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– ?Le das a tu pajaro pizza y Cheetos?
– Ahora ya no. Tuve que construirle un gimnasio. Hace ejercicio conmigo.
Gabrielle ya no sabia si creerle o no.
– ?Como te las arreglas para que haga ejercicio? ?No se echa a volar?
– Lo engano para que piense que es divertido. -Tomo un trozo de pan y se lo comio-. Pongo su gimnasio al lado de mi banco de pesas -continuo despues do tragar-, asi mientras hago pesas, el sube las escaleras y las cadenas.
Gabrielle tomo un trocito de pan y lo observo por encima do la vela. La tenue luz que se filtraba por las cortinas transparentes de las ventanas del comedor banaba la habitacion y al detective Joe Shanahan con una suave luminosidad. Sus rasgos, fuertes y masculinos, parecian haberse suavizado. Quiza solo fuera un efecto de la iluminacion, porque a pesar de su encanto Gabrielle sabia por su muy reciente experiencia que no habia nada suave ni docil en el hombre que tenia enfrente, aunque supuso que un hombre que amaba a un pajaro tenia que tener alguna cualidad que lo redimiera.
– ?Cuanto hace que tienes a
– Casi un ano, pero me da la impresion que lo tengo desde siempre. Me lo regalo mi hermana Debby.
– ?Tienes una hermana?
– Tengo cuatro.
– Guau. -Gabrielle siempre habia querido tener hermanos-. ?Eres el mayor?
– El pequeno.
– El bebe -dijo, aunque no podia imaginarse a Joe mas que como un hombre. Exudaba demasiada testosterona para que pensara en el como un ninito de mejillas sonrosadas-. Supongo que crecer con cuatro hermanas mayores fue divertido.
– La mayor parte del tiempo fue un infierno. -Enrollo un poco de espagueti en el tenedor.
– ?Por que?
Se metio los espaguetis en la boca, y ella observo como masticaba. Parecia como si no fuera a responder, pero cuando trago confeso:
– Me hicieron poner sus ropas y fingir que era la quinta hermana.
Ella intento no reirse, pero le temblo el labio inferior.
– No le veo la gracia. Ni siquiera me dejaban hacer de perro. Tanya siempre era el perro.
Esta vez no pudo evitar reirse, incluso penso -aunque no llego a hacerlo- en palmearle la mano y decirle que no pasaba nada.
– Piensa que tu hermana hizo algo por ti. Te regalo a
– Debby me regalo a
– ?Por que tuviste que guardar cama?
Su sonrisa desaparecio y encogio los anchos hombros.
– Me dispararon en una redada antidroga que fue mal desde el principio.
– ?Te dispararon? -Gabrielle arqueo las cejas-. ?Donde?
– En el muslo derecho -dijo, y cambio bruscamente de tema-. Me encontre con una amiga tuya cuando llame a la puerta.
A Gabrielle le habria gustado conocer los detalles del tiroteo, pero obviamente el no queria hablar del tema.
– ?Francis?
– No me dijo su nombre, pero si que le dijiste que era tu novio. ?Que mas le has contado? -pregunto antes de meterse el ultimo bocado de pasta en la boca.
– Mas o menos eso -mintio Gabrielle cogiendo el vaso de te helado-. Sabia que yo pensaba que me seguia un acosador, asi que hoy me pregunto de nuevo por el. Le dije que estabamos saliendo.
El trago lentamente mientras la estudiaba a traves de la corta distancia que los separaba.
– ?Le dijiste que sales con un tio que pensabas que te estaba acosando?
Gabrielle tomo un sorbo de te y asintio con la cabeza.
– Aja…
– ?No le parecio extrano?
Gabrielle nego con la cabeza y dejo el vaso sobre la mesa.
– Francis tiene una mente abierta en lo que a relaciones se refiere. Sabe que algunas veces a las mujeres les gusta correr riesgos. Y ser seguida por un hombre puede ser muy romantico.
– ?Por un acosador?
– Si, ya, pero en la vida tienes que besar a algunos sapos.
– Y tu, ?has besado a muchos sapos?
Ella pincho la lechuga con el tenedor e intencionadamente lo miro a los labios.
– Solo a uno -dijo, y se metio la lechuga en la boca.
El cogio el vaso y su risa suave lleno la habitacion. Ambos sabian que ella no le habia devuelto el beso como si lo considerara un sapo.
– Ademas de besar sapos, cuentame mas cosas sobre ti. -Una gota de vaho se deslizo por el vaso y cayo encima de la camiseta dibujando un diminuto circulo humedo sobre el pectoral derecho.
– ?Estas interrogandome?
– Claro que no.
– Ademas, ?no tienes un informe sobre mi en alguna parte con toda la informacion que necesitas? ?Como cuantas multas por exceso de velocidad me han puesto?
Los ojos de Joe se encontraron con los suyos sobre el borde del vaso y la observo mientras daba un largo trago. Luego bajo el vaso para decirle:
– No comprobe tu registro dental, pero el pasado mes de mayo te pusieron una multa por exceso de velocidad. Cuando tenias diecinueve anos, estrellaste tu Volkswagen contra un poste telefonico y tuviste la suerte de salir solo con heridas leves y tres puntos en la cabeza.
No la sorprendio que conociera su historial como conductora, pero la desconcertaba un poco que el supiera cosas sobre su vida cuando ella apenas sabia nada de el.
– Fascinante. ?Que mas sabes?
– Llevas el nombre de tu abuelo.
Nada sorprendente.
– Somos una de esas familias que le ponen a los hijos el nombre de sus abuelos. Mis abuelas se llamaban Eunice Beryl Paugh y Thelma Dorita Cox Breedlove. Me considero afortunada. -Se encogio de hombros-. ?Que mas?
– Se que asististe a dos universidades, pero no obtuviste ningun titulo.
Obviamente no sabia nada importante. No sabia nada de ella.
– No fui a conseguir un titulo -comenzo, colocando el cuenco de ensalada sobre el plato y apartando ambos a un lado. No habia comido apenas stroganoff pues, con Joe sentado frente a ella, se habia quedado sin apetito-. Fui para aprender las cosas que me interesaban. Cuando lo hice, segui mi camino y busque nuevos horizontes. - Apoyo el brazo en la mesa y descanso la mejilla en la mano-. Cualquiera puede obtener un titulo. Vaya cosa. Un trozo de papel de una universidad no define a una persona. No dice quien eres.
El tomo la servilleta de lino del regazo y la coloco al lado del vaso.
– Entonces ?por que no me cuentas quien eres realmente? Dime algo que no sepa.
Supuso que queria que le revelara algo incriminador, pero no habia nada que revelar. Nada en absoluto, asi que le dijo algo que estaba segura que nunca adivinaria sobre ella.
– Bueno, he estado leyendo lo que Freud opinaba sobre compulsiones y fetiches. Segun el, tengo fijacion oral.
El bajo la mirada a su boca mientras una media sonrisa le curvaba los labios.
– ?En serio?
