olor, ni sabor, y cuanto mas estantiva o reposada esta el agua de este rio Tiber, tanto es mejor.
DIVICIA.- ?Como yo?
LOZANA.- No tanto, que hederia o mufaria como el trigo y el vino romanesco, que no es bueno sino un ano, que no se puede beber el vino como pasa setiembre, y el pan como pasa agosto, porque no lo guarden de los pobres, y si lo guardan, ni ellos ni sus bestias lo pueden comer porque, si lo comen las gallinas, mueren.
DIVICIA.- ?Por tu vida y mia, yo lo vi hogano echar en el rio, y no sabia por que!
LOZANA.- Porque lo guardaron para el diluvio, que habia de ser este ano en que estamos, de mil quinientos veinticuatro, y no fue.
DIVICIA.- Hermana, ?que quieres que meta en estas apretaduras, que hierven en seco?
LOZANA.- Mete un poco de agua, que la retama, y la jara, y los marrubios y la pina si no nadan en el agua, no valen nada. No metas de esa, que es de rio y alarga; mete de pozo, que aprieta, y saca un poco y prueba si os aprieta a vos, aunque teneis seis tejaredecas, que ya no os ha de servir ese vuestro sino de mear.
DIVICIA.- ?Calla, puta de quis vel qui!
LOZANA.- ?Y tu, puta de tres cuadragenas menos una!
DIVICIA.- ?Calla, puta de candoque, que no vales nada para venderme, ni para ser rufiana!
LOZANA.- ?A tal puta tal rufiana! ?Ves?, viene Aparicio, tu padrino.
DIVICIA.- Cual Valderas el malsin, es de nuestra cofradia.
LOZANA.- ?Cofradia teneis las putas?
DIVICIA.- ?Y si ahora sabes tu que la cofradia de las putas es la mas noble cofradia que sea, porque hay de todos los linajes buenos que hay en el mundo?
LOZANA.- Y tu eres la priosta; va, que te llama, y deja subir aquella otra puta vieja rufiana sarracina con su batirrabo, que por apretaduras vendra.
DIVICIA.- Subi, madre, que arriba esta la senora Lozana.
LOZANA.- Veni aca, madona Domestica, ?que buscais?
DOMESTICA.- Hija mia, habeis de saber que cerca de mi casa esta una pobre muchacha, y esta virgen, la cual si pudiese o supieseis cualque espanol hombre de bien que la quisiese, que es hermosa, porque le diese algun socorro para casarla.
LOZANA.- ?Vieja mala escanfarda!, ?que espanol ha de querer tan gran cargo de corromper una virgen?
DOMESTICA.- Espera, que no es mucho virgen, que ya ha visto de los otros hombres, mas es tanto estrecha que parece del todo virgen.
LOZANA.- A tal persona podrias enganar con tus palabras antepensadas que te chinfarase a ti y a ella. ?Oh, hi de puta! ?Y a mi me venias, que soy matrera? ?Mira que zalagarda me traia pensada! ?Va con Dios, que tengo que hacer!
DIVICIA.- ?Que queria aquella sabandija?
LOZANA.- ?Tres bayoques de apretaduras, asi la agoten! Conmigo quiere ganar, que la vendere yo por mas vieja astuta que sea.
DIVICIA.- A casa de la Celidonia va.
LOZANA.- ?Que mas Celidonia o Celestina que ella? Si todas las Celidonias o Celestinas que hay en Roma me diesen dos carlines al mes, como los medicos de Ferrara al Gonela, yo seria mas rica que cuantas mujeres hay en esta tierra.
DIVICIA.- Decime eso de Gonela.
LOZANA.- Demando Gonela al duque que los medicos de su tierra le diesen dos carlines al ano; el duque, como vio que no habia en toda la tierra arriba de diez, fue contento. El Gonela, ?que hizo? Atose un pano al pie y otro al brazo, y fuese por la tierra. Cada uno le decia: «?Que tienes?» Y el les respondia: «Tengo hinchado esto». Y luego le decian: «Va, toma la tal hierba, y tal cosa, y pontela y sanaras». Despues, escribia el nombre de cuantos le decian el remedio, y fuese al duque y mostrole cuantos medicos habia hallado en su tierra. Y el duque decia: «?Has tu dicho la tal medicina al Gonela?» El otro respondia: «Senor, si». «Pues paga dos carlines, porque sois medico nuevo en Ferrara». Asi querria yo hacer por saber cuantas Celidonias hay en esta tierra.
DIVICIA.- Yo os dire cuantas conozco yo. Son treinta mil putanas y nueve mil rufianas sin vos. Contadlas. ?Sabeis, Lozana, cuanto me han apretado aquellas apretaduras? Hanme hecho lo mio como bolsico con cerraderos.
LOZANA.- ?Pues que si metieras de aquellas sorbas secas dentro? No hubiera hombre que te lo abriera por mas fuerza que tuviera, aunque fuera micer puntiagudo, y al cabo como el muslo.
DIVICIA.- Yo querria, Lozana, que me rapases este pantano, que quiero salir a ver mis amigos.
LOZANA.- Espera que venga Rampin, que el te lo raera como frente de calvo. No viene ninguna puta, que deben jabonar el bien de Francia. Dime, Divicia, ?donde comenzo o fue el principio del mal frances?
DIVICIA.- En Rapolo, una villa de Genova, y es puerto de mar, porque alli mataron los pobres de San Lazaro, y dieron a saco los soldados del rey Carlo cristianisimo de Francia aquella tierra y las casas de San Lazaro, y uno que vendio un colchon por un ducado, como se lo pusieron en la mano, le salio una buba asi redonda como el ducado, que por eso son redondas. Despues, aquel lo pego a cuantos toco con aquella mano, y luego incontinente se sentian los dolores acerbisimos y lunaticos, que yo me halle alli y lo vi. Que por eso se dice: «el Senor te guarde de su ira», que es esta plaga, que el sexto angel derramo sobre casi la mitad de la tierra.
LOZANA.- ?Y las plagas?
DIVICIA.- En Napoles comenzaron, porque tambien me halle alli cuando dicen que habian enfecionado los vinos y las aguas. Los que las bebian luego se aplagaban, porque habian echado la sangre de los perros y de los leprosos en las cisternas y en las cubas, y fueron tan comunes y tan invisibles que nadie pudo pensar de adonde procedian. Muchos murieron, y como alli se declaro y se pego la gente que despues vino de Espana llamabanlo mal de Napoles. Y este fue su principio y este ano de veinticuatro son treinta y seis anos que comenzo. Ya comienza a aplacarse con el leno de las Indias Occidentales. Cuando sean sesenta anos que comenzo, alhora cesara.
Mamotreto LV
Como la Lozana vio venir a un joven desbarbado, de dieciocho anos, llamado Coridon, y le dio este consejo como supo su enfermedad
LOZANA.- Mi alma, ?donde bueno? Vos me pareceis un Absalon, y Dios puso en vos la hermosura del gallo. Veni arriba, buey hermoso. ?Que habeis, mi senor Coridon?, decimelo, que no hay en Roma quien os remedie mejor. ?Que traeis aqui? Para conmigo no era menester presente, pero porque yo os quiera mas de lo que os quiero, vos, mi alma, pensais que, por venirme cargado, lo tengo de hacer mejor. Pues no soy de esas, que mas hare viendoos penado, porque se en que caen estas cosas, porque no solamente el amor es mal que atormenta a las criaturas racionales, mas a las bestias priva de si mismas; si no, vedlo por esa gata, que ha tres dias que no me deja dormir, que ni come ni bebe ni tiene reposo. ?Que mas hara un muchacho como vos, que os hierve la sangre, y mas el amor que os tiene consumido? Decime vos a mi donde y como y quien, y yo vere como os tengo de socorrer, y vos contandomelo aplacareis y gozareis del humo, como quien huele lo que otro guisa o asa.
DOMESTICA.- Senora Lozana, yo me vine de mi tierra, que es Mantua, por esta causa. El primero dia de mayo, al hora cuando Jove el carro de Fetonte intorno giraba, yo venia en un caballo blanco y vestido de seda verde. Habia cogido muchas flores y rosas y traialas en la cabeza sin bonete, como una guirnalda, que quien me veia se enamoraba. Vi a una ventana de un jardin una hija de un ciudadano; ella de mi y
