a la Montesina su hermosura, aunque la guardase otros sesenta anos, que jamas muriese, si tuviese su cono puesto en la guardarropa? ?Ni a madona Clarina sus riquezas, si no supiese guardar lo que tiene? Y a la senora Avinonesa, ?que le valdrian sus tratos si no los participase y comunicase con vuestra merced y conmigo, como con personas que antes la podemos aprovechar? ?Que otra cosa veis? Aqui yo pierdo tiempo, que se que en mi casa me estan esperando; y porque la senora se que me ha de vestir a mi y a mi criado, callo.
MEDICO.- No puedo pensar que remedio tener para cabalgar una mi vecina lombarda, porque es casada y esta prenada.
LOZANA.- Deja hacer a mi.
MEDICO.- Si haceis como a la otra, mejor os pagare.
LOZANA.- Esto sera mas facil cosa de hacer, porque dire que a la criatura le faltan los dedos y que vuestra merced los hara.
MEDICO.- Yo lo doy por hecho, que no es esta la primera que vos sabeis hacer.
LOZANA.- Yo os dire: son lombardas de buena pasta; fuime esta semana a una y dijele: «?Cuando viene vuestro marido, mi compadre?» Dice: «Manana». Digo yo: «?Por que no os vais al bano y os acompanare yo?» Fue, y como era novicia, apanele los anillos y dile a entender que le eran entrados en el cuerpo. Fuime a un mi compadre, que no deseaba otra cosa, y dile los anillos y di orden que se los sacase uno a uno. Cuando fue al ultimo, ella le rogaba que le sacase tambien un caldero que le habia caido en el pozo; y en esto, el marido llamo. Dijo ella al marido: «En toda vuestra vida me sacaste una cosa que perdiese, como ha hecho vuestro compadre, que si no vinierais, me sacara el caldero y la cadena que se cayo el otro dia en el pozo». El, que considero que yo habria tramado la cosa, amenazome si no le hacia cabalgar la mujer del otro. Fuime alla diciendo que era su parienta muy cercana, a la cual demande que cuanto tiempo habia que era prenada, y si su marido estaba fuera. Dijo que de seis meses; yo, astutamente, como quien ha gana de no verse en verguenza, le di a entender la criatura no tener orejas ni dedos. Ella, que estimaba el honor, rogome que si lo sabia o podia que le ayudase, que seria de ella pagada. «Aqui esta», digo yo, «el marido de la tal, que por mi amor os servira, y tiene excelencia en estas cosas». Finalmente, que hizo dedos y orejas, cosa por cosa. Y venido su marido, ella lo reprehende haber tan poca advertencia, antes que se partiera, a no dejar acabada la criatura. De esta manera podemos servirnos, maxime que, diciendo que sois fisico eximio, pegara mejor nuestro engrudo.
MEDICO.- No queria ir por lana, y que hicieseis a mi mujer hallar una saya que este otro dia perdio.
LOZANA.- ?Por el sacrosanto saco de Florencia, que quiero otro que saya de vuestra merced!
Mamotreto LXII
Como la senora Imperia, partido el medico, ordeno de ir a la estufa ella y la Lozana, y como encontraron a uno que decia «Oliva, oliva de Espana», el cual iba en mascara, y dice la Imperia al medico
[IMPERIA.-] ?Que se dice, maestro Arresto? ?Retozabais a la Lozana o veramente haceis partido con ella que no os lleve los provechos? Ya lo hara si se lo pagais; por eso, antes que se parta, sed de acuerdo con ella.
MEDICO.- Senora, entre ella y mi el acuerdo sera que partiesemos lo ganado y participasemos de lo por venir, mas Rampin despriva a muchos buenos que querian ser en su lugar. Mas si la senora Lozana quiere, ya me puede dar una expectativa en forma comun para cuando Rampin se parta que entre yo en su lugar, porque, como ella dice, no este lugar vacio, la cual razon conviene con todos los filosofos que quieren que no haya lugar vacuo; y, despues de esto, vendra bien su conjuncion con la mia que, como dicen: «segun que es la materia que el hombre manea, asi es mas excelente el maestro que la opera». Porque cierta
